Diario Sur

Diez carreras de la UMA exigen más de un diez para poder estudiar

Los estudiantes de primer curso de Medicina, el jueves durante la clase de Bioestadística con la profesora Francisca Rius.
Los estudiantes de primer curso de Medicina, el jueves durante la clase de Bioestadística con la profesora Francisca Rius. / Paula Hérvele
  • Este curso se han alcanzado máximos históricos en todos los grados, con Ciencias de la Salud a la cabeza, pero también títulos de Filosofía y Letras e ingenierías

Estudiar una carrera universitaria se está poniendo cada año más difícil. Y no solo por los profesores, los exámenes, las tasas o los duros requisitos para conseguir beca. La competencia entre los estudiantes es feroz, como prueban las elevadas notas de selectividad que son necesarias para estudiar algunas de las carreras con mayor demanda. Este curso, diez carreras de la UMA han requerido más de un 10 de nota media. Hace seis años apenas eran cuatro. Pero además, este curso casi todas las notas de corte marcan máximos históricos.

La referida nota de corte establece el último solicitante que es admitido en su titulación y centro y formaliza su matrícula y varía cada año en función del número de plazas que se oferten, el número de solicitantes y sus calificaciones. En selectividad los alumnos pueden mejorar su nota examinándose en la fase específica de hasta cuatro asignaturas, aunque se les contabilizan las dos mejores, que pueden sumar 4 puntos a la nota final. De ahí que el máximo de nota sea 14 puntos.

Como viene siendo tradicional, Medicina encabeza este listado del ‘top ten’ de la UMA. Desde hace seis años la nota mínima está por encima de 12, y este año ha alcanzado el máximo de la serie histórico, 12,665. El decano, José Pablo Lara, asegura que «es una satisfacción para todos que los futuros médicos vengan avalados por una nota tan extraordinaria por la repercusión que tiene el hecho de que van a ser los encargados, junto con otros profesionales sanitarios, de cuidar de nuestra salud». Se refiere el decano a que «su valía intelectual, relacionada con su capacidad de aprendizaje, se confirma con las altas tasas de rendimiento y de éxito que obtienen luego en la facultad».

María Teresa Gamarro, una estudiante de Ronda, ha tenido una nota de 13,14; Natalia García Lara, de Antequera, 13,1 y su paisana Luisa Carmona un 13,18. Juan María García Criado, de Lucena, un 12,85. Todos son alumnos de primero y tras la clase de Bioestadística de este jueves comentaron que están «muy ilusionados» con la carrera, que han sido muy bien recibidos en la facultad, donde han encontrado un ambiente «muy bueno». Todos ellos reconocen que su vocación viene de lejos, por lo que en Bachillerato y selectividad se aplicaron «duro, con muchas horas de estudio y sacrificio» para sacar la máxima nota.

Interesados y activos

La profesora Francisca Rius aseguró que en clase «se nota las buenas calificaciones que traen». Dice que los ve «muy motivados, muy interesados, activos y participativos» en las clases. Y aunque al principio les choca una asignatura como la suya, Bioestadística, «pronto comprenden que les será muy útil porque en su profesión tendrán que hacer uso de la estadística con bastante frecuencia».

Tradicionalmente acompañaban a Medicina en este listado Enfermería y Fisioterapia, que también estaban por encima del 10, una situación que se ha mantenido a lo largo de los años y que también, en ambos casos, alcanza máximos en este curso (11,114 y 11,706, respectivamente). Eran, con Arquitectura, las únicas que en el curso 2010/11 quedaron por encima del 10.

Con Arquitectura se ha producido el caso inverso al resto de titulaciones. En 2010/11 y 2011/12 estuvo por encima del 10, pero con la crisis económica, que con tanta intensidad afectó al sector de la construcción, la demanda de estudiantes bajó y, con ella, su nota de corte, que se ha quedado este año en un 8,444.

Distinta ha sido la evolución de Bioquímica, un grado que se oferta desde 2011/12 (se estrenó con un 9,571) y ha ido subiendo cada año hasta un máximo de 11,983 en el actual. Aunque Primitivo Buendía, de Lucena, superó ampliamente esta nota de corte, con su 12,5 de media. A la salida de clase en el aulario Severo Ochoa comenta que le atrae este grado porque le gustan las ciencias y es «una rama nueva que reúne Biología y Química» y que «puede tener buenas salidas profesionales. Miguel Carmona, de Humilladero, dice que precisamente la asignatura que acaban de tener, Física, y Química Orgánica «parecen las más difíciles». Inma Cuesta explica que le gusta mucho la cocina y ha elegido estos estudios para poder introducirse en la cocina biomolecular, «que tiene mucha relación con la Bioquímica», explica.

En Filosofía y Letras, los únicos grados que han requerido más de un 5 para poder entrar han sido Estudios Ingleses (5,772), Traducción e Interpretación Francés (8,056) y Traducción e Interpretación Inglés (11,005). El decano, Juan Antonio Perles, explica que los estudios de Traducción e Interpretación tienen el aliciente de una «rápida incorporación al mercado laboral» y que tienen una «altísima calidad» ya que moviliza muchos recursos tecnológicos, como aulas de informática o cabinas de interpretación.

Entre las carreras técnicas, solo Ingeniería Electrónica, Robótica y Mecatrónica supera el 10. Es también de las carreras que han tenido una rápida evolución por la demanda de los alumnos: empezó en 2011/12 con un 5, en los dos cursos anteriores quedó por encima de 9 y este ha llegado al 10,864. El director de la escuela, Jesús Fernández Lozano, se muestra escéptico con las notas de corte ya que, aunque algunas titulaciones se queden en un cinco, «casi el 60% de los alumnos acceden con más de un 9». Respecto a este grado, conjunto con la Universidad de Sevilla, dice que «está funcionando muy bien, ha tenido muy buena acogida».