Diario Sur

Futuros cristalógrafos

Dos alumnas del colegio Juan de la Rosa aprenden la composición del cristal. :: v. m.
Dos alumnas del colegio Juan de la Rosa aprenden la composición del cristal. :: v. m.
  • La Bienal Internacional de Cine Científico de Ronda incluye un taller sobre la importancia del cristal en la medicina y la alimentación, entre otros

En la sal y en el azúcar que usamos para aderezar lo que comemos, en las baterías de los móviles, en las bicicletas, en las prótesis, en los huesos... prácticamente en cualquier lugar hay cristal. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, nuestra vida se podría contar bajo este prisma. Y es que la relación con este material va mucho más allá de lo que creemos la mayoría de los mortales; más allá de las composiciones del plato o el vaso que usamos a diario, de la ventana por la que miramos o de la cámara de fotos que utilizamos. Es lo que pretende trasladar a escolares un taller sobre cristalografía que se imparte, mediante la Fundación Descubre, en el marco de la XXVIII Bienal Internacional de Cine Científico de Ronda. En el certamen concursan hasta este viernes un total de 35 películas de 12 países que abordan, entre otros, la enfermedad de Alzheimer, la sangre, el aire o el quebrantahuesos. La cita está organizada por la Asociación Española de Cine e Imagen Científicos (ASECIC) con la colaboración, entre otros, de Unicaja. «La calidad de los alimentos depende, en muchas ocasiones, de propiedades cristalinas. Toda la tecnología que usan ordenadores y teléfonos móviles se basa en las propiedades del sílice, por ejemplo», explicó Marta Santana, de la citada fundación, a alumnos del colegio rondeño Juan de la Rosa.

Ésta destacó, por encima de cualquier aplicación de esta ciencia -«una gran desconocida», según explicó que, sin embargo, tiene relación con prácticamente todas las demás- el desarrollo de nuevos fármacos. «Gracias al cristal conocemos la estructura del ADN. Sabemos cómo es la estructura de las proteínas que están relacionadas con las enfermedades más importantes gracias a la cristalografía», subrayó, y añadió que en la actualidad no se puede patentar «ningún medicamento si no se hace antes su estructura molecular».

La iniciativa de la Bienal intenta explicar a los estudiantes qué es un cristal, cómo esta formado, la diferencia entre cristal y vidrio... «Les hacemos un experimento de cristalización de fosfato monoamónico, entienden cómo crece el cristal, que es un apilamiento ordenado, cuyos átomos y moléculas están regular y repetidamente distribuidos en el espacio. Nunca se sabe qué puede estimular el interés científico de un niño, intentamos que, por lo menos, les llame la atención y les suene eso de la cristalografía», dijo Santana, que quizá ayer despertó el gusanillo de algún joven rondeño dispuesto a ser cristalógrafo de mayor. El gremio acumula, ni más y menos, y según aseguró esta experta, 27 premios Nobel concedidos a trabajos de cristalógrafos o relacionados con esta ciencia.