Adrián Menéndez: «Estoy en un momento dulce y mi juego es más consistente»

Adrián Menéndez posa delante de una valla que publicita el torneo, del 24 al 31 de este mes en Puente Romano. /SUR
Adrián Menéndez posa delante de una valla que publicita el torneo, del 24 al 31 de este mes en Puente Romano. / SUR
Tenis

Embajador del Casino Admiral Trophy, un ATP Challenger en Marbella, el tenista podría alcanzar esta semana, a sus 32 años, su mejor ‘ranking’ de siempre

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

Marbella es ciudad de tenis. En los últimos años se ha podido ver allí un torneo del circuito WTA femenino, dos eliminatorias de la Copa Davis y se ha consolidado una prueba de veteranos. Ahora es el turno del Casino Admiral Trophy, unATP Challenger que supone la prueba masculina de más categoría en la provincia de Málaga en muchos años. Adrián Menéndez (115.º del ‘ranking’ ATP la pasada semana), el tenista local más destacado, es su embajador y uno de los organizadores. Además, competirá en el mismo coincidiendo con sus mejores meses en su trayectoria profesional.

¿De dónde surge la iniciativa de organizar un Challenger en Marbella, el Casino Admiral Trophy?

–Parte de Ronnie Leitgeb, que fue el entrenador y manager del ex número uno del mundo Thomas Muster. También montó una empresa de organización de eventos deportivos. Lleva muchos años viniendo con muchos jugadores suyos (también ha dirigido a Jurgen Melzer) a Marbella a entrenarse, se enamoró de la ciudad y se ha mudado allí, donde tiene su segunda residencia. Por eso ha decidido establecer aquí un torneo.

¿Qué misión le corresponde como embajador?

–Si bien es cierto que me han nombrado embajador, estoy trabajando mano a mano con el director del torneo y me estoy involucrando mucho. Es un proyecto muy atractivo para Marbella y todo el tenis andaluz. Hemos podido firmar por tres años con la ATP. Sólo otro torneo más (el de San Luis Potosí, en México) tiene ese privilegio de jugar siempre en Semana Santa, independientemente de cuando caiga en el calendario. Así, habrá años que sea en marzo y otros en abril. Creemos que eso es muy atractivo, ya que puede acercarlo a gente de vacaciones en esas fechas en la Costa del Sol. Además, coincide con el comienzo de los torneos de tierra batida en Europa y sirve para preparar también Roland Garros. Por eso nuestra lista de entrada de jugadores es muy interesante para ser un Challenger de primer año.

«Es un proyecto muy atractivo para Marbella y todo el tenis andaluz; la lista de entrada de jugadores es muy interesante» sobre El Casino Admiral Trophy

Entiendo que tendrán un cuadro final de 32, ¿verdad?

–Sí, como en cualquier otro Challenger, con otra previa de 32 que se jugará del 24 al 26, y una fase final que comenzará a jugarse el Lunes Santo hasta el Sábado Santo, cuando se dispute la final a las cinco de la tarde. Vamos a disponer de tres pistas en Puente Romano, dos y la central. Desde octavos de final la idea es jugar sólo en dos de ellas. Los jugadores tendrán acceso a pistas de otros clubes para entrenarse.

¿Va a ser la primera vez que compita en su tierra?

–No será nuevo, porque ya estuve en el Challenger de 2012, pero entonces estuvo organizado por un promotor extranjero. Ahora tenemos un director austriaco que reside en la Costa del Sol, y todo el equipo de la organización es local. Es muy importante que sea gente de la casa para que esto perdure, que sea un torneo fijo. Por eso el torneo de 2012 no se repitió.

Está cerca de su mejor ‘ranking’ de siempre, el 111.º del verano de 2015 (ahora es 115.º). ¿Cree que lo podrá conseguir?

–Sí. Es más, puede que esta semana salga con el mejor ‘ranking’. Habrá que esperar (el cálculo es complejo y depende de una serie de puntos que se defienden de la campaña anterior en función de los resultados por torneos), pero creo que sí. Estoy en un momento dulce, jugando a un gran nivel. Mi juego ha madurado mucho y es más consistente. Creo que lo he demostrado este año jugando partidos contra los mejores, contra ‘top 50’ o teniendo casi ganado a un 25.º del mundo como Mannarino. Espero seguir haciendo las cosas como hasta ahora.

«Empecé a competir más tarde de lo normal, así que es lógico que mi plenitud física y mental llegue después»

¿Cuál es la clave del cambio en los últimos tiempos? ¿Es mental o puramente tenística?

–El circuito profesional en la ATP es muy largo, con muchos torneos. Hay jugadores a los que les cuesta mantener una continuidad. Yo llegaba a tener en algunos años momentos muy buenos en la temporada, pero no muchos meses seguidos. Ahora sí soy capaz y lo refleja el ‘ranking’. Ese salto de nivel es la suma de muchas cosas, también lo mental y lo físico. A ese nivel pequeños detalles marcan diferencias.

¿Han cambiado cosas en los últimos tiempos en sus métodos de trabajo?

