Teodoro Reding revive en la plaza de La Malagueta

Teodoro Reding revive en la plaza de La Malagueta
Francis Silva

Una escultura de bronce de dos metros sirve para homenajear al gobernador de Málaga y héroe de la batalla de Bailén

Juan Soto
JUAN SOTOMálaga

Ataviado con el uniforme de mariscal de campo, sin las condecoraciones de las que era merecedor por su excesiva humildad, y con la vara de mando con la que se le obsequió tras alzarse vencedor en la batalla de Bailén, Teodoro Reding ya ha encontrado su espacio en la capital. El que fuera gobernador militar de la ciudad se estrenó ayer en el barrio de La Malagueta, en donde el Ayuntamiento estrenó un enorme bronce de dos metros de altura en recuerdo y homenaje al héroe suizo afincado en Málaga que fue capaz de vencer a las tropas de Napoleón en la épica batalla el 19 de junio de 1808.

Acompañado por familiares tanto de Málaga como del cantón suizo de Schwyz, de donde era originario, autoridades civiles y militares de la provincia y los responsables de la Asociación Histórico-Cultural Teodoro Reding descubrieron el busto realizado por el artista malagueño Juan Vega. El malagueño de adopción ocupará a partir de ahora la plaza de La Malagueta, recuperada para uso ciudadano junto al paseo marítimo Ciudad de Melilla.

El presidente del colectivo en Málaga, Jon Valera, se mostró especialmente emocionado y agradecido y recordó que Reding siempre estuvo muy vinculado a la ciudad y fue muy querido porque trató con gran caridad a los combatientes del bando contrario. Como gobernador fue el impulsor de un paseo peatonal en la Alameda Principal, impulsó estudios para evitar que se inundara el Guadalmedina e incluso ordenó construir un hospicio para los niños que vivían en la calle. «La estatua es también un homenaje a los malagueños que lucharon para defender su ciudad y un tributo a la Málaga hospitalaria», dijo.

En el acto también estuvieron presentes el embajador de Suiza en España, Giulio Haas, quien reconoció que Teodoro Reding «fue un gobernador ejemplar, un verdadero suizo» y que contribuyó a crear el espíritu de lo que hoy es Europa. «También fue un valiente guerrero que se ocupó de los enfermos y heridos de la guerra».

Hasta la capital también se desplazó el consejero del cantón de Schwyz y miembros de la Fundación pour l'histoire des Suisses dans le Monde de Ginebra. La obra ha costado 37.000 euros, de los que un tercio se ha sufragado gracias a las donaciones directas realizadas por los malagueños.