Diario Sur

La nueva deriva sectaria: las pseudoterapias

  • Uno de los grandes problemas con el que se topan los pocos especialistas españoles en sectas destructivas son las modernas apariencias que están tomando estos grupos

Uno de los grandes problemas con el que se topan los pocos especialistas españoles en sectas destructivas son las modernas apariencias que están tomando estos grupos. El vicepresidente de la Asociación Iberoamericana para la Investigación del Abuso Psicológico (AIIAP), el psicólogo José Miguel Cuevas, habla de una «nueva ola sectaria», siendo el campo de la salud uno de los puntos calientes que sirve de refugio a las intenciones reales de estos clanes. «Uno de los terrenos de moda, sumamente peligroso, es la proliferación de terapias que no son reales pero que se venden como verdaderas amparadas por falsos profesionales o incluso profesionales académicos», advierte.

Bajo este paraguas Cuevas engloba multitud de terapias de crecimiento y desarrollo personal, centradas en lo emocional que se abordan desde corrientes que no son psicológicas pero lo parecen o grupos de coaching coercitivo que comen terreno al coaching profesional. «El nuevo sectarismo es más sutil y en ocasiones viene hasta respaldado por académicos. De hecho, hay una implantación muy alta dentro de las universidades», asegura.

El especialista, responsable asimismo del servicio público de atención a víctimas de grupos coercitivos que funciona en Marbella, denuncia que las instituciones españolas hacen dejación de sus funciones de amparo frente a los adeptos a sectas destructivas, con la rara excepción del Ayuntamiento de Marbella, que mantiene un servicio que atiende a afectados de toda España.

Frente a la inacción de los organismos públicos, el vicepresidente de la AIIAP lamenta, además, lo complicado que resulta conseguir que uno de estos grupos sea condenado, aún cuando lo haya sido su líder. «La mayor parte de grupos sectarios son legales y están reconocidos como asociaciones», afirma el experto. «Los grupos sectarios nos están comiendo y no hay una legislación acorde a sus delitos», añade. Para este especialista es incomprensible que España no tenga un registro oficial de sectas ni tampoco un órgano o una institución dedicada a vigilarlas como sí pasa en otros países.

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