Jubilados extranjeros exigen justicia tras perder sus ahorros con un producto financiero «tóxico»

Concentración de afectados, ayer, a las puertas de los juzgados de Marbella./Josele-Lanza -
Concentración de afectados, ayer, a las puertas de los juzgados de Marbella. / Josele-Lanza -

Una treintena de afectados, todos extranjeros, se concentraron ayer a las puertas de los juzgados de Marbella

Mónica Pérez
MÓNICA PÉREZMarbella

‘Víctimas de Landsbanki buscan y demandan justicia’. Con este grito plasmado en pancartas escritas en español y en inglés una treintena de jubilados extranjeros de los casi 200 que han demandado a un banco islandés con sede en Marbella que les vendió un producto financiero «tóxico» se concentraban ayer a las puertas de los juzgados para hacer oír. «Queremos que se sepa lo que ha pasado, y que no se nos olvide. Muchos hemos perdido nuestros ahorros», explicaban. Llegados de diferentes puntos del país, no quisieron perder la oportunidad de exponer públicamente su situación, si bien la mayoría de ellos se mostraron celosos, en plena protesta, a dar detalles de la situación personal que les había empujado hasta Marbella. Se habían organizado y la noche anterior habían hecho noche en un céntrico hotel para poder estar a primera hora de la mañana a las puerta de la sede judicial de la circunvalación de Marbella. Una de las afectadas, Lesley Milton, de 71 años, nacida en Londres y residente actualmente en Alicante, no ocultaba su indignación ante una situación que, en su caso, le ha hecho perder alrededor de 300.000 euros. Como ella, su compatriota John Kohli. «Queremos recuperar nuestro dinero. Queremos justicia», clamaban a las puertas de los juzgados.

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Todos ellos han demandado al banco islandés Landsbanki, entidad a la que acusan de hipotecar sus casas y destinar el dinero de los préstamos a fondos de inversión que, aseguran, les han hecho perder su dinero.

El producto financiero en cuestión se llamaba Spria IIo Sitra II y fue comercializado en España por Lex Life a través de Landsbanki (o su filial en Luxemburgo). La mecánica, explica el abogado, era compleja. La entidad concedía una hipoteca por la vivienda, por la que se obtenía un préstamos representado por un seguro de vida del cual «el banco retenía la mayor parte o la totalidad para invertirlo en productos financieros». Gracias a eso, explica, «se aseguraba a los clientes una gran rentabilidad, así como eliminar o al menos mitigar el impuesto de sucesiones en España, algo que no ocurrió. El banco terminó perdiendo todo el dinero.

«Nunca supimos lo que estaba pasando hasta que nos encontramos con que nuestro dinero no está y algunos están a punto de perder su casa», explicaban los afectados. No descartan volver a desplazarse a Marbella «o donde haga falta para pedir lo nuestro».

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