HACER MUTIS DEMASIADO PRONTO

FRANCISCO MOYANO

LA vida posiblemente sea fundamentalmente teatro. Don Pedro Calderón de la Barca lo tuvo muy claro en su auto sacramental 'El Gran Teatro del Mundo'. Terribles palabras, con apariencia de un pesimismo asfixiante, puso en boca de Segismundo en 'La vida es sueño': «el delito mayor del hombre es haber nacido». Desde una perspectiva creyente en la existencia de Dios, el Ser Supremo se nos presenta como un omnipotente autor de teatro cuya dramaturgia se concentra en una colosal obra en las que los mortales somos personajes estelares, sin escala ni graduación de importancia, y en la que todos, de una manera esencialmente democrática, terminamos haciendo algo tan genuinamente teatral como el 'mutis por el foro'. Hace una semana, en un día en el que el verano robó terreno a la primavera, salió de escena, demasiado pronto, Auxiliadora Tapia, actriz y directora de teatro; una mujer histórica en la difusión y realización de teatro en Marbella. Desde la llegada de la democracia la escena, en su ámbito propio de la sala o en la calle, adquirió gran protagonismo en Marbella; en su desarrollo tuvieron contribuciones muy valiosas un buen grupo de profesionales y aficionados, que terminarían adentrándose en la profesionalidad, algunos alcanzando repercusión nacional. Labor imprescindible resultó la desplegada por Auxi Tapia. Comenzó su formación en talleres organizados por el Ayuntamiento a comienzos de la década de los ochenta, antes de la fundación de la Universidad Popular, una iniciativa de Rafael García Conde. Esos talleres se integrarían en la UP y posteriormente continuarían con la transformación en Fundación Arte y Cultura. El profesor de los talleres era un joven Rafael Torán, quien desarrollaría posteriormente una intensa y exitosa carrera; fue encargado de los talleres y de la dirección del teatro municipal, conocido como la 'Sala de Usos Múltiples' que se encontraba en la Plaza de la Victoria, hasta comienzos de los noventa cuando fue demolida para levantar dependencias municipales y un restaurante. Alumna aventajada de Torán, Auxi Tapia, cuando este abandonó los talleres por incorporarse al servicio militar y posteriormente a la Escuela de Arte Dramático de Málaga, opositó como profesora del taller de teatro, ganando la plaza y manteniéndose en el puesto, con una espléndida trayectoria, hasta el momento de enfermar: le tocó representar el papel más difícil de su vida y no huyó de la responsabilidad; durante años luchó con todas las fuerzas y no se apartó del teatro, al tiempo que continuó con su vida social. Realizó algunos montajes para la Asociación Amigos del Teatro y llevó a cabo una singular iniciativa denominada 'Teatro Clandestino', junto al director sevillano Pedro Domínguez. Esta nada convencional compañía convirtió en espacio escénico una de las salas de 'La Polaca', de Francis Guzmán, algo más que una taberna. Debutaron con una obra corta de Tennessee Williams titulada «háblame como la lluvia y déjame escuchar». Representaban en un horario tan poco convencional como la una y media de la tarde. Fue una inolvidable experiencia en la que Marga Ferrer y Alfonso Sánchez hicieron una excelente labor actoral. Forma también parte de la historia la estrecha colaboración de Auxi, en la segunda mitad de la década los ochenta, con Rafael Torán en la compañía 'Metrónomo Teatro', una propuesta vanguardista, innovadora en sus planteamientos y que supuso uno de los grandes acontecimientos culturales de aquellos años. Auxi Tapia tuvo la virtud de ser capaz de transmitir y contagiar a los demás la emoción e ilusión que a ella le provocaba todo lo relacionado con el teatro. Toda una vida compartida con José Prieto Borrego, actor y escritor teatral, a quien hace unos meses pudo verse protagonizando en el Teatro Ciudad de Marbella '¿Quién teme a Virginia Woolf?'. Hubo una etapa de estancia en Turquía por motivos profesionales. Auxi Tapia, siempre en pie, a pesar de la terrible adversidad, hizo mutis por el foro prematuramente; el teatro en Marbella está de luto pero, como ella habría querido sin duda, el espectáculo siempre debe continuar. En la historia de la cultura en Marbella ya figura el nombre de Auxiliadora Tapia, el amor y sensibilidad por el teatro a flor de piel. Que no caiga el telón. Que siempre se alce.