Un trampolín hacia el empleo

Adolescentes de la barriada de Los Asperones, durante una sesión formativa en la UMA. :: crónica/
Adolescentes de la barriada de Los Asperones, durante una sesión formativa en la UMA. :: crónica

La UMA y la Asociación Chavorrillos colaboran en un proyecto para insertar a jóvenes de Los Asperones en el mercado laboral

ELENA CABEZA MÁLAGA.

Son jóvenes, de diferentes perfiles y edades, pero con un nexo común: su infancia ha estado marcada por situaciones familiares complejas que les han llevado a estar en lo que se llama 'riesgo social'. Aunque siempre han soñado con un futuro diferente y prometedor, hasta ahora nunca se habían parado a analizar qué fallaba en su entorno para que se encontrasen en esta situación de exclusión.

José Manuel, Jesús, Francisco José, Francisco y Antón son los cinco adolescentes de entre 18 y 25 años de la barriada de Los Asperones que actualmente participan en el proyecto 'Trampolink', una iniciativa puesta en marcha por la Facultad de Educación de la UMA y la Asociación Chavorrillos para ayudar a estos jóvenes a insertarse en el mercado laboral.

El proyecto, que comenzó el pasado mes de enero y terminará a finales de marzo, consiste en que los propios adolescentes tomen el rol de investigadores para estudiar su historia escolar y laboral y detectar los puntos en los que han ido fracasando. «La idea es que ellos mismos vean por qué han fallado en sus procesos formativos; para ello, además de analizar sus historiales, también están haciendo entrevistas a padres o educadores», explica Jesús Juárez, profesor de la Facultad de Educación de la UMA y coordinador de esta iniciativa.

El objetivo es que los alumnos se formen en alguna profesión al finalizar el proyecto

Además de esta primera parte de investigación, el proyecto también cuenta con una segunda parte de acción, que consiste en que los jóvenes conozcan distintas profesiones a las que pueden dedicarse y se aproximen a ellas de una manera teórica.

Elegir su camino

«Una vez que ellos mismos han visto qué barreras invisibles y visibles han tenido en sus procesos formativos, queremos que sean también ellos mismos los que elijan el camino que les gustaría seguir en el futuro. Aquí intentamos guiarles, que conozcan las salidas que tienen y cómo acceder a ellas, pero la decisión será siempre de ellos», destaca Juárez.

Para llevar a cabo este proyecto colaborativo, los adolescentes acuden todos los lunes, martes y jueves al edificio de Link by UMA (el Rayo Verde), donde también reciben talleres formativos. La idea es que cada uno vaya descubriendo su propia vocación y el camino que tiene que seguir para conseguirla.

Los jóvenes reciben talleres formativos individuales para que descubran su vocación

Para ello, el coordinador del proyecto, Jesús Juárez, la educadora de la Asociación Chavorrillos Marta Sanz, y las becarias de la Facultad de Educación Sandra Barrado y Silvia García organizan sesiones individuales con cada alumno en las que les orientan sobre el mercado laboral y las oportunidades que existen para ellos.

«Este proyecto se llama Trampolink porque la idea es que sea un trampolín hacia el futuro de estos jóvenes», subraya el coordinador de esta actividad, que también explica que el hecho de que finalice en marzo tiene que ver con que es el mes en el que normalmente se abren los plazos para echar las solicitudes a los distintos grados medios, cursos o formaciones.

Así, tanto la Asociación Chavorillos como la UMA pretenden que estos jóvenes se incorporen a un sistema educativo ordinario una vez que acaben esta actividad de investigación. Sin duda, una oportunidad única para un futuro esperanzador.