'¿Para qué sirve un oso?' da una lección de ecología en clave de humor

R. SOTORRÍO

Quería llamar la atención sobre «el momento complicado que vive el planeta» pero sin caer en el «panfleto» ni hacer un documental. Optó entonces por contar una historia de científicos algo excéntricos, ambientarla en los impresionantes bosques asturianos, incorporarle un toque de amor, muchas dosis de humor y darle los papeles protagonistas al tándem Javier Cámara y Gonzalo de Castro. El resultado es el cuento ecológico '¿Para qué sirve un oso?', con el que el Festival de Málaga levantó ayer el telón.

Lo hizo con una inusual rueda de prensa en una carpa instalada en calle Alcazabilla frente al Teatro Romano y a la vista de todo el público que, boquiabierto, se encontraba con las decenas de cámara enfocando a sus actores de la tele en plena vía.

En plena naturaleza

La naturaleza es «un personaje más» de esta cinta, que completa su reparto con Emma Suárez, Geraldin Chaplin y su hija, Oona. «Es una maravilla de mujer», decía la joven, que se reencuentra por tercera vez con su madre en la gran pantalla. En esos parajes espectaculares, un zoólogo vive en un árbol a la espera de que vuelvan los osos para frenar el avance del ladrillo. Su hermano, un biólogo enamorado de la Antártida y decepcionado con el deshielo de los polos, le ayudará... a su manera. El título, '¿Para qué sirve un oso?' es un «acertijo que cada espectador tendrá que averiguar». Un público con el que, reconoce el también director de 'La torre de Suso', el cine español «tiene que reconstruir los puentes que se han roto». Pero ese no es su trabajo, él es solo «un cuentista».

Con '¿Para qué sirve un oso?', Fernández hace lo que mejor se le da: «hacer reír». No se plantea convencer a nadie, pero invita a la reflexión. Con De Castro lo ha conseguido. «Antes no reciclaba y ahora lo hago», admite.

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