La peculiar lista de Cs en Torremolinos: los puestos 3 y 5 «reservados a mujeres»

Sin mujeres. La junta directiva, según un acuerdo de cuatro hombres, delega la tarea de designar a todas las mujeres de la lista. /SUR
Sin mujeres. La junta directiva, según un acuerdo de cuatro hombres, delega la tarea de designar a todas las mujeres de la lista. / SUR

La junta directiva local elabora una candidatura sin mujeres, aunque les guarda dos huecos en los seis primeros puestos

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Ciudadanos no encuentra mujeres en Torremolinos. La candidatura propuesta por la junta directiva local, remitida al comité ejecutivo de la formación naranja, incluye únicamente los seis primeros puestos, ocupados por cuatro hombres y dos huecos «reservados a mujeres». La dirección del partido debe ahora completar la lista, marcada por una incomprensible brecha de género. La junta directiva, coordinada por Miguel Rojo, envió una particular lista de «afiliadas dispuestas a participar en el lugar que decida el comité ejecutivo» pero, a diferencia de lo que ocurre con los hombres, no propone a ninguna.

El propio Rojo se postulaba como número uno o dos de la lista electoral, aunque la cabeza visible será finalmente el excandidato a lehendakari Nicolás de Miguel, como adelantó este periódico en enero. El resto de la candidatura no ha sido confirmada y, en vista de la propuesta presentada el pasado 15 de marzo, Ciudadanos tiene trabajo por delante: la junta directiva local delega la tarea de designar a todas las mujeres de la lista y completarla hasta los 25 nombres necesarios para aspirar a la Alcaldía.

La propuesta fue enviada después de una reunión a la que tampoco asistió ninguna mujer. Todos los miembros de la junta local que acordaron el inicio de la lista electoral fueron hombres. Rojo, Gabriel Maroto, Jaime García y Massimo Ruggero votaron a favor de esta candidatura sin mujeres, a la que sólo se opuso el actual portavoz de Ciudadanos en Torremolinos y concejal Ignacio Rivas. Curiosamente, tres de los cuatro nombres propuestos pertenecen a la junta que eligió este comienzo de lista: Rojo, Maroto y García. El otro candidato, De Miguel, número uno y hombre de confianza de Albert Rivera, aterriza en Torremolinos como una imposición de la dirección nacional después de su paso por la política vasca.

La dirección del partido debe ahora completar la lista, marcada por su brecha de género

La junta local envió la candidatura sin mujeres, pero adjuntó una lista de «afiliadas dispuestas»

La herida interna que la formación naranja arrastra en la localidad malagueña desde comienzos de legislatura, agravada por la reducción de cuatro a dos concejales tras la expulsión de Juan Machío por facilitar el currículum de un familiar en una empresa municipal y la renuncia de Antonio Linde, que entregó su acta por discrepancias con el partido, sigue sangrando a menos de dos meses de los comicios locales. Los intentos por abrirse hueco en la candidatura mantienen enfrentados en una peculiar guerra fría a varios miembros de la agrupación local y del grupo de ediles, formado ya únicamente por Ángeles Vergara e Ignacio Rivas. Lejos de calmar los ánimos, la llegada de De Miguel ha encarecido el resto de puestos de la lista.

Todos quieren su trozo del pastel, hasta el punto de que la cúpula naranja ha recibido dos propuestas diferentes de candidatura en Torremolinos. La lista oficial, la carente de mujeres, ha levantado ampollas entre los afiliados. Un grupo de ellos ha enviado una propuesta alternativa y extraoficial en la que figurarían David Obadía, excargo de confianza del PSOE; Rosa Hernández, perteneciente al círculo de confianza de un excargo de confianza de Ciudadanos y comisaria de varias exposiciones, y Laura Moreno, abogada y candidata al Senado. Esta candidatura allanaría el camino de los socialistas a la Alcaldía por la presencia de varios integrantes que mantienen una conocida sintonía con el alcalde, José Ortiz, y otros miembros del actual Gobierno local.

El cabeza de lista será el excandidato a lehendakari Nicolás de Miguel, donostiarra

La dirección del partido tiene ahora la última palabra, aunque su intención es regenerarse en Torremolinos después de las reiteradas polémicas que ha sufrido en los últimos cuatro años. La exclusión de los actuales concejales, Ángeles Vergara y el propio Rivas, supondría sin embargo asumir el fracaso de la legislatura, imagen que la formación naranja se resiste a proyectar. La expulsión de Machío y el escaso calado de las propuestas del grupo municipal en el Ayuntamiento en comparación con otras formaciones han provocado el hartazgo de la cúpula provincial. El último episodio estuvo protagonizado por Benjamín Montero, que tomó posesión del acta de Linde pero solicitó que Ciudadanos le garantizara el cuarto puesto en la lista de mayo. El partido presidido por Albert Rivera se negó y Montero pasó directamente al grupo no adscrito.

Poco después de la polémica con Montero, Linde, que había camuflado su dimisión argumentando motivos personales, presentó su baja también como afiliado entre críticas a la «la demora de las estructuras del partido para preparar un equipo y un programa con tiempo, coherencia y seriedad ante el reto de las elecciones municipales», palabras que cobran sentido ahora. Pese a todo, Ciudadanos ha aumentado su expectativa de voto después del resultado de los comicios autonómicos celebradas en diciembre, cuando fue la segunda fuerza más votada, a escasos 800 votos del PP. En su juega, sin embargo, la opacidad con que está gestionando la elaboración de sus listas, con la mayoría de candidatos aún sin anunciar y una alarmante falta de mujeres.

De Miguel vive desde hace meses en Torremolinos, donde ha acudido a buena parte de los actos institucionales, como la inauguración del centro peatonal, además de asistir a los actos de campaña de las elecciones andaluzas. Nacido en 1963, De Miguel fue candidato a la Lehendakaritza en 2016 y portavoz de su formación en Euskadi. Ahora ha aterrizado en el municipio malagueño con la intención de superar en votos al PP de Margarita del Cid y el PSOE de Ortiz.