Víctor Navas: «Revalidaría este pacto en 2019. En democracia hay que entenderse»

Navas, en una de las calles de Benalmádena Pueblo, junto al Ayuntamiento. / Alberto Gómez
Alcaldes ante el nuevo curso

Preside en Benalmádena la coalición más heterogénea de la provincia, con cinco partidos entre los que admite diferencias «como en cualquier familia»

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Tras su virulento paso como portavoz oficioso de la oposición, Víctor Navas se presentó a las primarias del PSOE de Benalmádena para competir contra Javier Carnero, que acabó retirándose. En las elecciones de 2015, los socialistas obtuvieron siete concejales y pactaron con Costa del Sol Sí Puede, Izquierda Unida, Alternativa por Benalmádena y los tres ediles expulsados de Ciudadanos, una coalición que, contra todo pronóstico, permanece intacta.

¿Qué balance hace de estos dos primeros años como alcalde?

–Bastante positivo. Esta legislatura, a diferencia de las anteriores, se caracteriza por la normalidad política y democrática. Había muchos vecinos hartos de la inestabilidad, los escándalos de corrupción y el despilfarro. Era un caldo de cultivo propicio para la crispación y creo que hemos conseguido atenuarla y recuperar parte de esa confianza perdida, aunque siempre con los errores y aciertos propios de gobernar un municipio de 70.000 habitantes.

Gobierna en una coalición de cuatro partidos y tres concejales no adscritos. ¿Hace muchos equilibrismos?

–Así es. En Benalmádena eran muy recurrentes las mociones de censura y las desavenencias entre los equipos de gobierno. Eso ha desaparecido.

Son quince concejales. No me dirá que se llevan bien entre todos.

–Bueno, como en cualquier familia. Discutimos y nos enfadamos por temas de gestión, pero creo que todos hemos sabido anteponer los intereses ciudadanos por encima de los intereses partidistas. Tenemos una hoja de ruta común y nos apoyamos.

¿Ve factible mantener esta unión en campaña electoral?

–No me importaría revalidar este pacto en 2019 y así se lo he trasladado a los concejales. Creo que es un acuerdo que funciona, y salta a la vista. Vamos a poner en marcha proyectos importantes como la renovación del paseo marítimo o dos planes de asfaltado. Cuando falten seis meses para las elecciones habrá que ser generosos. Cada uno marcará distancias para poner en valor su gestión, pero no puedo enfadarme de la noche a la mañana con gente con la que he trabajado durante tres años codo con codo.

Sus retos hasta final de legislatura

«Grandes proyectos pendientes»
La remodelación de la antigua N-340 con el objetivo de convertirla en un bulevar semipeatonal es uno de los objetivos del equipo de gobierno
«El acuerdo programático»
El pacto alcanzado entre el PSOE, Costa del Sol Sí Puede, Izquierda Unida, Alternativa por Benalmádena y los tres no adscritos contempla pone énfasis en el empleo, la transparencia y el turismo
«Acabar la legislatura con la coalición»
Mantener el pacto de gobierno es uno de los objetivos marcados en rojo en la agenda del alcalde, sin delegaciones y cuyo principal desafío es garantizar el cumplimiento del acuerdo de mínimos y la unidad de su equipo

¿Cómo se combinan ideologías tan diferentes como las de Podemos y Ciudadanos?

–Estableciendo de primera mano hasta dónde vamos a llegar mediante un acuerdo programático. Tuvimos una reunión inicial donde dejamos claros los proyectos que necesita Benalmádena. Hay iniciativas a las que todos hemos renunciado para alcanzar un acuerdo de mínimos. En democracia hay que entenderse.

¿Es posible hacerlo sin acabar posicionado en el centro político?

–Me considero una persona de izquierdas, de familia trabajadora. Asfaltar calles no entiende de ideologías, y si entre todos nos damos cuenta de que Benalmádena necesita, por ejemplo, un paseo marítimo nuevo, no tiene por qué haber inconveniente. Por poner otro ejemplo, somos conscientes de que hay que reforzar la limpieza y hemos acordado concentrar la subida del techo de gasto en ese aspecto.

Ahora que menciona la limpieza, regaña a menudo en redes sociales a los vecinos que ensucian.

