Los alumnos de la UMA se quedan en el aprobado justo

Agustín Valverde imparte algunas de las asignaturas con peores resultados como Cálculo de la Computación/FÉLIX PALACIOS
Agustín Valverde imparte algunas de las asignaturas con peores resultados como Cálculo de la Computación / FÉLIX PALACIOS

Los estudiantes de la UMA alcanzan una calificación media de 5,8. Los suspensos y no presentados representan casi 3 de cada diez notas

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Sofía atraviesa el 'callejón de la vergüenza' animada por sus compañeros de clase. En el gimnasio del polideportivo de la UMA la profesora Isabel Borda imparte la asignatura de Dramatización para los alumnos del grado de Educación Infantil. Todos aprobarán. Y con buena nota. A escasos metros del pabellón polideportivo, en una de las aulas de la ETSI Informática, los alumnos de la asignatura Cálculo para la computación en el grado de Ingeniería de Computadores se esfuerzan por asimilar fórmulas y ecuaciones, en una misión que resulta casi heroica: solo cuatro aprobados y dos notables en una clase de 94 alumnos en el curso 2016/17. Son la cara y la cruz de las carreras universitarias, de asignaturas que se aprueban con facilidad y de otras que se convierten en obstáculos imposibles de salvar y acaban con la paciencia de los estudiantes. Sólo hay una receta: «estudio, trabajo y constancia», afirma Agustín Valverde, que imparte Cálculo para la computación, la asignatura con la nota más baja de todos los grados, 0,58 de media.

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Las calificaciones de las distintas asignaturas que se imparten en la UMA, relativas al curso 2016/17 (el último con los datos procesados), muestran estas grandes diferencias entre los distintos grados y facultades y ponen de manifiesto con datos la dificultad de las carreras técnicas, los buenos resultados de los grados del área de las Ciencias Sociales y Jurídicas y, sobre todo, de Ciencias de la Salud. También resulta significativo que las mejores notas suelen estar asociadas a grados o estudios en los que ha sido necesaria una mayor nota de selectividad. Y otro dato curioso: la calificación más frecuente entre los universitarios malagueños es el notable, mientras que suspensos y no presentados suponen el 29 por ciento de todas las notas.

La Facultad de Ciencias de la Educación coloca sus grados en lo más alto de la clasificación por notas medias: Educación Infantil y Social con un 7,9, Primaria, 7,8 y Pedagogía, 7,6. La media de los cuatro grados es la más elevada en toda la UMA, 7,8. Su decana, Rosario Camacho, relaciona estos buenos resultados con la motivación y los intereses iniciales de los estudiantes que ingresan en cada uno de los grados, especialmente en los títulos que son habilitantes (Infantil y Primaria), es decir, que capacitan para ejercer de maestros: «Una gran mayoría tiene claro que quiere desarrollar su actividad laboral como profesional de la educación y cuenta con una motivación muy definida desde el principio que contribuye positivamente a su rendimiento académico», afirma. Otra cuestión a tener en cuenta, explica, es la nota de acceso con la que ingresan en las titulaciones, en torno al 8: «Aunque este dato no asegura el éxito académico, también creemos que cuenta en relación a los resultados», indica. Pero es que, además, «somos la Facultad de Ciencias de la Educación y, por tanto, contamos con expertos y expertas en aprendizaje, metodologías, innovación, evaluación, etcétera. Por esta razón –añade– es lógico, a priori, que nuestro centro sea 'punta de lanza', no sólo en la enseñanza de estos conceptos, sino también en su puesta en práctica a nivel docente, y añade también la formación práctica del alumnado, que comienza en segundo curso y que, en su opinión, supone una experiencia motivadora y eje vertebrador del plan de estudios», señala Rosario Gutiérrez. Este conocimiento real del contexto profesional «supone para nuestros estudiantes una fuente de motivación que aumenta el compromiso que tienen con su propia formación».

La asignatura de Dramatización es un ejemplo de los excelentes resultados de los alumnos: todos aprobarán, y con buena nota. Isabel Borda explica que trabajan la creatividad, la cohesión del grupo a través del teatro. El sistema de evaluación integra varias competencias, y no hay examen escrito. Juanma Martín, alumno, la define como una asignatura «muy especial», que «ayuda a llegar a los niños a través de la dramatización». Isabel Saldaña comenta, por su parte, que «el teatro puede ayudar a los niños a relacionarse, a expresarse y a vencer su timidez». «Aquí te desinhibes, no te importa 'hacer el tonto', coges confianza», afirma Ángela Gucciardi.

La asignatura con mejores resultados en la UMA es Métrica y retórica, optativa de cuarto en Filología Hispánica. David y María explican que estudian la medida de los versos, el ritmo en una poesía, «una asignatura muy práctica, fácil de estudiar y en la que se puede sacar buena nota».

