Diario Sur

'La jungla', otra mancha en el Canal

Un grupo de inmigrantes visualizan los incendios en el campamento improvisado de Calais. :: P. HUGUEN / afp
Un grupo de inmigrantes visualizan los incendios en el campamento improvisado de Calais. :: P. HUGUEN / afp
  • El campamento de Calais es ya un recuerdo en el escenario de grandes tragedias históricas

Si la vida de todos los humanos tiene el mismo valor, el drama de los inmigrantes de Calais, los 86 que han muerto desde 2002 intentando cruzar el Canal de la Mancha, según Calais Migrant Solidarity, probarían un avance provisional de las ideas humanitarias en Europa. Porque miles de europeos, americanos y australianos, o africanos y asiáticos alistados en ejércitos coloniales, murieron en la región en cada uno de los últimos siglos.

En el siglo XVI, la batalla en la vecina Gravelinas durante la guerra franco-española se cobró más de 8.000 muertos. El posterior desastre naval de la Gran Armada de Felipe II en la costa de la misma población, sellaría su suerte y la vida de 10.000 de sus tripulantes. Pero esta semana, en la oficina de turismo de Gravelinas, nadie recordaba eso.

En el XVII y el XVIII vivió las consecuencia de guerras de religión y de sucesión. En Boulogne hay una placa en el puerto recordando el lugar donde se asentó el ejército que Napoleón congregó para invadir la tierra británica. No lo hizo, pero esta costa tuvo un papel esencial en las guerras napoleónicas.

Ningún visitante puede quedar ajeno a la huella de las guerras del XX. Cerca de Le Touquet, hay un cementerio de la Commonwealth con 11.500 tumbas de muertos en las dos contiendas mundiales. Y hay otros, franceses, canadienses, chinos, italianos, alemanes,. por una geografía con nombres que evocan infames carnicerías, como Arras.

El mapa de Pas-de-Calais, Valonia y Flandes de la guerra de 1914-18 lista 31 cementerios. En el Museo de la Memoria 1939-45, en el parque de Saint-Pierre, hay fotos de Calais, bombardeada por nazis y por aliados, con estampas de destrucción similares a las de Alepo.

La tragedia mayúscula de hoy, si se puede medir en números, está en Siria, Sudán, Afganistán, Irak... En flujos y campos de inmigrantes mucho más numerosos que en Calais: en la italiana Lampedusa, en las islas griegas del mar Egeo, en Breidjing (Chad), donde hay decenas de miles de huidos de Darfur, en los sirios refugiados en Zaatari (Jordania), en tantos otros lugares del mundo.

Lo singular de la 'jungla' es que a alguien se le ocurriese bautizar como tal a un poblado de chabolas en un campo de dunas, con arbustos como toda vegetación y que no fuese establecido por organismos nacionales o internacionales. La prefecta de la región, Fabienne Buccio, respondía así el jueves a la pregunta de por qué se permitió el desarrollo del campamento, tan criticado en Reino Unido: «Francia no es una isla. Ocurre en Grecia, en Italia. Vienen porque eligen Europa, por la libertad que no tienen en sus países, como su El Dorado. Francia no ha dejado hacer, el mundo lo ha causado».

Didier Degrémont es el presidente regional de Secours Catholique, rama francesa de Cáritas. Fue la primera organización humanitaria presente en el campamento. Creó en el norte del poblado de chabolas un complejo de albergues que ha dado cobijo hasta hoy a mujeres y menores, además de ofrecer servicios generales de higiene y alimentación.

Cuando el campamento era destruido el miércoles Degrémont observaba la destrucción y planeaba junto a colegas de su organización remedios a la vulnerabilidad de sus residentes.