Diario Sur

Defensa alerta del riesgo de desabastecimiento energético por el terrorismo argelino

Instalación de alta tecnología para el tratamiento de gas natural en el desierto del Sáhara, en territorio argelino. :: BRUCE STANLEY / AP
Instalación de alta tecnología para el tratamiento de gas natural en el desierto del Sáhara, en territorio argelino. :: BRUCE STANLEY / AP
  • Los analistas que colaboran con el Ministerio avisan de que la dependencia del gas coloca a España en situación de debilidad

«El terrorismo argelino es una amenaza para la seguridad energética española». Esta es la principal conclusión de un estudio del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), el 'think tank' del Ministerio de Defensa. El documento pone especialmente el acento en la dependencia gasística de España con respecto al país magrebí, justo cuando aquel Estado se encuentra acosado por hasta seis grupos terroristas.

Los analistas que colaboran con Defensa admiten que los «actos terroristas centrados en instalaciones energéticas argelinas no han sido numerosos», pero recuerdan que los yihadistas en enero de 2013 ya atacaron la central de In Amenas y que tanto el viejo GIA como la AlQaida de Osama bin Laden apuntaron la necesidad de atentar contra las infraestructuras gasísticas y petrolíferas para debilitar a los países árabes («infieles») que colaboran con Occidente.

«El ataque a una instalación energética implica demasiadas capacidades y conlleva numerosos riesgos, pero eso no quiere decir que la posibilidad no exista», apunta el IEEE, que recuerda que en el territorio argelino «tienen una importante presencia» organizaciones terroristas como Al-Qaida; Boko Haram; Estado Islámico; Al Shabbab; el Movimiento para la Unidad y la Yihad en África Occidental (Muyao) o Al Morabitun.

Un escenario inquietante por la dependencia española. Argelia -apunta el instituto de Defensa- es el principal suministrador de gas natural de España, con el 46,4% del total de las importaciones al país . El informe destaca los esfuerzos de España por diversificar sus fuentes suministradoras, pero la distancia con el resto de los países exportadores es mucha todavía. Nigeria solo suministra el 14% del gas, Noruega el 10,5%, y Catar el 10,3%. «Las importaciones españolas de gas argelino se han multiplicado por diez desde 1995», apunta el documento, que revela que las compras españolas de gas del país norteafricano en 2011 superaron los 4.200 millones de euros.

Por eso, la exposición española es muy alta ante un hipotético ataque yihadista o la posibilidad de que alguno de estos grupos terroristas se haga con el control de una o varias plantas. «Como exportador, a corto plazo, España sufriría cortes importantes de energía, puesto que Argelia proporciona el 60% del gas (no solo gas natural) que consumen los españoles», apunta el 'think tank'. A largo plazo -destaca el documento- prescindir del abastecimiento argelino de gas «implicaría una total reestructuración del mercado energético español». Y ese proceso -avisa Defensa- no sería nada fácil. «España no podría elegir obtener su gas de Libia, un antiguo suministrador de energía, ya que tras la 'primavera árabe' y los consecutivos conflictos, el país no está en condiciones de ser interlocutor en el mercado ni tampoco una fuente segura de recursos».

Difícil alternativa

Los analistas de Defensa tampoco ven buena la otra salida, mirar al gas de Moscú, y menos después del conflicto con Ucrania. El documento pone el acento en que «si España se viera forzada a abastecerse del gas ruso perdería su independencia» frente al «gigante», dejando de ser uno de los pocos países de la Unión Europea que está libre de esa rémora, de la que solo se salvan en parte Francia, Italia y Portugal. Además -explica el informe- España ya no podría ser 'hub energético' en la Unión Europea, como punto de enlace entre los seis grande gaseoductos que llegan a Europa desde el norte de África.

El IEEE, a modo de conclusión, insiste en que «España no puede a día de hoy desvincularse de la seguridad interna de Argelia», aunque los atentados contra las centrales gasísticas no sean «frecuentes ni habituales». Recuerda que la seguridad energética es ya uno de los ejes de la Seguridad Nacional y cualquier ataque terrorista contra las plantas en el suelo de aquel país «causaría enormes daños» a España.

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