Cómo sobrellevar la dermatitis atópica de tu hijo

Eccemas en la pierna de un niño. /Lobo Altuna
Eccemas en la pierna de un niño. / Lobo Altuna

Elegir bien las prendas de vestir y prestar atención a la comida, algunas recomendaciones para prevenir los eccemas en la piel

M. Ángeles González
M. ÁNGELES GONZÁLEZMálaga

«Es dermatitis atópica». Cuántos padres han escuchado estas palabras en la consulta del pediatra o dermatólogo cuando acuden preocupados por el aspecto de la piel de su hijo. Se trata de una afección frecuente que afecta a un buen número de niños en edad escolar y que puede llegar a ser angustiosa para los progenitores cuando aparecen eccemas que causan picor y dolor. Prevenir la aparición de los brotes y llevar a cabo una serie de medidas una vez que estos surgen es fundamental para que la dermatitis atópica no domine la vida familiar, tal y como señalan en la Asociación de Familiares y Pacientes de Dermatitis Atópica (ADEA), que estima que el 20% de las consultas de dermatología pediátrica y el 1% de las consultas de pediatría general se corresponden con esta enfermedad. Con frecuencia, los niños afectados tienen brotes menos intensos y numerosos a medida que crecen, «de forma que al llegar a la adolescencia se encuentran sin manifestaciones en el 60% de los casos». Para sobrellevar de la mejor forma posible esta enfermedad de la piel, ADEA ofrece una serie de consejos prácticos, teniendo en cuenta que «incluso el mejor cuidado y tratamiento no pueden evitar la aparición de brotes» y que siempre hay que consultar al pediatra sobre los pasos a seguir porque cada niño es diferente.

1-Observar para adelantarse al eccema: Un brote de dermatitis atópica puede ocurrir en cualquier momento y no todos se pueden relacionar con desencadenantes específicos, pero mediante una buena observación y el tratamiento adecuado sus efectos pueden reducirse. En ADEA sugieren escribir en un diario cuándo y dónde aparecen lo brotes y buscar una relación entre su aparición y lo que el niño ha hecho o dónde ha estado, para intentar identificar los desencadenantes. Por ejemplo, puede ser que empeore el eccema después de haber estado jugando con un amigo en particular y quizá la familia tenga mascota o que empeore tras hacer natación o practicar deporte en el colegio o después de ingerir alguna comida en concreto. Puede ser útil enseñarle el diario al pediatra para decidir las estrategia de prevención y/o los tratamientos.

2-Informar al profesor: Informar al colegio o a la guardería sobre el eccema del niño y sobre los pasos que están tomando los padres para evitar la aparición de brotes es importante, según ADEA, que recomienda dar a los educadores un listado de sustancias o actividades que el menor debe evitar así como informarles de por qué lleva cremas hidratantes o jabones de mano especiales para usar en el colegio. También aconsejan comentar con los profesores la posibilidad de que el escolar a veces se encuentre cansado y no se pueda concentrar debido a alteraciones del sueño.

3- Elegir bien las prendas de vestir: Se recomienda evitar prendas ajustadas, ásperas o que arañen. Desde la asociación de familiares y pacientes señalan que es muy probable que la lana y algunos sintéticos provoquen que la piel se irrite, siendo el algodón y las mezclas con algodón las mejores opciones. Es importante que se quiten el abrigo o los jerséis en habitaciones con la calefacción encendida para prevenir la sudoración y cortar las etiquetas de las prendas siempre que se pueda para evitar irritaciones por el roce. Los detergentes para lavar la ropa deberían ser hipoalergénicos y que no contengan fragancia. La ropa puede lavarse a máquina, pero siempre que quede bien aclarada con un centrifugado extra. Los suavizantes deben evitarse. El calzado debe ser de cuero o tela y tiene que estar bien aireado. Es recomendable evitar el uso de calzado deportivo durante un tiempo prolongado. Los calcetines y las medias deben ser de algodón o hilo y nunca de nylon o lycra. A los bebés hay que cambiarles el pañal en cuanto está húmedo.

4-Enseña a tu hijo: A medida que el niño va creciendo debe ir conociendo los pasos para prevenir los brotes y controlar su eccema. Hay que darle información sobre cómo actuar y recordársela de forma periódica. «Si ellos saben que siempre deben darse una ducha fría e hidratar su piel después de hacer natación o de practicar deporte para reducir el riesgo de brotes, estarán más seguros y disfrutarán más de las actividades», señalan en ADEA.

