El aumento de la población inactiva, el otro gran riesgo

Según el INE, el año pasado casi el 51% no estaba en situación de trabajar frente al 41,7% que sí lo hacía y un 7,5% de desempleados

J. A. BRAVO

maDRID. Otra de las grandes preocupaciones de los institutos económicos nacionales e internacionales respecto a la posible pérdida de músculo del mercado laboral español, y con ello sus consecuencias para la sostenibilidad del sistema público de prestaciones, es la proporción cada vez mayor de personas inactivas, es decir, aquellas que por diferentes motivos no están en disposición de trabajar. Según los últimos datos anuales del INE, en 2018 eran algo más de la mitad de toda la población (en concreto, el 50,8%), frente al 41,7% que sí tenía una ocupación (remunerada o no) y el 7,5% que se encontraba en el desempleo.

Esto pasaba mientras la población mayor de 65 años crecía hasta alcanzar el 17,7%, a la vez que los menores de 16 años solo alcanzaban el 16%, lo que dejaba la tasa de dependencia demográfica (que compara a los jubilados con las personas de 16 a 65 años) en el 29,2%, el doble del dato que registraba España en los años 70 del siglo pasado. La parte de habitantes del país potencialmente activos era del 66,3%, en concreto 33,10 millones respecto a un total de 46,60 millones, casi dos de cada tres.

El problema, como recoge en un estudio Begoña Cueto, profesora de Economía Aplicada de la Universidad de Oviedo, es que las propias proyecciones del INE apuntan que en un horizonte de dos décadas (2047) el grupo de entre 16 y 64 años de edad solo supondría el 55,4% de la población, casi once puntos menos que ahora. Por el contrario, las personas de mayor edad (por encima de 65 años) dispararían su peso casi 1,5 veces hasta el 31,6% en 2050.

Pero ¿qué razones hay detrás de ese gran volumen de población inactiva? Pues para los hombres menores de 60 años, casi la mitad (el 45%) se debía a enfermedades o incapacidades que les impedían trabajar, mientras que para el 70% de las mujeres la principal causa eran las responsabilidades familiares o personales. Por encima de esa edad, el motivo más numeroso era la jubilación.