La plaza de las Flores, objeto de deseo para los hosteleros

La plaza de las Flores, objeto de deseo para los hosteleros

Dos nuevos negocios de restauración abren en la céntrica plaza, en donde los empresarios suspiran por lograr un metro más de terraza

Juan Soto
JUAN SOTOMálaga

La plaza de las Flores, en donde la decoración ornamental ha sido sustituida de forma paulatina por mesas y sillas, se ha convertido en objeto de deseo para los hosteleros. Su privilegiada ubicación, unido a la posibilidad de tener una amplia terraza, hace que cada vez más empresarios pongan sus ojos en los escasos locales que quedan libres. Tanto es así que en las últimas semanas han abierto dos nuevos establecimientos que completan la ya de por sí saturada zona.

El primero de ellos es MadWaffle, un original espacio de gofres salados que llega a la capital tras triunfar en diferentes ciudades argentinas. El negocio nace de la unión Waffle House Express, el local que destaca en Sudamérica, y MadWaffle, una empresa nacional que ya tiene sedes en Madrid, Salamanca y Sabadell. Su impulsor, Nicolás Abatino, explica que la mezcla de este tipo de gofres con un relleno salado funciona muy bien, y por eso se ha atrevido a impulsar el negocio en la ciudad. Tras visitar diferentes localidades y países, este empresario se ha decidido por la capital porque «tiene mucho turismo pero sin la euforia de Madrid o Barcelona». Para él, se trata de una oportunidad para darse a conocer en un negocio del que no tiene competencia. «A diferencia de Argentina, hemos hecho cambios en la carta para hacerla más del gusto del cliente local».

Ellos, de momento, son de los pocos que no tienen terraza en la calle, aunque ya han solicitado su parte del pastel. De momento se deben conformar con un par de mesas en la puerta y una decena de mesas en el interior. De cualquier forma, Abatino explica que es un producto muy pensado para llevar, ya que es económico y se puede tomar en la calle gracias a unos envases diseñados especialmente para este consumo. Explica que su público objetivo es joven, entre 18 y 35 años, aunque cree que el producto va a sorprender a todos por igual.

El otro negocio que acaba de abrir sus puertas es Vatel, restaurante que nace en homenaje a François Vatel, el primer jefe de cocina de la historia, el cocinero personal del rey Luis II e inventor de la crema chantillí. Su propietaria, Neida Borrego, señala que la apertura responde a la demanda que tiene la plaza. «Buscábamos algo en el Centro y surgió esta oportunidad, por lo que esperamos que a la gente le guste nuestra propuesta».

Sobre su oferta gastronómica habla Juan Antonio Garrido, el chef del negocio, que prepara una cocina española con influencias latinoamericanas, asiáticas y tailandesas. Ellos, a diferencia del negocio anterior, sí tienen una gran terraza que 'heredaron' del anterior local, ya que antes era sólo un bar de tapas. «Hemos querido hacer una carta propia para destacar y llamar la atención de las personas que comen a diario en el Centro», apunta.

En la plaza hay actualmente seis negocios de hostelería seis tienen espacio autorizado para terrazas. En el resto de la plaza hay un único local de moda (Erregé), ya que los otros tres que había (Jermyn St, Lola Bermúdez y Mar Segura) se han visto obligados a cerrar sus puertas al encontrarse en mitad de un océano de mesas y sillas. Por ello, estos locales vacíos están ahora entre los preferidos por el colectivo hostelero, que de momento se lo piensa por la falta de espacio físico para instalar una nueva terraza. «Si ponen más sólo va a servir para que todos salgamos perdiendo», confiesan los actuales.