5-Las uñas, mejor cortas: Mantener cortas las uñas de las manos y de los pies del niño reducirá el daño en la piel al rascarse, y hay que establecerlo como una rutina, no sólo cuando surge un brote. Si se rasca mucho por la noche, puede ser una buena idea ponerle unos guantes suaves para que duerma con ellos. Es importante hablar con el niño sobre la importancia de controlar el rascado y que puede ser una alternativa, por ejemplo, pellizcarse la piel para calmar el picor o colocar un objeto frío sobre la zona irritada.

6-La dermatitis y el clima: El aire acondicionado en verano puede secar la piel, al igual que la calefacción central en invierno, por lo que es importante mantener una rutina de hidratación a lo largo de todo el año. ADEA advierte en su guía de que los cambios bruscos de temperatura pueden producir daño en la piel y recomienda que los niños estén bien abrigados y protegidos del frío en invierno para prevenir la aparición de brotes. Asimismo, en épocas frías es importante que su cuarto no esté muy caliente -se recomienda mantener la temperatura entre 19º y 20º- y airear la habitación y las sábanas todos los días. Cuando los niveles de polen estén elevados en primavera puede ser útil bañar al niño por la noche para eliminar cualquier rastro antes de dormir. En verano hay que asegurarse de utilizar cremas solares adecuadas para pieles sensibles e impedir que el niño se queme con el sol.

7-Hidratar la piel: El pediatra deberá informarte de qué crema hidratante (también llamada emoliente) es la más adecuada para tu hijo. En general, es importante que no tengan fragancia. El niño debería llevar un bote de crema hidratante al colegio o a la guardería para aplicársela cuando tenga la piel reseca o para después de actividades deportivas como por ejemplo la natación. Eso sí, la frecuencia de la aplicación de la crema debe comentarse siempre con el pediatra, ya que cada niño es diferente.

8-Ojo con la comida: La asociación de pacientes advierte de que ciertos alimentos pueden desencadenar la aparición de eccema en aproximadamente el 10% de los niños, siendo algunos de los alimentos más problemáticos la leche, huevos, cítricos, chocolate, cacahuetes y algunos colorantes. Si se sospecha que algún alimento provoca brotes de dermatitis en la piel del niño, hay que comentárselo al pediatra para que pueda solicitar las pruebas necesarias y, en su caso, recomendar una dieta sana y equilibrada a seguir evitando esos alimentos.

9-En el baño: Siempre hay que seguir las recomendaciones del pediatra a la hora de establecer la frecuencia del baño y qué productos utilizar, pero en líneas generales el agua debe estar tibia, ya que los cambios bruscos de temperatura pueden irritar la piel; el baño no debe prolongarse más de 20 minutos, ya que se le puede resecar la piel. Si es posible, es preferible una ducha. Se deben evitar los productos que contienen jabón, como por ejemplo los baños de burbujas y los geles de ducha, que resecan la piel. Cualquier producto utilizado debe ser hipoalergénico y sin fragancia. Al secar al niño se debe hacer con cuidado, evitando frotarle la piel con la toalla. Después del baño, aplicar una crema hidratante. El sudor macera la piel, por lo que es recomendable lavarse inmediatamente después de hacer deporte o ejercicio físico intenso.

10-Elegir bien el tratamiento: Hay multitud de tratamientos tanto para usarse de forma regular como prevención como para tratar los brotes y ayudar a que la piel cure. Es importante colaborar con el pediatra para observar la eficacia de un tratamiento en cuestión teniendo muy claro siempre cómo hay que aplicarlo correctamente. «Quizá sería conveniente que llevases un cuaderno para apuntar la información importante durante las visitas al pediatra», señalan en ADEA, que en su página web ofrece información sobre programas educaciones «que pueden ayudar a tu hijo a aque aprenda a disfrutar una vida plena».

11-Cuidado con el polvo: El polvo es un enemigo de la dermatitis atópica, por lo que se recomienda pasar la fregona, mejor que el barrido, sobre todo en las habitaciones. Las alfombras, moquetas, cortinas y edredones de plumas son objetos en los que fácilmente se acumula el polvo, por lo que es preferible evitarlos.

12-El estrés influye: ADEA advierte de que pacientes y familiares deben tener en cuenta que el estrés emocional incrementa el picor.