–No. Tengo alrededor un equipo técnico muy bueno, que me da mucha tranquilidad. Un entrenador en casa (Eric Scherer) y un fisioterapeuta (Daniel García) que puede viajar en parte del circuito, pero no todo, y la verdad es que eso es un plus. Son muchos partidos, y el cuerpo hay que cuidarlo. Marca la diferencia.

«España es una gran potencia y a jugadores como yo nos lo pone más difícil, faltan ayudas»

Usted pasa muy pocas semanas del año en Marbella...

–Poquitas. Viajamos bastante y a veces hay que decidir si merece la pena volver. Ahora, tras Indian Wells, he decidido quedarme una semana en Miami, para evitar de nuevo el cambio horario, el ‘jet lag’. En Marbella en tierra batida me entreno en Puente Romano siempre, y luego en rápida varío entre Puente Romano, El Mirador o Tennis Brothers, que queda a un paso de casa. Voy jugando con los ‘sparring’. En Marbella tenemos muchos rusos que vienen a entrenarse aquí y quedo con ellos.

Lo extraño es que todo esto le llega a los 32 años. Cuando ganó el pasado verano su primer partido en un Grand Slam, en el US Open, tenía 31 y habían quedado en el camino 18 fases previas seguidas sin alcanzar la fase final del Grand Slam. Su mejor semana en el circuito ATP fue hace poco en Long Island al plantarse en cuartos de final del ATP 250 de Nueva York... Deberá reconocer que su carrera está siendo atípica...

–Yo digo que ahora va a ser lo más normal, y lo están demostrando jugadores como el número 1, Federer. Está físicamente en su plenitud. Y Rafa Nadal tiene un año menos que yo solamente... La preparación física ha mejorado mucho y el cuidado de los deportistas. Vamos a ver jugadores jóvenes muy buenos, como la futura Next Gen, pero va a costar ir retirando a otros. Yo empecé a competir más tarde de lo normal en el circuito profesional, con 19 años, al terminar mis estudios, mi doble selectividad (estuvo en el Colegio Alemán Juan Hoffmann). Era muy tarde y es normal que mi plenitud física y mental llegue después.

¿Se arrepiente de algún error en algún momento de su carrera?

–No. Simplemente que crecí en una localidad en la que el tenis de competición no existe, es puramente recreativo. Puedo decir que fue un milagro. Yo no tuve ni los entrenadores ni expertos alrededor cuando fui joven para llevarme en una dirección profesional como pasa ahora con los de la Next Gen, que cuentan con los mejores técnicos, preparadores físicos, psicólogos, ‘coachers’.... Fue difícil al no tener acceso a todas esas ventajas.

«He apostado fuerte por torneos grandes, y he ido a las fases de clasificación de torneos ATP»

¿Siente que no haber sido ‘top 100’ le ha impedido ser más conocido para el público en general?

–He apostado fuerte al comienzo de temporada al jugar torneos grandes. He ido a las ‘qualys’ (fases de clasificación) de los ATP y logré los cuartos de final en el de Nueva York, algo que nunca había alcanzado. Esta última semana estuve en la ‘qualy’ de un Master 1.000 (Indian Wells). Ahí es donde están los puntos y donde debo estar compitiendo. Creo que ganar el primer partido en un Grand Slam (en 2017 en Flushing Meadows) fue como cumplir un sueño. Luego, disputar la segunda ronda ante un jugador como Del Potro, excampeón de un US Open, en una pista tan grande, te hace situarte. Te hace pensar: «¿Por qué no puedo jugar aquí? Si estoy aquí es porque tengo un nivel...»Eso te da una confianza muy grande. Lo estoy demostrando esta temporada.

¿Le aporta beneficios económicos el tenis o apenas es posible con tantos viajes?

–Es difícil. Lo ideal sería tener apoyos externos. Soy la décima raqueta española, pero en cualquier otro país seguramente podría estar entre los elegidos para jugar la Copa Davis. De hecho, si vemos el equipo de Gran Bretaña ante España en Marbella el número uno era de mi ‘ranking’ y el dos peor que yo. España es una gran potencia y a jugadores como yo nos lo pone más complicado, porque faltan ayudas. Lo que está claro es que si estás más arriba el circuito te lo agradece.

¿Qué consejo le daría a Alejandro Davidovich cara a terminar de dar el salto a la élite?

–Creo que lo importante es que no se salga de su línea. Su progresión es excelente. Ganar un título júnior de un Grand Slam marca mucho una carrera. Debe seguir confiando en su equipo de trabajo, que lo está haciendo muy bien. No debe tener ansia de llegar arriba. Hay muchos años, la carrera de un tenista es cada vez más larga y el nivel hay que consolidarlo. No es tan bueno llegar tan rápido. Hay que hacer una buena preparación física de joven. Seguro que no muy tarde lo veremos compitiendo con los mejores del mundo.

¿Qué opina de los cambios en la Copa Davis?

–Quizás no sea el más indicado al no haber podido jugarla. Escucho a muchos compañeros decir que la temporada se les hace larga y cansada, y con viajes lejanos para este torneo. Desde fuera (el nuevo formato, concentrado en una semana) me parece que puede ser atractivo, más parecido a otros deportes, pero se puede perder el aliciente de jugar eliminatorias en casa, algo que también es bonito.

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