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«El profesor de hoy en día, si no se adapta a sus alumnos, fracasa»

Roses, en la entrada de la Facultad de Comunicación.
Roses, en la entrada de la Facultad de Comunicación. / M. R.
  • Sergio Roses Doctor en Periodismo y docente en la Facultad de Comunicación

Cuando terminen su etapa universitaria, lo que seguramente más recordarán los nuevos graduados de su paso por el campus será a sus compañeros de carrera, pero también a aquellos profesores que más les hayan motivado y les hayan hecho reflexionar. Recién nombrado docente titular en la Facultad de Ciencias de la Comunicación, Sergio Roses puede encajarse en este grupo de profesores que intenta hacer sus clases más amenas y participativas. El joven profesor (tiene 32 años) cuenta cómo fueron sus comienzos y reflexiona sobre la realidad del campus.

-¿Cómo fueron sus inicios como profesor?

-Terminé la carrera y me incorporé en 2007 como becario de investigación. La situación es curiosa, porque acabas dándole clase a compañeros tuyos que estaban repitiendo. Además, los alumnos te confunden, no saben si es el profesor el que ha entrado en la clase porque eres más como ellos.

-¿Cómo recibió la noticia de que le iban a nombrar profesor titular?

-Con mucha alegría. Es una de las metas profesionales que tiene todo profesor. Primero porque es un reconocimiento a la trayectoria y luego porque supone mayor estabilidad.

-¿Tenía tan claro a lo que se quería dedicar?

-De pequeño me quería dedicar a la ingeniería robótica. Me encantaban los robots y mi padre era ingeniero, pero a lo largo de la Secundaria me di cuenta de que se me daban bien las humanidades, hablar en público, escribir. Al final opté por esta orientación profesional porque se me daba bien. Después, durante la carrera, supe que independientemente de lo que hubiera estudiado, habría acabado siendo profesor universitario, porque a mí lo que me gustaba era estudiar, aprender cosas nuevas.

-¿Le apoyó su familia cuando le informó sobre su orientación profesional?

-Mis padres me apoyaron a la hora de tomar la decisión. Imagino que a mi padre, siendo ingeniero, igual le hubiera gustado que continuara la tradición familiar, pero cuando los padres ven que vas a muerte con tus decisiones, lo entienden y te apoyan. A mitad de la carrera, él ya escuchaba que quería ser profesor universitario. Me conocía, así que sabía lo que se podía esperar.

-A la hora de impartir docencia, ¿le han influido otros profesores o intenta construir un modelo propio?

-Todo profesor intenta crear su identidad personal y lo hace, en parte, tomando lo mejor de ciertos profesores que has ido teniendo a lo largo de tu vida. Vas tomando las cosas que tú crees que han funcionado contigo y las trasladas al aula, intentando también evitar lo que a ti no te gustaba. Lo que pasa es que cuando comienzas a dar clase te vas dando cuenta de que a lo mejor las cosas que a ti te gustaban no le valen a tus alumnos. El profesor de hoy en día, si no se adapta a sus alumnos, fracasa. Tienes que estar continuamente alerta para ver qué te demandan. Al final no solo se trata de transmitir conocimientos, sino de estimular a tus estudiantes.

-¿Considera completa la formación que se imparte a lo largo de la carrera?

-Durante mi carrera compaginé voluntariados de investigación, prácticas de empresa en medios... Es fundamental que los alumnos se muevan. Aquí ofrecemos una formación académica, pero no puedes dejar pasar estos cuatro años sin haber tenido una experiencia profesional. Además, cada vez veo más alumnos que tienen iniciativas propias.

-¿Es un buen momento para emprender?

-No hay que plantearse si es un buen momento para emprender o no, simplemente hay que hacerlo. Hay dificultades, pero desde luego si no lo intentas, el fracaso ya lo tienes porque no lo has intentado. Hay muchos estudiantes que no se lo plantean y otros que sí.

-¿Se encuentra con diferentes tipos de alumnos en el aula en función de sus objetivos?

-Sí, hay estudiantes que saben lo que quieren hacer y tienen sus objetivos muy claros y otros que van muy despacio y desorientados y la mayor dificultad de estos es la desmotivación.

-¿La falta de interés o motivación es uno de los principales problemas del alumnado?

-Yo creo que sí. Hay muchos estudiantes que llegan a la carrera sin vocación, sin conocimiento de cómo funciona la profesión o sin ningún tipo de contacto previo con el ámbito profesional en el que van a trabajar. Tienen la presión social de que tienen que acabar esos cuatro años de carrera pero no tienen interés en trabajar como periodistas. Hay una parte del alumnado que piensa así y se hace difícil trabajar con grupos tan diferentes.

-Usted que ha realizado una estancia en la Universidad estadounidense de Indiana, ¿qué diferencias observa con respecto al plan español?

-Lo que llama la atención cuando estás allí es que tienen una cultura diferente sobre el conocimiento, que se acerca más quizá a la idea de meritocracia que aquí. Allí hay mucha gente que piensa que puede conseguir lo que se proponga.

-A lo largo de su vida dedicada al ámbito académico, ¿ha mantenido sus aficiones?

-Yo era jugador de baloncesto en la cantera del Unicaja, hasta la temporada de juvenil de primer año, que dejé el equipo para centrarme en el Bachillerato. El nivel de exigencia de los entrenamientos era muy alto. Después de dejarlo jugué un tiempo con los amigos y me dediqué a entrenar equipos de divisiones inferiores.