Un juego para educar en igualdad en el IES Playamar

Varias alumnas, con su profesor durante el desarrollo del juego./SUR
Varias alumnas, con su profesor durante el desarrollo del juego. / SUR

El alumnado de este instituto de Torremolinos desarrolla un proyecto empresarial con fines didácticos al que ya se han sumado centros de tres países

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

El alumnado del Instituto de Enseñanza Secundaria Playamar, en Torremolinos, lleva meses desarrollando un juego de mesa con fines didácticos. La iniciativa, parte del Proyecto Erasmus+, financiado con fondos europeos, pretende educar en igualdad, como explica el profesor Francisco García: «Los chavales están muy ilusionados. El juego pone en situación a los participantes tras producirse una avería en una nave espacial y se soluciona respondiendo a preguntas que estamos elaborando». ¿A quién elegirías para arreglar la nave?, ¿quién debería quedarse en el planeta para garantizar la supervivencia de la humanidad? Habrá varias posibles respuestas que medirán la igualdad en materia de género, orientación sexual o clase social, aunque el juego se encuentra en desarrollo.

El proyecto ya tiene carácter internacional después de que se hayan sumado institutos de Francia, Bulgaria e Italia. El alumnado, perteneciente a primero y segundo de Bachillerato, con edades que oscilan entre los 16 y los 18 años, ha recibido charlas de empresarios locales y otros procedentes de estos países. El IES Playamar pretende que los estudiantes que desarrollen el juego acaben comercializándolo, primero en centros educativos y más tarde en tiendas, para lo que están recibiendo formación en materia de recursos humanos, publicidad y producción. «Es un hito educativo en Málaga porque liga educación y rendimiento empresarial», explican desde el instituto.

En el programa internacional en que se enmarca el desarrollo del juego, cada país participante tendrá una empresa distinta pero con el objetivo de «apostar por jóvenes emprendedores que, además de crear empresas que aporten beneficios, buscarán también la sostenibilidad del producto, la igualdad en todos los niveles y visibilizar la idiosincrasia de cada lugar». El alumnado del IES Playamar ya ha viajado a Francia y Bulgaria y en marzo llegará a Italia, aunque ahora «es cuando les toca ser anfitriones y mostrar que la Costa del Sol es un destino no sólo turístico sino también un territorio de cultura en igualdad y emprendimiento empresarial».

La frustración de un grupo de profesores ante la alarmante tasa de desempleo juvenil dio paso el año pasado al desarrollo de dos proyectos de alcance europeo en este mismo instituto. «Nos dimos cuenta de que estamos educando a los chavales para que salgan a un mundo que ya no existe», explicaba a este periódico Andrés Ángel González, profesor de Economía. Para combatir la falta de oportunidades laborales, la precariedad y la emigración obligada, el centro puso en marcha un plan de emprendimiento «para que, cuando salgan de aquí, los alumnos tengan herramientas suficientes para crear empleo en lugar de buscarlo». El instituto creó un consorcio al que se acabaron uniendo centros educativos de otros siete países europeos.

«Es un hito porque liga formación y rendimiento empresarial», explican desde el instituto

A través de un programa de intercambio y de una plataforma 'online', los alumnos de los institutos integrados en el consorcio colaborarán entre sí para desarrollar planes de negocio a través de los proyectos liderados por el IES Playamar. Uno de ellos se centra en la búsqueda de soluciones a los problemas de su entorno (en Torremolinos, por ejemplo, las propuestas van destinadas al refuerzo de un nuevo modelo de turismo sostenible), mientras que otro proyecto radica en el uso de las nuevas tecnologías para impulsar 'startups' o empresas emergentes cuya viabilidad será estudiada por el profesorado. Hasta ahora, el alumnado del Playamar había planteado posibles negocios como un sistema de reciclaje automático para hoteles, una empresa de impresión de prótesis en tres dimensiones o una 'app' para que los turistas realicen visitas virtuales antes de elegir su destino de vacaciones, aunque el juego de mesa con fines educativos parece que se materializará en los próximos meses.

El instituto utilizará una impresora en tres dimensiones para probar qué formato será más idóneo para las cartas del juego, que promete remover conciencias sin perder la sonrisa.

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