Un lugar para superarse

Usuarios de la Unidad de Día para gravemente afectados, en un taller para hacer sales de baño. /Ñito Salas
Usuarios de la Unidad de Día para gravemente afectados, en un taller para hacer sales de baño. / Ñito Salas

La ONG Amirax promueve la autonomía de personas con discapacidad intelectual

Amanda Salazar
AMANDA SALAZARMálaga

Pepe García (69 años) tiene una discapacidad intelectual y es la primera vez que acude a un centro especializado. Vivía junto a su hermano en el campo, en la Axarquía, hasta que este falleció. Entonces, otra hermana tuvo que hacerse cargo de él. Pero necesitaba un apoyo y recurrió a Amirax (Asociación de Minusválidos de Rincón de la Victoria- Axarquía). «Estábamos preocupados por cómo iba a adaptarse Pepe a nuestro Centro de Estancia Diurna porque nunca había estado 'institucionalizado'; pero ha sido una sorpresa para todos. Un día se le escapó el autobús y llegó llorando con su hermana, que lo trajo en coche, porque pensaba que no iba a poder asistir ese día», señala Mari Ángeles Rodríguez, presidenta de la entidad desde hace diez años.

Pepe asiste esta mañana al taller de terapia ocupacional del centro. Lo que más le gusta es bailar, y para explicarlo señala una foto en el calendario en la que sale él mismo realizando esta actividad. Hoy, junto a una decena de compañeros, está preparando una obra de teatro. «Ellos hacen todo, adaptamos la obra, ensayan, realizan el 'atrezzo', el vestuario... ahora estamos empezando el nuevo espectáculo, pero esperamos que sea un éxito porque ya llevamos dos años quedando en el segundo puesto en el concurso de la DGT, a nivel nacional», señala Alejandra Martín, terapeuta ocupacional del centro.

La entidad, con sede en Rincón de la Victoria, cuenta con un Centro de Estancia Diurna, además de una Unidad de Día para gravemente afectados

La asociación también ofrece atención temprana a más de 130 niños que son derivados desde Salud

Amirax nació en el año 1992, cuando un grupo de padres decidió asociarse para dar respuesta a determinadas necesidades de sus hijos y otras personas con discapacidad intelectual en la zona de la Axarquía malagueña. «El problema llega cuando estas personas cumplen los 21 años, que es la edad máxima hasta la que pueden continuar en los centros educativos; no había más alternativas», explica Rodríguez, quien señala que Amirax es un centro «generalista», es decir, en el que hay personas con distintas discapacidades intelectuales y en diversos grados, desde parálisis cerebral, al autismo o síndrome de Down.

En su sede en Rincón de la Victoria, donde cuenta con un edificio que se inauguró en el año 2014, atienden a unas 350 personas. Cuentan con 25 plazas en el Centro de Estancia Diurna, incluidas las disponibles en la Unidad de Día para gravemente afectados –esta última, concertada con la Junta–; un Centro Especial de Empleo en el que forman y coordinan a cuatro personas con discapacidad intelectual para trabajos en parques y jardines; prestan Servicio de Atención Temprana, por el que Salud les deriva a unos 136 niños de hasta seis años para fisioterapia y logopedia. A esto se suman otras 100 personas a las que atienden dentro de este mismo ámbito pero una vez superados los seis años –ya de forma privada.

Además, dentro del programa infanto-juvenil, Amirax atiende otros casos que no siempre están relacionados con discapacidades, sino también por comportamientos desafiantes, dislexia o problemas en el desarrollo. Por otro lado, desde el año 2014 se han especializado en la rehabilitación foniátrica de pacientes de Carlos Haya y el Clínico, con disfonías provocadas por tumores o problemas en las cuerdas vocales, un área en la que atienden a unas 80 personas. Una amplia cartera de servicios que les ha hecho crecer en los últimos años y que esperan ampliar pronto. «Actualmente estamos construyendo una residencia para personas con discapacidad intelectual gravemente afectadas. Poco a poco intentamos conseguir el dinero que permita finalizar las obras», señala la gerente de Amirax, María Jesús Hernando.

Trabajar la independencia

En el Centro de Estancia Diurna, después de desayunar, los usuarios realizan diferentes talleres ocupacionales, como manualidades, karaoke, deporte o incluso disfrutan de paseos por la playa, ya que se encuentra muy cerca de la misma. «Nuestra labor es motivarles para que sean lo más autónomos posible, así que damos mucha importancia a tareas como poner o quitar la mesa, barrer, el aseo personal o acudir a hacer la compra y luego cocinar ellos mismos», explica Alejandra Martín. «Si no viniese aquí estaría en mi casa viendo la tele; en Amirax me lo paso mucho mejor», señala María, una de las usuarias, que muestra con orgullo las tarjetas de Navidad que están realizando con papel reciclado.

Usuarios de la Unidad de Día para gravemente afectados, en un taller para hacer sales de baño.
Usuarios de la Unidad de Día para gravemente afectados, en un taller para hacer sales de baño. / Ñito Salas

En la Unidad de Día de gravemente afectados algunos de los usuarios realizan puzzles o elaboran sales de baño con las auxiliares de enfermería Eli Cervantes y Eva Martínez. Muy cerca, la logopeda Victoria Podadera ayuda a varios de los beneficiarios en el Aula de Estimulación Sensorial. «Trabajamos las emociones con la música, olores o texturas, además de realizar ejercicios para mejorar la deglución», señala. En estos casos más graves, con diagnósticos de parálisis cerebral y personas gravemente dependientes con un 98% de discapacidad, el objetivo es trabajar para que su situación no empeore. Amirax tiene ahora la vista puesta en el 3 de diciembre, Día Internacional de las Personas con Discapacidad, para visibilizar esta realidad con distintas actividades en Rincón de la Victoria.

Un programa novedoso en la prisión de Alhaurín

Amirax se ha propuesto retomar la atención a reclusos con discapacidad intelectual en los centros penitenciarios de la provincia y busca fondos para la continuidad del programa en la prisión de Alhaurín, el Centro de Inserción Social 'Evaristo Martín Nieto' y, cuando obtengan los permisos, en la cárcel de Archidona. «No había nada parecido en la prisión; durante diez años otra entidad había atendido a estas personas, pero el programa se había cancelado y no había ninguna intervención», dice María Jesús Hernando, gerente de Amirax. «Las personas con discapacidad intelectual –muchas de ellas sin diagnosticar– son carne de cañón en un entorno penitenciario; tratamos de que aprendan a gestionar las emociones, a decir que no y les acompañamos dentro y fuera de la cárcel», dice.

 

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