La historia viva del Peñón de Vélez de la Gomera

La Ciudad Autónoma festeja con un acto solemne el V centenario de la pertenencia a España de este enclave

A. RIOS |Melilla

«Dicen que la historia es la suma de las vivencias de la gente y, sobre todo, de las obras de la gente; que a la historia ni le sobra ni le falta nada, que es un compendio de circunstancias a las que hay que atenerse con rigor y fidelidad». Con estas palabras, el periodista Antonio Ramírez comenzó ayer el acto con el que la Asamblea de Melilla, en representación de todos los melillenses, celebró los cinco siglos de españolidad del Peñón de Vélez de la Gomera; celebrando, por tanto, la pertenencia a España de uno de los lugares más emblemáticos del Mediterráneo, con gran protagonismo en el pasado.

Pero todo comenzó cuando Pedro Navarro ocupó la ciudad de Vadis, frente a Málaga, para salvarla de su piratería. Vadis poseía un puerto perfecto que se encontraba protegido por un peñón deshabitado, y lo que realmente hizo Navarro, según explicó el cronista oficial de la ciudad, Antonio Bravo, en su comparecencia en este acto, «no fue ocupar la ciudad, sino el peñón, el lugar donde instaló sus cañones». Bravo continuó su alocución resumiendo que fueron las defensas de Navarro las primeras que se instalaron en lo que desde ese mismo instante se denominó Peñón de Vélez de la Gomera. En 1520 la fortaleza se pierde, pero Felipe II asumió la reconquista definitiva de una fortaleza en permanencia hasta nuestros días. El vicepresidente Miguel Marín destacó «los permanentes lazos de unión de Melilla con el peñón», ya que estos dos territorios «comparten citas, vida social y económica y, ya más recientemente, únicamente un estamento militar».

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