Uber comienza a operar hoy en Málaga y la Costa del Sol con 200 coches

Una VTC, en la zona de precontratación de la estación de trenes María Zambrano, en paralelo a la parada de taxis. /Francis Silva
Una VTC, en la zona de precontratación de la estación de trenes María Zambrano, en paralelo a la parada de taxis. / Francis Silva

Arranca con un plan estival de descuentos del 20%, en origen y destino, para los usuarios del AVE entre Madrid y la capital malagueña

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

A partir de las 8.00 de la mañana de hoy, cualquier usuario podrá pedir un viaje de Uber entre Málaga y Marbella, pasando por las ciudades intermedias (Torremolinos, Benalmádena, Fuengirola y Mijas). Este es el tercer lanzamiento de la multinacional en España, tras Madrid y Barcelona (que arrancó en marzo pasado). Además, es el segundo a nivel europeo con una cobertura tan extensa (más de 60 kilómetros), tras el del Algarve, que sirvió de ensayo para este tipo de destinos turísticos.

Uber ha elegido la Costa del Sol motivado por la alta demanda de turistas internacionales. Yuri Fernández, portavoz de la plataforma, explica que el potencial se midió el verano pasado, con un recuento de las aperturas de la aplicación del móvil de usuarios que lo intentaban desde aquí (cuando todavía estaba sin servicio). En ese periodo fueron unas 150.000 personas los que lo solicitaron, principalmente de clientes habituales de Reino Unido (35%); España (20%); Francia y Estados Unidos (10% cada una).

La operativa del competidor directo de Cabify, que ya está asentado en esta zona, y del taxi arranca con una flota de 200 coches en total, que trabajarán sin exclusividad, esto es, los propietarios de las licencias de VTC podrán trabajar en paralelo para otras plataformas y por su cuenta. No todas han sido licencias nuevas, sino que habrá una combinación de algunas que ya operaban en la Costa de manera tradicional (como el servicio a hoteles) y otras de nuevo cuño. Los coches serán iguales a las de las plataformas similares: grandes berlinas de color negro y sin identificativos.

Por si el estreno en Málaga fuera poca novedad, lo hace además con la puesta en marcha de Ubersol, un servicio pionero, disponible desde hoy y hasta el 31 de agosto, y que es un complemento al AVE en el trayecto Málaga-Madrid. Así, cualquiera que viaje desde algún punto de la capital a Atocha, y cuando llegue a María Zambrano hasta su destino final tendrá un 20% de descuento en cada tramo (antes y después del tren). En la App la función aparecerá con su propio icono, y también será un servicio a la inversa, para los malagueños que viajen a la capital española. «Hemos visto que mucha gente de Madrid viene de manera recurrente, casi todos los fines de semana, y el descuento puede ser muy significativo».

La plataforma se presenta como la opción más económica, en torno a un 10% menos que la competencia, sobre todo en trayectos cortos y medios. La clave está en la tecnología, según su portavoz: a través de los algoritmos de la aplicación, el conductor tiene los menores tiempos de vacío posibles, lo que repercute en el precio y mantiene los ingresos del trabajador. «Cuando un conductor todavía está ocupado en un viaje ya sabe que hay alguien que lo está solicitando en su mismo recorrido o cerca del destino, de manera que en cuanto deja al primero ya puede ir a por el siguiente».

En cambio, en los momentos punta de demanda (como pueda ser la salida de un concierto) entran en funcionamiento lo que denominan «tarifas dinámicas», y los precios suben entre un 10% y un 50% durante ese intervalo. Con datos de Madrid, esta medida se aplica en menos del 10% de los trayectos, según estas fuentes.

La marca desembarca en la Costa del Sol con un discurso conciliador dirigido al sector del taxi, que podría aprovecharse de su plataforma tecnológica, como ya ocurre en ciudades como Berlín (bajo la marca Ubertaxi). «Hay que romper ese esquema mental por el cuál tenemos que estar enfrentados», asegura Yuri Fernández. «En Madrid, en Barcelona y también aquí nos gustaría colaborar, es el próximo paso, que nos vean como a socios y no como a enemigos».

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