Málaga pide ayuda a expertos de Huelva para combatir la plaga de mosquitos tigre

Un técnico municipal comprueba la existencia de larvas en las aguas estancadas del río Guadalhorce/
Un técnico municipal comprueba la existencia de larvas en las aguas estancadas del río Guadalhorce

La presencia de este insecto, cuyas picaduras son más dolorosas y persistentes, se ha intensificado en el entorno del Guadalhorce

FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

Su reducido tamaño (unos 5 milímetros) y su vuelo ágil lo hacen pasar a simple vista por un mosquito común a pesar de sus características rayas blancas, pero cuando clava el aguijón incluso a través de la ropa, las reacciones cutáneas y los comezones que dejan en sus víctimas sí que le delatan y, de paso, justifican su fama. El mosquito tigre, originario del sureste asiático y que tiene el honor de figurar entre las cien especies invasoras más dañinas del mundo, ha encontrado en el entorno del río Guadalhorce el mejor hábitat para asentarse en Málaga.

Su presencia, que se ha intensificado en las últimas dos semanas con la subida de las temperaturas, trae de cabeza a vecinos de los alrededores, desde Parque Litoral y Sacaba hasta Guadalmar y San Julián (también se han detectado en otros puntos como Churriana y Alhaurín de la Torre). «A mi niño de tres años le picó y se le puso toda la espalda llena de ronchas. A partir de las ocho de la tarde no se puede estar en la calle», afirma María José mientras un técnico del Ayuntamiento lanza al cauce varías pastillas de insecticida. Quejas entre los afectados, y preocupación tanto en la Junta como en el Consistorio a la hora de atajar el problema antes el temor de que el foco vaya a más, hasta el punto de que han solicitado a expertos en plagas de Huelva (donde este insecto está más extendido) para que les asesore sobre el terreno.

Consejos en casa

Evitar agua estancada. Vaciar cualquier plato de maceta, cenicero o desagüe en el exterior que tenga algún resto de agua.
Impedir que entren. Instalar mosquiteras en las ventanas.
Repelentes. Hay cremas para alejar a los mosquitos.
900 900 000. Teléfono gratuito del Ayuntamiento para contactar con el servicio de control de plagas.

Aún así, ya advierten de que la tarea será complicada debido a que este díptero se reproduce con una enorme rapidez (su ciclo de vida dura poco más de una semana) y, además, no necesita una gran balsa de agua estancada para criar. De hecho, a la hembra le basta con el plato de una maceta o con el resto de agua que quede en un cubo al aire libre para poner de una tacada entre 70 y 100 huevos. Luego, se dedica a picar a cualquier ser vivo que encuentre (los machos no lo hacen ya que se nutren de néctar) porque necesita la sangre como alimento para madurarlos. Una fácil propagación que le permite escapar del control público y del tratamiento con insecticidas que, a raíz del mayor número de avisos de los vecinos, están llevando a cabo técnicos del Área de Sostenibilidad Medioambiental en la red de alcantarillado y en la ribera del río, eso sí, con un producto químico poco tóxico para no afectar a la población ni a otras especies debido a la proximidad del paraje natural.

¿El campo de fútbol o el río?

Esta actuación ha permitido rebajar su incidencia en los últimos días mientras ambas administraciones trabajan en una solución conjunta, que se determinará en función del diagnóstico que haga el grupo de expertos de Huelva que próximamente (se baraja a finales de mes, aunque podría adelantarse) visitará los puntos más conflictivos. En cualquier caso, desde la Consejería de Medio Ambiente no tienen claro que el origen del foco esté en el río, apuntando a los desagües del sistema de riego del campo de fútbol de Guadalmar.

Unas instalaciones por la que cada día pasan centenares de personas, aunque menos en las últimas semanas. «Hemos suspendido los entrenamientos a partir de las siete de la tarde porque la situación llega a ser insoportable», afirma José Manuel Sánchez, presidente del Club Deportivo Guadalmar, donde tienen todo un arsenal de cremas repelentes para los niños. No son los únicos. En la farmacia de la barriada aseguran que no dan abasto. «Está viniendo muchísima gente con picaduras a los que estamos dispensando antihistamínicos para el picor y cremas para refrescar la piel, pero sobre todo productos repelentes», explica José Blázquez, quien apunta que en los casos más complicados recomiendan acudir al médico.

Como tuvo que hacer Encarnación Guillén después de una excursión en bicicleta por la desembocadura del río. «Durante el recorrido no vi ningún mosquito, pero cuando llevaba un rato empecé a notar que me picaban las piernas, los brazos y la mejilla, incluso por debajo de la ropa. Al llegar a casa me apliqué una crema, pero por la mañana me dolían tanto las piernas que no podía ni andar bien porque tenía el tobillo inflamado», relata esta vecina de Campanillas. Tras nueve días de tratamiento a base de antihistamínicos y cortisona ya está recuperada, «aunque tres semanas después aún se nota el cerco de las picaduras».

En el colegio de Guadalmar, situado junto al río, también están tomando precauciones. «Los niños vienen con bastantes picaduras, así que hemos enviado una circular a los padres pidiéndoles que traigan a sus hijos con la protección ya aplicada en casa, y en todos las clases hemos enchufado aparatos antimosquitos, pero como hace tanto calor tenemos que abrir las puertas», se lamentan desde el centro Julio Caro Baroja.

«Lo que hay que hacer es actuar de una forma continuada y definitiva», expone el presidente de la Asociación de Vecinos de Guadalmar, Francisco Troyano, quien se lamenta de que «a partir de las siete de la tarde es horroroso y no se puede estar en la calle ni mucho menos en las zonas cercanas al río». Al otro lado del cauce, el malestar es idéntico. «Nosotros hemos fumigado ya dos veces, pero de poco sirve porque los mosquitos vienen de fuera», apunta José Soto, que preside la comunidad de propietarios de la urbanización Sacaba Beach.