María Blasco: «Nunca hay que pensar que si tenemos cáncer es culpa nuestra»

María Blasco es directora del CNIO/Salvador Salas
María Blasco es directora del CNIO / Salvador Salas

La directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas critica los recortes en los Planes de Investigación y reclama mayor implicación en la lucha contra el cáncer

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Trabajó codo a codo con Carol Greider, ganadora del Nobel de Medicina, y desde 2011 dirige el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Aunque mantiene la ilusión intacta, la científica alicantina María Blasco lleva cerca de tres décadas estudiando el cáncer y está considerada una de las mayores eminencias de Europa en la materia. Discípula de Margarita Salas, bajo cuya tutela obtuvo el doctorado en bioquímica y biología molecular por la Universidad Autónoma de Madrid, Blasco defiende la necesidad de aumentar la partida presupuestaria a la investigación de una enfermedad que, asegura, aún arrastra cierto halo de tabú, un miedo «que sólo perderemos cuando encontremos la forma de acabar con los tumores».

Aunque aboga por implicar a la ciudadanía en la lucha contra el cáncer e incide en la importancia de encontrar donantes privados que financien los estudios clínicos y proyectos, Blasco no se anda con rodeos a la hora de denunciar los recortes aplicados en los Planes Estatales de Investigación por parte del Gobierno: «La investigación es la única manera de que en el futuro haya nuevos tratamientos contra enfermedades que hoy aún nos matan».

¿Qué papel juega el envejecimiento en el desarrollo del cáncer?

–El cáncer es una enfermedad asociada al proceso de envejecimiento. Puede haber cáncer infantil, pero por frecuencia es una enfermedad rara. Creemos que si desentrañamos por qué se produce el envejecimiento también entenderemos el origen del cáncer, entre otras enfermedades cuyas posibilidades de desarrollo aumentan con la edad.

¿Qué diagnóstico hace de la lucha y el tratamiento del cáncer en España en la actualidad?

–En cuanto a investigación del cáncer, España es un país puntero. Por ejemplo, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), que está en Madrid, es uno de los cinco mejores centros de investigación del mundo en cáncer.

«Es necesario introducir nuevos tratamientos y combinarlos con los estándares»

¿Cómo han afectado los recortes a los objetivos de la investigación?

–Han afectado mucho. Ahora hay menos presupuesto en los Planes Estatales de Investigación, que son los que distribuyen el dinero entre los investigadores según el mérito de sus proyectos y propuestas. Los recortes han continuado también este año, pero no es sólo una cuestión de dinero; también ahora hay menos flexibilidad en la contratación de investigadores, algo que está generando una situación difícil en algunos centros de excelencia de nuestro país, como por ejemplo en el CNIO del que hablaba antes.

¿Sigue existiendo en nuestro país la creencia de hay que ir a Estados Unidos, concretamente a Houston, a tratarse?

–Quizás sí, porque tradicionalmente en España ha habido menos ensayos con pacientes para probar los nuevos fármacos contra el cáncer. Sin embargo, eso está cambiando. Ahora hay muchos hospitales en España donde los pacientes tienen acceso a estos ensayos clínicos con nuevos fármacos. En Málaga, de hecho, el CNIO colabora a través del grupo de David Olmos, que es un experto en cáncer de próstata, y que ve pacientes tanto en Málaga como en Madrid. En el CNIO, el doctor Olmos también tiene su grupo de investigación.

Hay quien asegura que el cáncer ha adquirido condición de epidemia, ¿está de acuerdo?

–Es una enfermedad cuya frecuencia va a incrementarse conforme aumenta el número de personas mayores, ya que, como he dicho antes, el envejecimiento es el mayor factor de riesgo individual para desarrollar cáncer. Una población envejecida presentará más casos que una población con mayoría de jóvenes.

«Me gustaría que tuviéramos menos problemas para contratar investigadores»

¿Qué puede incidir más en la abundancia de cánceres? ¿El cambio climático, los conservantes y colorantes en la alimentación, los alimentos manipulados, el tabaco, el alcohol, la vejez...?

