El pito del sereno de Segunda

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

El Málaga rozó el ridículo en Huesca, y no lo llegó a hacer del todo porque los locales levantaron el pie del acelerador y por Munir, porque en el primer tiempo el equipo de un Víctor que decididamente ha perdido el norte se pudo ir a los vestuarios con un 'saco de goles'.

Es indudable que el Málaga, gracias al jeque Al-Thani (mal lo tiene su primo el emir para que confiemos en él en lo de la torre del puerto), se ha convertido en el pito del sereno de Segunda, al que ni los rivales ni los árbitros le tienen miedo. Ni siquiera el VAR, que ayer fue un tremendo aliado en contra, como si los aragoneses necesitaran la ayuda de nada ni de nadie.

El partido tuvo un primer tiempo que fue un verdadero esperpento, y un segundo en el que al ser expulsado Adrián todo se desinfló, y menos mal que Munir paró el penalti 'televisado', porque si no... ¡Dios mío!, qué vergüenza. Málaga no se merece esta situación, verdaderamente indigna de la ciudad, que se tiene que levantar de alguna forma en contra de lo que está ocurriendo. Nos vamos al pozo directos, porque además Víctor Sánchez del Amo parece que se ha contagiado del desastre que impera en La Rosaleda y sacó una alineación en la primera parte de verbena. Le tiene que dar las gracias al jeque porque cualquier otro entrenador, tras nueve partidos sin conocer la victoria, estaría haciendo mantecados navideños en su casa. Vamos, que aquí no se los comía ni de coña.

El Málaga está hundido. El jeque lo está consiguiendo. La inacción a la que ha sometido al club que dice que ama (miente, miente y miente) es absoluta, y este se va por el sumidero de la desesperación y la mediocridad.

Del partido, poco que decir porque el primer tiempo de los malaguistas fue verdaderamente horroroso. La extrañísima, inocua y deslavazada alineación inicial presentada por su técnico permitió que los locales disfrutaran de una comodidad que a punto estuvo de traducirse en goleada. Después, con el 2-0 en el marcador, nada más, salvo la pena de ver al equipo de nuestros amores deambular así por esos campos de por ahí...