Diario Sur

Moreno Peralta invita a redescubrir valores llevando la vida de pueblo a la ciudad

Moreno Peralta, en la Sociedad Económica de Amigos del País.
Moreno Peralta, en la Sociedad Económica de Amigos del País. / Paula Hérvele
  • El arquitecto considera que hay que aprovechar el conocimiento del espacio global y reforzar el espíritu de pertenencia a la comunidad

El arquitecto malagueño, Salvador Moreno Peralta, inició ayer el ciclo de conferencias sobre ‘Reflexiones para una ciudad educadora en Málaga’, que organiza el Ayuntamiento de la capital y la Sociedad Económica de Amigos del País de Málaga, con motivo del Día Internacional de la Ciudad Educadora que se celebra el 30 de noviembre. Bajo el título ‘La ciudad, espacio de convivencia’, Moreno Peralta señaló que la ciudad, junto al lenguaje, es el gran invento del hombre, el lugar de encuentro de los seres humanos, de intercambio de ideas, de las primeras pulsiones creativas que dan origen a la civilización, al arte, el conocimiento y la memoria, al ciencia, la economía y de las leyes y normas que han regido el comportamiento de las personas, desde la tribu hasta las sociedades complejas de nuestros días.

El prestigioso arquitecto y escritor recordó que más de la mitad de la población mundial , 4.000 millones de personas (65%), están viviendo en más de 30 megalópolis conurbanas sobre suburbios en condiciones infrahumanas, y que cada vez crece más la población urbana ante la atracción de una esperanzas que en muchos casos son una trampa mortal.

En este sentido, advirtió de que una desmedida sobrecarga de lo urbano no produce ciudad, sino su monstruo. «Una ciudad cuyos recursos están a años luz de satisfacer mínimamente sus necesidades, como ocurre con las megalópolis de hoy, deja de ser un espacio de convivencia para ser un espacio de supervivencia», señaló. Para Moreno Peralta, un modelo de ciudad habitable es aquella que, aún en su inmensidad geográfica, cada lugar, cada barrio o distrito disponga de las condiciones de diversidad, de elementos de referencia, de compatibilidad de usos, de espacios de convivencia y de niveles de autosuficiencia que han sido propios de la centralidad urbana tradicional.

Aprovechar recursos

El arquitecto malagueño defendió el redescubrimiento de los valores urbanos viviendo la vida del pueblo en la ciudad, en volver la mirada a la calle, al vecindario, a la calidad de los espacios públicos próximos para convivir. «Se trata de aprovechar los conocimientos del espacio global de los flujos al que estamos conectados para pone en valor los infinitos recursos de lo local mediante la aplicación de la creatividad y el talento, al tiempo que se refuerza el espíritu de pertenencia a una comunidad fuera de la cual nos sentiríamos como náufragos perdidos en el océano», dijo. No obstante, afirmó que la ciudad seguirá siendo el marco para la azarosa, apasionante, conflictiva, creativa y enriquecedora tarea de convivir.