El PSOE repite la historia: los catalanes ya tumbaron sus Cuentas en 1995

Felipe González. :: r.c./
Felipe González. :: r.c.

Será la segunda vez que el Gobierno tendrá que anticipar las elecciones al echarle abajo en el Congreso su proyecto de Presupuestos del Estado

AMPARO ESTRADA

Karl Marx decía que la historia se repite siempre dos veces, primero como tragedia y después como farsa. También la historia de cómo unos presupuestos tumbados en el Congreso acaban provocando la convocatoria anticipada de elecciones se va a repetir en España. De ello podría hablarle largo y tendido Felipe González a Pedro Sánchez.

En diciembre de 1995, al entonces presidente del Gobierno Felipe González no le quedó más remedio que prorrogar las Cuentas Generales del Estado tras el rechazo de CiU, que en aquel entonces era su socio de Gobierno, al proyecto de presupuestos de 1996. El dirigente socialista tuvo que aprobar urgentemente un decreto de prórroga forzosa que se vio posteriormente acompañado de la convocatoria de elecciones en marzo de 1996. González perdió aquellos comicios ante Aznar, con lo que acabaron sus catorce años en la Moncloa y comenzó el periodo de ocho años de mandato de Aznar.

Ahora como entonces es el voto de unos partidos catalanes lo que ha puesto en jaque el proyecto presupuestario de un Gobierno socialista. En 1995, González tenía mayoría en el Congreso, pero no la mayoría absoluta de la que había gozado desde 1982, ya que de las elecciones generales de 1993 salió con 159 diputados. Con Izquierda Unida hubiera logrado los diputados suficientes para sacar adelante cualquier medida, pero González optó por tener como socios a los nacionalistas catalanes, y por Miguel Roca pasaban todos los proyectos. En 1994, el Gobierno socialista aprobó los Presupuestos con el apoyo de CiU y Coalición Canaria y para las Cuentas de 1995 contó con los votos de CiU y PNV.

Sin embargo, no ha sido sólo el PSOE el que ha negociado con los nacionalistas. También lo hizo José María Aznar, que consiguió aprobar sus dos primeros presupuestos generales -sólo tuvo mayoría absoluta en su segunda legislatura- con los votos de CiU, Coalición Canaria y PNV. De aquel «¡Pujol, enano, habla castellano!» que se gritó ante la sede de Génova al ganar las elecciones se pasó al «hablo catalán en la intimidad», que dijo Aznar en TV3.

La falta de mayoría absoluta de José Luis Rodríguez Zapatero le obligó a hacer uso todos los años de acuerdos con otros grupos para poder sacar adelante las Cuentas. En su manejo de la geometría variable, Zapatero pactó con CiU, Izquierda Unida, ERC, Coalición Canaria y otros miembros del grupo mixto.

Desde el año 1993, en trece ocasiones los Gobiernos han tenido que pactar el apoyo a sus cuentas y lo han hecho con los grupos parlamentarios catalán, vasco, canario o gallego. Eso sí, las prórrogas presupuestarias han sido también frecuentes porque cuando el Gobierno no cuenta con el apoyo parlamentario suficiente suele optar por la prórroga antes de arriesgarse a que sean rechazados. Desde que se aprobó la Constitución en diciembre de 1978 se han prorrogado los presupuestos de 1978, 1982, 1995, 2011, 2016 y 2017 por motivos diferentes.

Ahora, el apoyo que logró Pedro Sánchez de ERC y PDeCAT en la moción de censura contra Mariano Rajoy ha hecho agua. Sus dos enmiendas a la totalidad han tenido el efecto de una moción de censura contra Sánchez. El mismo efecto que en 1995 quiso CiU que tuviera su enmienda a Felipe González.

Tragedia o farsa, sin presupuestos, el futuro apunta a unas elecciones cada vez más cercanas.