Después de ganar

Después de ganar
Gaspar Meana

Ahí fuera el presidente Sánchez pierde las votaciones sobre el techo de gasto y vuela con gafas de sol a conciertos de rock mostrando un comportamiento que ni él sabe cómo explicar

JOAQUÍN L. RAMÍREZ

Tras el intenso desarrollo y resultado final del proceso interno del Partido Popular a lo largo de este mes de julio, el flamante presidente Casado y su equipo se disponen a afrontar su crucial responsabilidad. Unidad e integración han sido las palabras más usadas en el epílogo congresual. Pablo Casado ganó por un 58% frente a un 42. Pues bien, -grosso modo- el 80% de ese 42 está ya dentro. Todo ha sido muy interesante, pero son los tiempos de poner al PP a otra cosa, a trabajar en la dura tarea de la oposición en el sólo interés de España.

La moción de censura dio como resultado la dimisión del presidente Rajoy y la convocatoria de un congreso extraordinario. El partido hasta ese momento gobernante, ganador de las elecciones y con más de 50 diputados de diferencia sobre su inmediato seguidor, el PSOE, ha elegido un nuevo presidente sin tiempo para solazarse en la más honorable despedida a Mariano Rajoy y consiguiente recibimiento a Pablo Casado. Ahí fuera el presidente Sánchez pierde las votaciones sobre el techo de gasto y vuela con gafas de sol a conciertos de rock mostrando un comportamiento que ni él sabe cómo explicar. No hay coincidencia entre seguridad y opulencia, por mucho que a él le convenga que así sea. Los egos, su inflamación exaltada, son cosa muy humana, pero no se puede tener a todo un país detrás de una ambición individual.

Con Sánchez se pone en peligro la ansiada desaparición del déficit y los compromisos con la UE para este asunto. Con Sánchez la política migratoria tiene más interrogantes que nunca, el asalto a la valla de Ceuta y el feroz ataque de sus protagonistas a las fuerzas del orden españolas, abren una brecha de inseguridad y acoso a las que hay que dar respuestas. Episodios buenistas y frívolos como todo lo referente a la llegada del Aquarius a las costas de Valencia no han favorecido nada nuestra posición en el Mediterráneo. Hay que socorrer los naufragios y atender a los desvalidos que llegan a nuestras costas, pero no podemos ofrecer nuestro país al sueño colectivo africano de Europa, nuestra capacidad de acogida es limitada, también la nuestra. Un gobernante serio tiene que tener un proyecto contrastado y elaborar políticas para proteger a los suyos, o sea, a España y a los españoles. No basta con unas 'bellas manos', ni con dar la mejor imagen con bonito perro, estupendos jardines en los que hacer deporte o sonrisas impostadas. Esto no puede ser un proyecto personal, no se puede consentir.

Nunca hasta ahora han sido más determinantes en el ámbito nacional las luchas internas en el seno del llamado PdeCat. La extrema debilidad del Gobierno, sustentado por algunos enemigos del Estado produce una situación de difícil sostenibilidad y, más allá de que sea el PSOE quien gobierne o no, España merece mucho más. La batalla contra el independentismo no puede debilitarse por ninguna causa, la Constitución y la ley no pueden ni deben adaptarse a los equilibrios parlamentarios ni a los juegos de mayorías. La actual situación de excepcionalidad no ha de arrastrar a España a ceder su soberanía ni en todo ni en parte. El otro Sánchez, el a sí mismo llamado hombre de estado, apoyaba la aplicación del art. 155 y todo el paquete de medidas constitucionales para preservar la integridad nacional. Éste de hoy acerca presos y ablanda posiciones para conseguir aire, aunque comprometa el futuro de todos.

La muy denostada política puede hacernos avanzar o retroceder y nunca es prescindible, la convivencia, la prosperidad y el progreso dependen de ella. El Partido Popular ha cerrado capítulo y, con su presidente a la cabeza, tiene empuje, votos y proyecto para España. Respetar la senda del déficit, disminuir los impuestos, preservar la unidad de España sin ningún tipo de complejo, fomentar y defender el papel central de la familia, impulsar la educación concertada, crear incentivos de natalidad, reforzar la Constitución y todo ello en defensa de la libertad. Ésta es la propuesta, éste el contenido, así hacer frente a las tentaciones de cesión para poder preservar los derechos de todos en aras del bien común. Dice Casado que el PP ha vuelto, que ya no está en funciones, Pedro Sánchez debe saberlo. España ni se debilita ni se rompe, tenemos prisa por crear empleo y crear mejores oportunidades para todos, españoles e iguales. Porque seguimos.

 

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