LA DIADA DE LA CONFRONTACIÓN

A pesar de presentarse como un éxito, ha resultado ser la menos numerosa de los últimos años y la que más divisiones ha creado

Pudimos celebrar por primera vez legalmente y en forma unitaria la Diada el año 1976. En los anteriores, podías arriesgarte a participar en actos más o menos clandestinos, más o menos tolerados y más o menos amenazados, especialmente por una ultraderecha ultratramontana que se resistía a aceptar que las cosas estaban cambiando no precisamente bien para ellos, porque las fuerzas democráticas cada vez estaban más coordinadas y cada vez más los hechos apuntaban a un cambio de régimen.

En cuanto el pujolismo tomó el poder, una vez aprobada la Constitución y el primer Estatuto de Autonomía de Cataluña, la Diada dejó de ser progresivamente de todos los catalanes para convertirse en la Diada del nacionalismo. Pero nunca llegué a pensar que la Diada de 2017 pudiera ser capitalizada por los golpistas y los amigos de los terroristas. Sí. Hay que citar a cada uno por su nombre.

Golpistas, los representantes de Junts pel Sí y la CUP, reivindicando en la Diada dos leyes contrarias a la Constitución. Una de ellas pretende dejar a la Constitución sin vigencia y sin aplicación, lo cual repugna a cualquier ordenamiento jurídico, puesto que una ley nunca puede derogar o dejar sin aplicación a una Constitución; hacerlo, como se hizo en Alemania en 1933, facilitando la ascensión del nacionalsocialismo al poder, equivale a dar un golpe de estado, porque no es necesario que se realice un 'putsch' utilizando la violencia, basta con sustituir un orden democrático legítimo por otro sin seguir las reglas democráticas para hacerlo. La otra pretende realizar un referéndum contrario a la Constitución y al Derecho internacional y el de la Unión Europea.

Y los amigos de los terroristas, pues los partidos secesionistas han situado en la cabecera de la manifestación a Arnaldo Otegui, que ha cumplido condena por terrorista y todavía ahora está inhabilitado para ocupar cargo público; y no me asimilen terrorismo a asesinato, puesto que el terrorismo se ejerce con distintos métodos, y entre ellos el secuestro y la extorsión (todos tenemos presentes a personas secuestradas directamente por este personaje).

No es de extrañar, pues, que a pesar de que el secesionismo presenta la Diada como un éxito, ha resultado ser la menos numerosa de los últimos años y la que más divisiones ha creado. ¿Alguien en su sano juicio, con un mínimo de valores democráticos, puede dar apoyo a este tipo de Diada? ¿Alguien puede acudir a una convocatoria en que se reclama la ruptura de la convivencia, no sólo entre españoles sino también entre catalanes? A esta manifestación no han acudido los partidos del arco constitucional. Tampoco las organizaciones democráticas de la sociedad civil. No han acudido porque es imposible compartir objetivos ni métodos con el secesionismo.

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