En el polo opuesto se encuentra la ETSI de Telecomunicación, con una nota media del conjunto de sus grados de 4,4. «Hay que partir de la base de que las carreras de ingeniería son carreras exigentes», argumenta su director, Fabián Arrebola. Los estudios realizados por esta escuela ha demostrado que, en términos estadísticos, existe una gran correlación entre la nota de acceso a la universidad y el rendimiento posterior en los estudios de grado, así como en la duración media de dichos estudios. «En el caso de nuestros grados, estos datos (rendimiento y la duración media) está en consonancia con el resto de grados en ingeniería de la UMA», sostiene. Y, en relación al abandono de los estudiantes, indica que éste se produce mayormente «entre aquel estudiantado de primer curso cuyo perfil es no vocacional y que no eligió el grado concreto en primera opción».

Ante esta situación, la escuela está promoviendo y fomentando vocaciones en esta rama de la ingeniería entre los estudiantes de Bachillerato y Secundaria, incluso entre los colectivos de niños y niñas de altas capacidades. También se imparten cursos de formación en materia de telecomunicaciones al profesorado de la asignatura de tecnología que se cursa en los institutos. Y llevan varios años impartiendo cursos cero en Matemáticas y, en un intento de mejorar el rendimiento, cuentan con un plan de acción tutorial para ayudar a los estudiantes noveles, aprovechando la experiencia de estudiantes veteranos que hacen el papel de mentores. Y, frente a estos datos de resultados académicos, Arrebola contesta con otros incuestionables: «La inserción laboral de nuestros egresados alcanza el pleno empleo; son muy bien valorados por los empleadores y desarrollan su actividad en compañías tecnológicas en los cinco continentes».

En Dramatización no hay ningún suspenso
En Dramatización no hay ningún suspenso / FÉLIX PALACIOS

Las otras dos escuelas de ingenierías tienen datos algo mejores, con notas medias en torno al 5: Industriales en 4,9 e Informática en un 5,1. Pero Industriales tiene dos de sus grados (Ingeniería Eléctrica y el doble grado de Eléctrica y Electrónica Industrial) en los últimos puestos de la clasificación por notas medias, con un 3,7 y 3,6, respectivamente. El director de esta escuela, Alejandro Rodríguez, trata de analizar con cierta rigurosidad estos datos, partiendo de la base de que los estudios de ingeniería de la rama industrial siempre se han caracterizado por presentar «una enorme dificultad. Las materias son muy densas, normalmente acompañadas de una importante utilización de herramientas matemáticas y conceptos físicos complejos. Es evidente que esta dificultad condiciona enormemente los resultados», afirma.

Por otra parte, entiende que la universidad y la escuela tienen la responsabilidad de formar ingenieros «de los que va a depender en un futuro inmediato la seguridad de grandes infraestructuras, instalaciones de las que dependen el correcto funcionamiento de nuestras ciudades y de la actividad económica e industrial, por tanto, parece correcto pensar que la exigencia de nuestros estudios es una responsabilidad que tenemos con nuestros propios estudiantes y, por extensión, con nuestra sociedad». Sentadas estas bases, reconoce no obstante que se puede hacer algo por mejorar estos resultados:«Tengo la convicción –afirma– de que siempre es posible establecer medidas que intenten mejorar la comprensión de las materias, afrontar nuevos métodos de enseñanza-aprendizaje, invertir en equipos docentes que incidan en la formación práctica de nuestros estudiantes, de manera que la aplicación de estas medidas tenga como consecuencia una mejora de las tasas de éxito y rendimiento». En este sentido, la escuela y sus responsables no se mantiene ajenos a esta situación. La comisión de garantía de calidad, donde participan los coordinadores de los títulos, hace un análisis de las tasas de éxito y rendimiento, y la escuela ha organizado cursos de formación del PDI que inciden en la coordinación de los títulos de la escuela y en estrategias de enseñanza-aprendizaje basada en proyectos en estudios de ingeniería.

El análisis de las calificaciones de todas las asignaturas justifica con datos algunos temores de los alumnos: aparte de las materias ya citadas, Procesal es, en el caso de Derecho, la materia más difícil, con un 2,6 de nota media, mientras que Procesal Civil y Penal alcanza el 3,2. Filosofía del Derecho no se queda muy atrás, con un 3,3. También está justificado el temor a Anatomía Humana en el caso de Medicina: 3,4 de nota media. Pero también rompe con algunos mitos: la calificación más frecuente es el notable y las matrículas de honor representan casi un 10 por ciento del total. Los universitarios estudian, y tienen por lo general buenos resultados.