Multas de hasta 500 euros a quien eche azufre en las esquinas para evitar orines de perros en Málaga capital

Multas de hasta 500 euros a quien eche azufre en las esquinas para evitar orines de perros en Málaga capital

La nueva ordenanza de animales del Ayuntamiento de Málaga regula expresamente el uso de este producto que, además de ser tóxico, no repele a los perros

FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

El uso de polvos de azufre para impedir que los perros orinen junto a un portal o en la fachada de un comercio quedará prohibido expresamente en Málaga capital. La nueva ordenanza municipal de Bienestar, Protección y Tenencia Responsable de Animales, cuya entrada en vigor está únicamente pendiente de su publicación en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) previsiblemente antes de que acabe abril, recoge explícitamente en su apartado de prohibiciones la colocación de azufre u otras sustancias tóxicas en la vía pública usadas como método repelente de los animales. Esta conducta tendrá la consideración de infracción leve, pudiendo ser penalizada con una multa de entre 75 y 500 euros.

Hasta ahora, ninguna normativa municipal se refería a esta práctica, aunque sí que tenía su encaje en el artículo de la ordenanza de convivencia ciudadana que prohíbe el suministro de alimentos a animales cuando pudiera generar un foco de insalubridad, suciedad o molestias; así como en la de limpieza, que califica como infracción cualquier conducta que pueda ir en detrimento de la limpieza y salubridad de los espacios públicos.

Ahora se va un paso más allá para acabar con una práctica que además de ensuciar la calle, también es perjudicial para la salud tanto del animal como de cualquier menor que pudiera tocarlo. Pero además de su toxicidad cuando es ingerido, inhalado o por contacto con la piel (su exposición puede provocar úlceras en la piel, conjuntivitis, inflamación de la mucosa nasal e incluso dificultades en la respiración), la realidad es que el azufre no sirve para alejar a los perros.

Desde el propio Ayuntamiento afirman que el uso de ese polvo amarillo, que todavía se ve con cierta frecuencia en muchas esquinas y paredes de edificios, se basa en la creencia popular de que tiene efectos disuasorios para evitar que los canes orinen o defequen en la zona tratada. Sin embargo, la única certeza a día de hoy es que sigue sin haber evidencia científica de su eficacia. Sí que está testado que funciona en horticultura como repelente de insectos, pero no está probado que también lo haga con los perros.

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