La sensación de blindaje del recorrido oficial genera las principales quejas del público de la Semana Santa de Málaga

Ciudadanos contemplan desde la lejanía y tras una valla el discurrir del Cristo de la Agonía./HUGO CORTÉS
Ciudadanos contemplan desde la lejanía y tras una valla el discurrir del Cristo de la Agonía. / HUGO CORTÉS

El debate no se centra en el itinerario en sí, sino en la infraestructura que ese cambio supone, que provoca desconcierto en los ciudadanos y dificultad para moverse

ÁNGEL ESCALERA , ANTONIO M. ROMERO , JESÚS HINOJOSA , ANA PÉREZ-BRYAN y PILAR R. QUIRÓSMálaga

Las quejas del público tras el cambio del recorrido oficial guardan relación con la sensación de que este está blindado y es menos permeable que el anterior.Las protestas de abonados y de ciudadanos que carecen de sillas no se centran el nuevo itinerario en sí, sino en la infraestructura que lo rodea. Así, las principales críticas se dirigen a las vallas altas que se han puesto por motivo de seguridad en las bocacalles del recorrido oficial detrás de las que se sitúan los espectadores. Entre esas vallas y la última fila de sillas queda un espacio libre por si acaso hubiese que proceder a un desalojo rápido. El problema se suscita cuando las personas que están tras las vallas quieren cruzar a la acera contraria y se topan con ese obstáculo y deben esperar hasta que el personal contratado por la Agrupación de Cofradías las deje pasar. Eso origina tapones y demoras, ya que solo se autoriza el cruce cuando los cortejos procesionales se detienen o durante el tiempo que discurre entre el paso de una procesión y el comienzo de la siguiente.

Aunque el blindaje del recorrido oficial ha creado polémica, hay que recordar que no es muy diferente al que había años anteriores en la Alameda, Larios, plaza de la Constitución y Granada.Lo que cambia es que el de ahora abarca más vías y zonas que antes eran libres para el público, como ocurre en las calles Martínez, Atarazanas, la plaza de la Marina o Molina Lario.

Otro factor a considerar tiene que ver con la desorientación y el desconcierto de muchas personas a la hora de circular por el Centro de Málaga. El cambio del recorrido hace que los ciudadanos aún no estén habituados a las modificaciones, un hecho que dificultad su movilidad y que, unido a que el perímetro del blindaje es mayor, origina que tengan más problemas para ir de un lugar a otro.

Un espacio que estaba previsto que fuese de los más apropiados para el público sin abono es el de la zona sur de la Alameda Principal, pero la no terminación de las obras de peatonalización trae consigo muchas molestias, que se suman a las que crean los trabajos del metro en la parte norte de la Alameda.

A este respecto, el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, se puso ayer en contacto con el presidente de la Agrupación de Cofradías, Pablo Atencia, para reclamar más «movilidad y permeabilidad» en los pasos del público que asiste a las procesiones, ya que, a su juicio «hay que mejorar la permeabilidad para que la gente no esté mucho tiempo para cruzar en lo que son los movimiento del público, no tanto el recorrido cofrade». «La gente quiere en ese entorno de ese recorrido poder moverse norte-sur, este-oeste y hay previsiones de poder moverse en ese espacio; por eso hay que tener en los puntos de paso, en esos controles de las empresas de vigilancia contratadas por la Agrupación, la agilidad y el sentido común necesarios para que no se acumule demasiada gente en los pasos», destacó De la Torre.

Por su parte, Pablo Atencia lanzó un mensaje de tranquilidad y dijo que en términos generales el nuevo recorrido está siendo «muy bien aceptado». En ese sentido, hizo hincapié que los hermanos mayores de las cofradías que ya han pasado por el mismo se han mostrado satisfechos. Atencia aseguró a este periódico que comprende las quejas de los abonados y del público, pero precisó que los inconvenientes surgidos son subsanables y dejó claro que la Agrupación ha tomado nota de ellos para mejorar la situación. «Tenemos que vivir con felicidad estos días de Semana Santa, porque los cofrades estamos trabajando todo el año para difundir nuestra fe y devoción», afirmó Atencia.

Plan de emergencias

Respecto a las vallas instaladas en las calles perpendiculares de Larios, el concejal de Seguridad, Mario Cortés, declaró que «no son competencia del Ayuntamiento» y que fueron elegidas por la Agrupación de Cofradías para dar cumplimiento a la exigencia del plan de emergencias para la Semana Santa de acotar esas calles como vías de evacuación del recorrido oficial. «Son vallas antivuelco que cumplen su función. No entro a valorar su estética», señaló Cortés, quien aclaró que desde el Consistorio no se pidió a la Agrupación que tuvieran una altura determinada. «Supongo que para el año que viene buscarán otras, pero insisto en que cumplen su función perfectamente. No sé si existen más bajas», añadió.

Además, tras las protestas del pasado lunes, el área de Servicios Operativos del Ayuntamiento instaló ayer más focos en las tribunas de la plaza de la Marina, en concreto en las situadas más próximas a la Alameda Principal.

La oposición de izquierdas en el Ayuntamiento de Málaga también plantea sus protestas. El portavoz socialista Daniel Pérez se quejaba ayer, vía redes sociales, y calificaba de «absoluto caos la situación de desorganización y desgobierno que está creando De la Torre y su equipo de gobierno en Semana Santa», por lo que hacía un llamamiento a todos los actores sociales a redoblar esfuerzos para mejorarla. Por su parte, la portavoz de Málaga Ahora, Ysabel Torralbo, manifestó que el Centro en Semana Santa se ha convertido en una cárcel donde todo el mundo se está quejando, porque es imposible transitar, y recordó que «la calle es de todos; están privatizando la Semana Santa con tantísimas sillas».

Desde la Asociación Málaga por su Semana Santa, su portavoz, Carmen Rosado, mostró su preocupación por los problemas y el desconcierto que ha generado entre los usuarios de sillas el nuevo recorrido oficial y echó en falta un dispositivo «adecuado» de Policía Local.

Los problemas

1 Vallas. Su ubicación, que aleja la visión del público de las cofradías, y su altura han provocado un gran número de quejas de personas sin abono.

2 Sillas. En este caso, los problemas se centran en que no todas tienen las dimensiones de mayor anchura para ofrecer más comodidad y que están muy pegadas unas a otras.

3 Restos de obras. Los tajos abiertos en la Alameda, tanto por la peatonalización de la zona sur como por el metro en la parte norte, originan molestias al público a la hora de ver las procesiones e incomodidades.

4 Obstáculos urbanos. Uno de los elementos a corregir es la ubicación de sillas en zonas donde hay elementos que distorsionan la visión o la comodidad de los usuarios y tribunas. Caso de bolardos, farolas, barandillas, entre otros elementos.