El año de Piper's, los 40 y Aquapark

JAVIER ARQUIMBAU LOCUTOR Y DJ
El año de Piper's, los 40 y Aquapark

En aquel loco 89, el que suscribe se 'pegó' una año de aúpa. No me cabe la menor duda de que fue el verano que más me marcó, posiblemente el que más trabajé y en el que más horas le dediqué a mi 'leitmotiv': la música, mi eterna y fiel compañera.

Tras unos maravillosos años 80, en el verano de 1989 me encontraba con tres frentes abiertos -en cuanto a dedicación laboral-,. lo que me lleva ahora a pensar que fuese tan lógico que me quedara dormido en cualquier lugar. si tenemos en cuenta que no dormía más de 3 ó 4 horas seguidas. Así que una cabezadita en el coche o en una tumbona de playa o piscina... bienvenida era.

El día para mí empezaba paradójicamente por la noche. Siempre fui un búho, un amante empedernido del mundo de las discotecas. Y, cosas de la vida, en ese 89 tras unos años pinchando en diferentes discotecas regresaba a mi casa, a la discoteca que un día en el 82 me abrió sus puertas y a la que tanto le debo. Para muchos la mejor discoteca de Torremolinos. ¿Qué digo de Torremolinos? ¡De Europa! y una de las más grandes del mundo: la majestuosa discoteca Piper's.la Monster Disco.

Recuerdo subir a la cabina de Piper's y empezar a oír cómo rugían esos motores. el sonido más auténtico y limpio que he conocido. Con aquellas enormes cajas de subgraves, miles de vatios, una ecualización exquisita, la iluminación espectacular de antaño, esas pistas elevadizas, su decoración sin par ... y si a todo ello le sumamos los miles y miles de visitantes que abarrotaban todas sus salas y llenaban todas las pistas. entonces para mí era. ¡como tocar las estrellas! Eran siete horas de regocijo y de deleite que lamentablemente a diario había que despedirlas con un 'Hasta mañana' de Abba.

A las seis de la mañana empezaba a preparar mi mente para afrontar el segundo reto del día: acompañar con la mejor música de todos los tiempos a aquellos miles de oyentes de los 40 Principales, esa emisora que desde el año 1984 ayudó a consolidar mi voz y mi apellido dentro del mundo de la música, de las fiestas, de las presentaciones. Un 'morning show' con el que se despertaba Málaga y que, gracias al enorme número de llamadas solicitando canciones que recibía, hacía que me mantuviese lleno de energía, muy despierto, animado y comunicativo.

Justo cuando el sol se encontraba en todo lo alto del cielo era cuando yo ya había dejado el micrófono de los 40 Principales y, tras recorrer unos pocos de kilómetros, lo cambiaba por otro micro: el de Aquapark-Torremolinos para presentar a las 12 en punto el que para mí ha podido ser el show más espectacular de la Costa: el de 'Los diablos voladores', donde unos internacionales saltadores olímpicos de trampolín ofrecían cuatro pases diarios lanzándose desde una altura de 30 metros a una piscina de tan solo cinco metros de diámetro por cuatro de fondo y de cuya familia formé parte durante dos años consecutivos. Pero desde el lado seco y siempre con la complicidad de mis presentaciones en español y en inglés.

¡Ah! Y todo ello sin dejar de lado a la familia y a los amigos, como tiene que ser. ¡Ay, verano del 89, cuánto te añoro!

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