Carlos 'Cheli' Barbero: «Si tengo que ponerme a dieta por un trabajo, lo hago»

Carlos 'Cheli' Barbero: «Si tengo que ponerme a dieta por un trabajo, lo hago»
:: Alejandro Brito

El malagueño, exportero de balonmano, forjado en el Maristas y con experiencia a nivel profesional, dejó el deporte el año pasado para compaginar la Universidad y la moda

MARINA RIVASMálaga

Dispuesto a sacrificarse y pasar hambre por el trabajo de su vida, aunque defensor del estilo de lo saludable, Carlos 'Cheli' Barbero ha trabajado para marcas como Gas Jeans, Geo, Kappa, Slowear o Moncler. Tras doce años dedicados al mundo del balonmano, donde llegó a ser múltiples veces internacional con las categorías inferiores de la Selección Española y a jugar cinco temporadas en la Liga Asobal, la máxima categoría nacional, con el Guadalajara, el joven abandonó la portería para perseguir otro sueño. El malagueño ya comenzó a hacer sus pinitos dentro del mundo del modelaje mientras jugaba, desfilando en pasarelas y posando para marcas de ropa. Este año, además, mientras estudia arquitectura y con la intención de desarrollar su profesión en un futuro, ha seguido acrecentando su currículo en una de las ciudades cuna de la moda, Milán.

¿Qué está haciendo ahora mismo, en este momento?

Ahora mismo saliendo de la universidad, aquí en la politécnica Milán, que estos días estoy liado con un proyecto y acabo ya la carrera, si todo va bien, el año que viene. Ahora mismo estoy con aquí con la beca Erasmus

¿Qué le llamaba la atención de la arquitectura?

–Me gustaba el tema de la vivienda y también empresariales, pero sobre todo la arquitectura y por esta me decanté.

¿Por qué Milán?

–El año pasado ya tenía pensado el venirme aquí, primero porque me concedieron la beca y segundo porque tenía mi agencia aquí.

La moda en Milán se vive de otra manera…

–Sí, no tiene nada que ver con España. Esta es la cuna. Aquí todas las marcas hacen castings para cualquier trabajo y siempre quieren verte en persona, cómo es tu actitud…

¿Pretende quedarse ya en Milán?

–Me lo he planteado mucho, pero sólo me quedan cuatro asignaturas de la carrera y la voy a acabar en la Universidad de Alcalá en Madrid, que es donde la empecé. Necesito sacármela cuanto antes, es quitarse un peso de encima.

Pasa la vida entre los estudios y el modelaje, ¿Cómo se compagina eso?

–Durante el año salen muchos casting, a veces me he tenido que salir de clase para ir a un casting y luego volvía. Algún profesor sí que me preguntaba a dónde me marchaba porque llegaba más repeinado de la cuenta (ríe).

¿Qué trabajos ha estado haciendo este año?

–Pues he trabajado bastante, para varias marcas aquí conocidas de ropa italiana, catálogos, e-commerce, eventos y presentaciones de marcas…

¿Son muy estrictas las agencias con la imagen?

–Sí, siempre cuanto más cuidado y más en forma estés, mejor. Aquí trabajan con una 48 de chaqueta todas las marcas y yo ya voy un poco justo. En cuanto hago un poco más de espalda o como algo más de la cuenta, la ropa no me entra.

¿Ahora mismo en qué peso y altura estás?

–En 81 kilos y 1,90 de altura.

¿Le dedica mucho tiempo al físico?

–Siempre que salgo de la universidad voy al gimnasio una hora y media al menos, diaria. Luego en cuanto a la comida, si salgo fuera no me importa disfrutar de la comida, luego ya en casa sí que no como nada de grasas saturadas, azúcares… Simplemente como bien: verduras, pollo, legumbres…

Al punto de pasar hambre no ha llegado…

–No, qué va, ninguna vez en la vida.

Y, ¿estaría dispuesto a pasar hambre si le ofrecen el trabajo de su vida?

–Sí. Si tengo que ponerme a dieta por un trabajo importante, lo hago sin problema. La comida nunca ha sido un problema. Pero ya te digo, si uno se cuida, puede disfrutar de la comida.

¿Qué es lo más raro que le ha pasado en un casting o en un trabajo?

–(Resopla, recordando) En una presentación de una marca importante de ropa nos reunieron a unos 20 modelos, nos vistieron como de mayordomo y nos pusieron en una escalera sujetando todo el rato una vela en la mano, sin movernos, nada más. Recuerdo que nos mirábamos entre nosotros diciendo… 'Esto qué es?' Y mientras, los invitados iban entrando por la puerta…

¿Y lo más sacrificado en un trabajo?

–Nada especial, pero por ejemplo para los catálogos teníamos que cambiarnos de ropa más de 160 veces…

¿Qué tiene pensado para el futuro?

–Prefiero no pensarlo todavía, tengo algunos proyectos en mente, más cercanos a la arquitectura.

Nada de retomar el deporte, ¿no?

–No, lo dejé el año pasado al acabar la temporada con el Guadalajara. Por un lado, pensé que tenía que acabar la carrera y, por otro, que quería salir fuera, salir de la rutina y nutrirme de otros caminos que me gustan.

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