Raimundo Real: «El cambio climático va a propiciar una redistribución de las especies»

Opina que el calentamiento global «no llegará a extinguir la fauna autóctona en la provincia» a corto plazo «Los animales ya están modificando sus comportamientos y ciclos vitales por el aumento de las temperaturas»

AMANDA SALAZAR
EXPERTO. Raimundo Real participa actualmente en dos proyectos sobre cambio climático. / CARLOS MORET/
EXPERTO. Raimundo Real participa actualmente en dos proyectos sobre cambio climático. / CARLOS MORET

La falta de lluvias que sufre la provincia ya ha tenido su primera consecuencia ecológica. Los flamencos rosas que cada año convertían la Laguna de Fuente de Piedra en su hogar han alzado el vuelo sin poner sus huevos. No es la primera sequía que impide la anidación de estas aves migratorias en la provincia. Pero cabe preguntarse qué otras consecuencias está provocando la sequía y el cambio climático en las especies que habitan en los parajes malagueños. Raimundo Real, profesor de Zoología del departamento de Biología Animal de la UMA desde hace casi trece años y especialista en el cambio climático desgrana las características de este proceso de transformación.

¿Cómo está afectando el calentamiento terrestre a los animales en Málaga?

El aumento de la temperatura global y la falta de lluvias está provocando modificaciones en los aspectos biológicos de las especies. Estos cambios pueden ser fenológicos, es decir, que las especies varían las épocas de los eventos clave de su vida. Por ejemplo, las aves migratorias adelantan sus viajes y por lo general tanto animales como plantas se reproducen antes. También se producen cambios en la distribución de la especie y, por ejemplo, especies de montaña suben más alto para buscar temperaturas más bajas. Aunque a veces no sólo se produce por el clima, sino por el incremento de la actividad humana, que obliga a los animales a alejarse de los valles. Por otro lado, las especies también se aclimatan con cambios de comportamiento. Hay animales que ya no hibernan porque no hace frío y otros, como anfibios, alargan sus periodos de estivación y se entierran más tiempo bajo tierra para huir del calor del verano.

¿Algunas especies han llegado incluso a evolucionar ante estas variaciones?

En Andalucía, en zonas como Doñana, Río Tinto o Sierra Nevada, se han estudiado microorganismos que han evolucionado ante cambios drásticos en condiciones extremas. Pero es más difícil observar esa evolución en vertebrados porque el proceso es muy lento.

¿Cuáles son las especies más afectadas por el cambio climático en la provincia?

Por lo general, son las de montaña. Pero en Málaga esto no es del todo cierto, porque incluso los animales de montaña pertenecen a un clima mediterráneo y se adaptan fácilmente al calor. Es más, en un contexto cada vez más cálido, estas especies podrían incluso extender su área de distribución. Aún así, todas las predicciones sobre el cambio climático son inciertas. Ni siquiera los expertos pueden adivinar lo que pasará al final porque hay muchos factores en juego.

¿Hay estudios sobre las posibles consecuencias del calentamiento global en los seres autóctonos de la provincia?

Uno de los seres que se verá más perjudicado será el sapo partero bético, que habita en las Sierras Tejeda y Almijara desde hace millones de años. Según las predicciones, las altas temperaturas y la falta de agua de forma regular podrían comprometerle seriamente. También está la víbora cicuda que, al contrario que el sapo partero bético, puede verse beneficiada por el cambio climático. Esta especie no depende tanto del agua y soporta altas temperaturas. Actualmente se limita a las zonas montañosas, pero más calor podría extender su territorio en las zonas donde no se tope con el hombre. Por otro lado, el águila perdicera notará una ligera mejoría. Mientras, a la cabra montés se le presentan dos posibles escenarios: Si aumenta mucho el CO2, se verá perjudicada y se recluirá en las cumbres de las sierras; si aumenta menos el CO2 pero suben las temperaturas, podría extender su territorio porque cría con facilidad y se adapta al calor.

Por lo que parece, ninguna de las especies autóctonas de tierra se verá realmente en peligro

No, a corto plazo no parece que vayamos a perder a ninguna especie. Es más, es posible que aparezcan nuevas debido al incremento de las temperaturas. Ahora vemos en nuestras calles especies propias del norte de África como la tórtola turca, que ha llegado a Málaga por sus propios medios. También surgen otras traídas por la mano del hombre, como la cotorra argentina, que se ha adaptado extraordinariamente bien a esta zona.

¿Se adaptan mejor las aves a los cambios?

Para las aves es más fácil cambiar de sitio y buscar nuevas zonas que se adapten mejor a sus necesidades. Un reptil o un anfibio lo tienen más difícil, deben recurrir a cambios en su comportamiento para sobrevivir. Los mamíferos también podrían cambiar de ubicación, pero se encuentran con las fronteras del hombre: ciudades, carreteras, zonas agrícolas

¿Puede considerarse alarmante el que los flamencos no hayan anidado este año en Fuente de Piedra?

No, porque no anidar un año entra en los planes de estas aves. Es más, me preocuparía más un periodo de 20 años en los que no hubiese parones en la cría que el hecho de que cada diez años pasen uno sin criar porque la superpoblación también es peligrosa. Los flamencos pueden permitirse periodos de dos o tres años sin anidar sin que eso afecte a la especie.

¿Cuál es la razón de que se hayan marchado?

Pues la falta de agua en la laguna. Pero no sólo por la escasez de precipitaciones. La laguna también recibe aguas subterráneas y la explotación de los acuíferos puede dejar bajo mínimos la zona.

¿Qué puede hacer el ser humano para evitar el efecto del cambio climático?

Para empezar, no hay que temer el cambio climático. Se han producido muchos en la historia de la Tierra y las especies se han adaptado. La vida tiene una capacidad tremenda de respuesta. El hombre puede frenar su efecto en la naturaleza, pero aún así los cambios son inevitables. Lo único que podemos hacer es ser responsables y permitir a las especies que respondan adaptándose a la nueva situación sin acorralarlas, porque entonces es cuando podemos acabar con ellas. Hay que dejar espacio a los animales para convivir con ellos.