–Más que regañar, yo diría que intento concienciar. La responsabilidad de una sociedad moderna no recae únicamente en sus gobernantes, sino en todos los ciudadanos. Se me puede acusar de no haber planificado los servicios correctamente o de no haber destinado el presupuesto suficiente, pero a los vecinos incívicos también les podemos y debemos recriminar que no cumplan con las ordenanzas y no respeten la libertad de los demás.

La letra pequeña

Padre de dos hijos
Está casado y lamenta «no tener más tiempo para dedicárselo a la familia»
Músico y cantante
Es vocalista del grupo Cucaracha Dandí, que tiene tres discos en el mercado, el último titulado ‘Parafraseando’
Economista de profesión
Es concejal desde 2012, cuando entró a la corporación tras la renuncia de uno de sus compañeros

Es alcalde pero no tiene delegaciones. ¿Es porque manda en todas?

–Si no tengo delegaciones es porque quiero dedicar todo mi tiempo a afianzar el pacto de gobierno y a que se cumpla el acuerdo programático. Eso requiere de una persona que esté constantemente encima, y también dedico mucho tiempo a mediar entre concejales y a asesorarlos y ayudarles. Trabajo tengo, se lo aseguro.

Se estará frotando las manos con la crisis del PP, en plena gestora.

–La verdad es que tener una oposición debilitada nos beneficia. El único asunto que nos reprochan es la suciedad del municipio, que es un tema recurrente en todas las ciudades. Eso querrá decir que el resto de cosas las estamos haciendo bien. No hay escándalos en el Puerto ni en empresas municipales. El PP pretendía plantear una moción de censura, como ha hecho en las dos últimas legislaturas, pero ha visto que no era posible y ha habido una espantada.

Una oposición debilitada beneficia al gobierno, ¿pero al municipio?

–Al municipio no. Personalmente preferiría tener una oposición constructiva, no populista ni destructiva.

Si dependiera de usted, ¿elegiría como presidente del PP a Enrique Moyá o a Paloma García Gálvez?

–Eso depende del PP.

Mójese.

–A los dos les tengo cierto aprecio. Mi relación con Paloma es fría, pero la respeto. Con Enrique tengo más complicidad. No sabría decirle.

Ha mejorado su relación con García Gálvez, entonces. Antes era nula.

–Paloma me denunció por dos tuits que publiqué y tuve que pasar un mal rato e ir a juicio, pero digamos que no guardo rencor.

Hablando de rencor, ¿le ha perdonado ya Javier Carnero?

–(Risas). ¿Eso lo va a publicar? Mi relación con Javier, se lo digo de corazón, es buenísima. Hemos sabido superar las diferencias y siempre le he tenido mucho aprecio. Nos respetamos mutuamente y sabe que me tiene a su disposición.

Es uno de los alcaldes de la provincia más activos en redes sociales.

–No sé si soy de los más activos, pero lo que sí le aseguro es que soy el único que las lleva personalmente, con sus pros y sus contras. Hay concejales que bromean diciendo que me van a cortar los dedos, pero creo que es el lugar perfecto para generar debate y que la gente participe. También hay mucho ‘troll’, pero si quitamos esa paja me parecen herramientas fenomenales. Voy aprendiendo.

Haga una autocrítica.

–Me gustaría tener más tiempo.

Ha sido ‘light’.

–Tengo muchos defectos, pero trato de aprender de ellos. Empecé la legislatura siendo un alcalde muy ‘verde’ y he cometido muchos errores, pero he conseguido enderezarlo y trato de ser humilde, cercano y honesto, conmigo y con mis compañeros.

¿Ser alcalde pasa factura personal?

–Afecta, afecta mucho. Tenemos un trabajo muy absorbente. Me gustaría tener más tiempo para dedicárselo a la familia, y eso que vivo a doscientos metros del Ayuntamiento y procuro desayunar y comer en casa.

¿Cómo le va en la música?

–Uf, llevo sin tocar desde julio.

A ver si va a perder mano.

–Cuando fui elegido alcalde me di cuenta de que mantener un ensayo semanal era muy complicado, así que decidimos ensayar únicamente cuando hubiera ‘bolos’.

Si tuviera que poner banda sonora a lo que va de legislatura, ¿qué canción elegiría?

–‘Viva la vida’, de Coldplay.

Fotos

Vídeos