–La vejez, sin duda, aunque también es muy importante el impacto negativo que tienen hábitos como el tabaco o la alimentación no saludable. Hay un decálogo de cosas que podemos hacer para intentar disminuir el riesgo de cáncer, y que son muy recomendables para todos, pero nunca hay que pensar que si tenemos un cáncer es culpa nuestra. El cáncer es una enfermedad asociada al envejecimiento y en su origen también tiene un papel importante el azar. La combinación de alteraciones genéticas que ocurren asociadas a la edad puede llevar a que unas personas tengan cáncer y otras no.

¿Cómo valora el papel de la filantropía de la sociedad civil en la financiación de la investigación? Ha habido polémicas, como en el caso de Amancio Ortega.

–Yo me forme como científica en Estados Unidos y en España. En Estados Unidos estuve en uno de los mejores centros de investigación en biología molecular que se financiaba mayoritariamente con dinero de donantes. Creo que es muy importante que los gobiernos apoyen la investigación al máximo nivel, y en eso España es muy deficitaria en contraste con Alemania o los países nórdicos. De hecho, en España no llegamos a la media europea. Dicho esto, creo que los ciudadanos no debemos mirar hacia otro lado. La investigación es un bien común, una cosa de todos. La investigación es la única manera de que en el futuro haya nuevos tratamientos contra enfermedades que hoy aún nos matan. Por eso en el CNIO hemos lanzado una iniciativa de filantropía individual que llamamos ‘Amigos del CNIO’. El objetivo es abrir nuestras puertas a los ciudadanos que quieran echar una mano. A través de nuestra página web pueden contribuir a la investigación y eso nos permite retener y traer talento científico; cuantos más amigos tengamos, menos dependeremos de los vaivenes políticos. A Amancio Ortega me gustaría enseñarle el CNIO y contarle lo que hacemos. Creo que le gustaría saber que en España hay uno de los mejores centros de investigación del cáncer del mundo.

¿Sigue siendo el cáncer un tabú en nuestra sociedad?

–No hay rechazo al enfermo, pero la palabra cáncer aún es tabú, todavía nos da miedo. Sólo con la investigación conseguiremos quitar el miedo a la palabra cáncer.

«Málaga podría ser un polo de innovación para investigar si reuniera dinero e instalaciones»

¿Qué opina del papel que juegan aún los tratamientos estándares en la lucha contra el cáncer?

–Creo que son útiles pero que es necesario introducir nuevos tratamientos, y quizás incluso combinar los nuevos tratamientos con los estándares. El objetivo tiene que ser acabar con el tumor, y en ese empeño todas las herramientas son pocas.

¿Qué porcentaje de población podría tener cáncer en España en 2020?

–Desconozco el número, pero el cáncer es una enfermedad cuya incidencia aumenta a partir de los cuarenta o cincuenta años. Cada vez vivimos más, afortunadamente, aunque eso aumentará la incidencia de cáncer.

¿Tiene algún ideal para la lucha contra la enfermedad?

–Todos los investigadores que trabajamos para acabar con el cáncer tenemos el ideal común de encontrar cosas que permitan obtener tratamientos más efectivos en el futuro.

¿Está satisfecha con su trayectoria al frente del CNIO? ¿Qué le gustaría cambiar?

–Como he comentado, el CNIO está entre los primeros centros del mundo en la investigación del cáncer. Hemos dado pasos importantes en innovación, en acuerdos con la industria farmacéutica… Me gustaría, por ejemplo, que tuviésemos menos problemas a la hora de contratar personal investigador.

¿Cree que Málaga podría convertirse en un polo de innovación en la investigación de enfermedades?

–Málaga es una ciudad maravillosa. Tiene una oferta cultural y museística que hace que compita con Madrid o Barcelona. Málaga también podría ser un polo de innovación en investigación, porque estoy segura de que muchos científicos de todo el mundo estarían encantados de poder venir aquí a investigar. Para ello los profesionales necesitan tres cosas: dinero suficiente para investigar, buenas instalaciones y apoyo y libertad para investigar en los temas punteros.

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