Leandro Martínez: «El picor de la sarna es incorregible; por mucho que rasques, sigue picando»

Leandro Martínez: «El picor de la sarna es incorregible; por mucho que rasques, sigue picando»

El responsable de Dermatología del Hospital Regional detalla las causas de la enfermedad tras el brote detectado en un centro de Benalmádena

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

El director de la unidad de gestión clínica de dermatología del Hospital Regional Carlos Haya, Leandro Martínez, detalla las causas, síntomas y tratamientos de la sarna, una molesta y contagiosa enfermedad de la piel que vuelve a la actualidad por el brote declarado en una residencia de ancianos de Benalmádena.

¿Qué provoca la sarna?

–Está provocada por un ácaro que se aloja en las capas superficiales de la piel y va desplazándose y reproduciéndose; hay machos y hembras.

¿Cuáles son sus síntomas?

–El picor, sobre todo por la noche. Cuando dormimos y el cuerpo está quieto, el ácaro comienza a actuar. Esa actividad provoca un picor incorregible, muy molesto. Al rascarse, los propios pacientes se causan lesiones y presentan surcos y erosiones en la piel. Es común que los contagiados por sarna lleguen a la consulta con heridas y erosiones.

¿Puede desaparecer solo o siempre es necesario el tratamiento?

–La sarna no debería tener complicaciones porque hay un tratamiento fundamental: la permetrina. Es una concentración del cinco por ciento que se aplica en los adultos desde el cuello hasta la punta de los pies y dejarla actuar al menos siete u ocho horas, por eso recomendamos que los pacientes se la pongan de noche, tras la ducha, con la piel limpia. Al día siguiente hay que retirarla. Ese mismo tratamiento debe repetirse a los seis o siete días, precisamente para intervenir en el ciclo reproductivo del ácaro y que los huevos eclosionen. Salvo excepciones, la sarna desaparece con estas dos soluciones tópicas.

¿Cuáles son las consecuencias de la sarna cuando no se trata correctamente durante meses?

–El picor resulta tan molesto que es raro que no se diagnostique antes, pero a veces llegan pacientes que llevan mucho tiempo padeciéndolo. No suele haber complicaciones, aunque está descrito que la sarna prolongada puede ocasionar daños a nivel renal, aunque no me consta ningún caso así. Vivir dos o tres meses con sarna es complicado, porque el picor despierta por la noche no una ni dos veces, sino bastantes más. Como hemos dicho, es un picor incorregible: aunque rasques, sigue picando.

Supongo que el rascado continuo puede provocar heridas y lesiones, con el riesgo de que se infecten.

–Las lesiones de rascado generan una pérdida de la superficie cutánea, que nos protege del exterior. Esas heridas pueden infectarse y complicarse, claro. La piel se deshidrata también. No hay muchas más consecuencias, pero no es poco; cuando se tratan, los pacientes sienten un alivio tremendo.

¿Estamos ante una de las enfermedades más contagiosas?

–Es muy contagioso y las personas que viven cerca son fácilmente contagiables. El ácaro puede vivir unas cuantas horas en sábanas, ropa o muebles, pero el contagio más común está provocado por el contacto de piel.

¿Está la falta de higiene relacionada con la aparición del ácaro?

–Al transmitirse entre personas, alguien con una higiene muy adecuada puede contagiarse si entra en contacto con alguien infectado. Hay que desterrar la idea de que aparece únicamente en sitios con pobreza, aunque suele estar en lugares donde hay confinamiento, desde casas pequeñas donde viven muchas personas hasta residencias o cárceles.

¿Y puede favorecer la transmisión?

–Yo puedo tener una higiene correcta, pero si entro en contacto con alguien con sarna va a transmitírmelo por muy limpio que esté. El único tratamiento posible, insisto, es con permetrina. Últimamente han aparecido estudios que apuntan a que un tipo de aceite puede servir como prevención, pero por el momento solo desaparece con acaricida.

¿Es necesario un contacto intenso para transmitir el ácaro?

–Es muy difícil que haya un contagio con un apretón de manos, aunque cualquier pequeña herida o erosión puede facilitar la penetración del ácaro. Si la barrera cutánea está alterada por deshidratación o cualquier otro problema también será más sencillo la transmisión de la enfermedad.

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