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INDUSTRIA AZUCARERA. VESTIGIOS DE UNA ÉPOCA
Testigos azucareros
La provincia de Málaga llegó a tener 37 ingenios, trapiches, maquinillas y fábricas de azúcar que han funcionado desde el siglo XVI y que hoy, en la mayoría de los casos, están sumidos en el abandono
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Testigos azucareros
LARIOS. Antigua Casa de los Larios y fábrica de azúcar en Torre del Mar.
SE tiene constancia de que la industria azucarera en Málaga abarca cuatro siglos de historia tras la introducción por los musulmanes de la transformación de la caña en la costa mediterránea andaluza, principalmente en la zona litoral oriental de Málaga, la vecina Granada y la lejana Almería. Hoy todo este sector económico es un espejismo del pasado que se traduce en construcciones emblemáticas abocadas la mayoría de ellas al abandono.

La provincia de Málaga llegó a contar con 37 ingenios, trapiches, maquinillas y fábricas de azúcar, según los datos de la exposición sobre patrimonio industrial ubicada en el Parque Tecnológico de Andalucía. La elaboración más tradicional del azúcar se inició en la comarca de la Axarquía en el siglo XVI con el ingenio preindustrial. En aquel entonces, el proceso tenía tres fases: extracción del jugo, cocción y purga y obtención del jugo.

En una trayectoria de cuatro siglos, el negocio del azúcar pasó por diversas crisis en la Axarquía. En el primer tercio del siglo XVIII, en el que se edificaron nuevos trapiches y se rehicieron algunos que habían caído en el más completo abandono, según Antonio Santiago y Antonio Guzmán, autores del libro 'Axarquía. Patrimonio Industrial'. Hasta que llegó la industrialización del sector azucarero a mediados del siglo XIX con la introducción de la máquina de vapor de la mano de Ramón de la Sagra.

Sin embargo, «lo que hace un siglo fue un pujante sector que ocupaba a miles de personas en la zafra o en las fábricas, que llegó a absorber 5.000 hectáreas de suelo cultivado, que anualmente proporcionaban más de 100.000 toneladas de caña, molturadas y convertidas en azúcar y otros productos de la destilación en más de doce fábricas de grandes dimensiones que llegaban desde Torre del Mar hasta Maro, todo eso es hoy poco menos que un recuerdo», señala el catedrático de Historia Económica de la Universidad de Málaga, Antonio Parejo.

Tras proyectos puramente artesanales en la costa occidental de Málaga, se observa en esta misma época una «importante revitalización del sector» en esta zona. «Se trata de proyectos fabriles más tardíos y menos importantes en términos de producción que los de la costa oriental, pero tan avanzados tecnológicamente», apunta Antonio Parejo.

La decadencia de la producción fabril de azúcar se inicia hace más de treinta años y concluye en Málaga con las últimas fábricas e ingenios: «la de Nerja en 1968, la de Torre del Mar en 1991 y la de Málaga en 1994», precisan los autores Antonio Santiago y Antonio Guzmán.

Adiós al cultivo de caña

Con este panorama, la única fábrica de producción azucarera de caña estaba en Salobreña. El secretario general de Asaja en Málaga, Carlos Blázquez, recuerda que de este modo, con el establecimiento de un monopolio, «se produjeron tensiones con los agricultores» y el resultado ha sido la desaparición del cultivo de la caña. El año pasado ya se dejó de cultivar en las escasas 600 hectáreas que quedaban en la Axarquía y la zona de Cártama.

Blázquez afirma que los agricultores se han visto obligados a optar por otros cultivos válidos para el clima subtropical. El secretario general de Asaja observa otra causa de la desaparición: el crecimiento urbanístico en el litoral en detrimento de la producción agrícola. La investigadora sobre la industria azucarera Purificación Ruiz apela al terreno que la remolacha ha ido ganando a la caña.

Borrada del mapa la caña y la producción de azúcar, el único derivado de este cultivo que aún tiene presencia en la provincia es el Ingenio de Nuestra Señora del Carmen, en Frigiliana. Es la única fábrica de miel de caña de azúcar de Europa, tras la desaparición de su producción en Candia, una ciudad de la isla griega de Creta.

Reconversión

El Ingenio de Frigiliana ha pasado en los últimos años por una importante reconversión y modernización de su maquinaria y el interior de la estructura para seguir funcionando.

Precisamente, la empresa De la Torre, que gestiona la fábrica de miel, tiene previsto construir un hotel en una parcela aledaña al ingenio. Lo que no tiene claro la dirección de la empresa es si el hotel será independiente o si integrará parte de las instalaciones de la fábrica, según fuentes de la compañía.

Abandono

La última reconversión del Ingenio de Frigiliana dista muy de lejos del destino que han sufrido la mayoría de ingenios y fábricas de azúcar de toda la provincia, que pasan por un estado de abandono muy acusado. La Sociedad Azucarera Larios es propietaria de numerosos edificios industriales en desuso. Después de que en los años sesenta dejaran de funcionar, la empresa explica que todos están pendientes de proyectos y actuaciones para la rehabilitación, según fuentes de la compañía.

La suerte que han corrido estos edificios que forman parte de la historia industrial de Málaga es dispar. Por ejemplo, parte de la fábrica de azúcar de San José de Nerja que dejó de funcionar en 1968 se ha integrado en las dependencias del Instituto de Enseñanza Secundaria El Chaparil de la localidad.

En Torre del Mar, una de las fábricas más emblemáticas de azúcar, la de Nuestra Señora del Carmen ha sido rehabilitada por la Junta de Andalucía para albergar un Centro de Difusión Turística y Museo del Azúcar, que aún no está en funcionamiento.

Viviendas y oficinas

En Frigiliana, también hay ejemplos de conversión de la industria azucarera en viviendas. Las maquinillas de Arriba, En Medio y Abajo fueron convertidas en casas de ingleses, aunque conservan su estructura y singularidad.

En la capital, la conocida como la fábrica Azucarera en el Polígono del Guadalhorce está pendiente de un proyecto muy distinto a sus orígenes. la empresa granadina José Julián Consulting tiene un proyecto de 65 millones de euros para levantar dos concesionarios de coches de 10.000 metros cuadrados cada uno y un moderno edificio de oficinas en una superficie similar.

Al margen de estos ejemplos, la mayoría de los 37 ingenios, trapiches, maquinillas y fábricas de azúcar que le dieron a Málaga un esplendor industrial han pasado a formar parte del olvido o del interés de curiosos y turistas.

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