El turismo de salud vive su etapa dorada en Marbella

Imagen de una de las habitaciones del Hospital Quirón con vistas al mar y terraza del Hospital HC.
Imagen de una de las habitaciones del Hospital Quirón con vistas al mar y terraza del Hospital HC. / SUR

El sector se ha convertido en un gigante que mueve más de 300 millones de euros al año en la provincia

PABLO COLLANTES

Un coche recoge al paciente a primera hora de la mañana en la puerta de llegadas del aeropuerto. Desde ahí es trasladado hasta un centro hospitalario enmarcado en un complejo de lujo en el que, acompañado de sus familiares, recibirá rehabilitación tras una intervención quirúrgica o se someterá a una breve operación que no requiera de un largo plazo de hospitalización. Así comienzan para muchos extranjeros sus ‘vacaciones’ en Marbella. Se trata de una modalidad de turismo que gana cada vez más peso en la provincia. El turismo sanitario. Un motor económico que en la ciudad resulta imprescindible para el desarrollo local. Alejado del histórico concepto del turismo de bienestar, especialidades como oncología, traumatología o la reproducción asistida juegan un papel fundamental en un mercado que experimenta un crecimiento sin precedentes.

La Costa del Sol dispone de los elementos precisos para ser uno de los destinos más demandados de España. El clima, los accesos por tierra, mar y aire y una completa oferta turística enfocada al lujo hacen del entorno de Marbella el enclave propio para que germine esta actividad. La proliferación de clínicas privadas que ofertan sus exclusivos servicios en el extranjero dota a la ciudad de una estrategia comercial que ayuda también a romper con la estacionalidad y consigue atraer pacientes de los cinco continentes.

Según datos de la OCDE, el turismo de salud mueve al año 75.000 millones de euros. En 2012, el doctor Miguel Such cimentó Malaga Health, una fundación encargada de promocionar las virtudes médicas de un nutrido círculo de profesionales de la sanidad malagueña.

Las ofertas de empleo sanitarias se disparan un 40% en 2017

Las demandas de empleo sanitarias asociadas a idiomas y vinculadas al turismo sanitario se han incrementado un 20% en los últimos 5 años. Así lo acredita un informe publicado por Adecco, que estima un volumen de crecimiento de hasta un 40% para 2017. Cobrarán especial relevancia los perfiles sanitarios con al menos tres años de experiencia. En especial, los médicos especialistas en reproducción asistida, los odontólogos, los traumatólogos y los cirujanos plásticos. Desde un punto de vista social, el turismo sanitario pone en valor a los inmigrantes de perfil profesional sanitario, así como a segundas generaciones de inmigrantes que tienen el conocimiento de idiomas y de la cultura propia de los diferentes países de origen de pacientes internacionales. Esto augura que en los próximos años el sector se enfrentará a un cambio de paradigma.

En el resto del país, las actuaciones de promoción y comercialización de la salud a nivel internacional tienen muy poco recorrido por lo que Marbella no ha tardado en hacerse un hueco entre los destinos predilectos de los pacientes foráneos. «Todos los hospitales de Marbella cuentan ya con un departamento de captación activa de pacientes extranjeros», explica Such. El fundador de Málaga Health asegura que el turista de salud «gasta hasta diez veces más que el turista vacacional». Conocer el alcance que tiene el turismo de salud en cuanto a número de pacientes supone enfrentarse a dos hándicaps relacionados entre sí. Por un lado, los centros médicos no disponen en muchos casos de datos segmentados que identifiquen a este tipo de pacientes. Por el otro, la definición del turismo de salud abarca numerosas especialidades a tener en cuenta.

Clínicas de lujo

El Hospital HC Marbella es una de las clínicas que apuesta, desde hace años, por el paciente extranjero. El complejo hospitalario se ubica en Puerto Banús, en una de las zonas más lujosas de la ciudad. Cuenta con solo doce habitaciones en las que se ofrece una atención «exclusiva para cada tipo de cliente». «Es como sentirte en un hotel pese a estar en un hospital», explica Patricia Jiménez, encargada de Comunicación. El paciente no es el único en beneficiarse de sus servicios. Para los familiares, el HC Marbella tiene suscritos diversos convenios con hoteles de alto nivel para garantizar que el entorno del paciente también encuentre aquí un lugar idóneo en el que descansar. «Nuestra mejor baza es que contamos con un equipo reconocido y altamente cualificado». En sus instalaciones trabaja el prestigioso doctor Hernán Cortés Funes, jefe de la Unidad de Oncología. Sus servicios se sitúan a la vanguardia del sector gracias a un comité de asesoramiento a nivel internacional. «Desde el principio tuvimos claro el enfoque internacional del centro», aclara Jiménez.

Otros de los complejos hospitalarios que sobresale de entre la amplia oferta marbellí es el Hospital Quirón. En época estival, sus consultas se incrementan hasta en un 45%. El centro hospitalario está orientado al paciente internacional. El grupo empresarial es el mayor proveedor médico de España y atiende anualmente a 20.000 pacientes extranjeros, manteniendo acuerdos con más de 570 aseguradoras internacionales.

Imágenes de algunas de las especialidades que se tratan en las Clínicas Premium, el Hospital HC o Hospital Ceram / SUR

Desde hace años cuenta con un departamento de atención al paciente internacional y una planta de hospitalización especialmente orientada a población extranjera. «En lo que respecta a Málaga, hay informes que sitúan los beneficios del turismo de salud en unos 300 millones de euros anuales», cifra Violeta Segura, responsable de comunicación del centro. A la cabeza en pacientes se encuentran Gran Bretaña, Países Bajos y Finlandia. Uno de sus tratamientos estrella, el Programa de embarazo en un año, a través de fecundación ‘in vitro’, alcanza los 10.500 euros.

En esta línea, la Clínica Premium concentra en pleno casco urbano una oferta puntera a nivel internacional. Sus pacientes demandan, principalmente, tratamientos urológicos, gracias al láser vede que trata enfermedades de próstata . «Cerca de un 30% de nuestras solicitudes son extranjeras», explica Judith López Cantalapiedra, directora del hospital. Una de las claves para generar mayores ingresos es saber equipararse a los servicios del mercado foráneo. El centro también puso en marcha el pasado año un tratamiento innovador de implantes capilares importado de países como Turquía, una región que ve ahora mermado su turismo a consecuencia de la inestabilidad política. «Contactamos con homólogos en el extranjero y estamos al tanto para saber qué es lo mejor que podemos ofrecer».

Reproducción asistida

España es uno de los países donde más tratamientos de reproducción asistida se realizan. La apertura de la normativa española y la consolidación de la actividad asentada ya en todo el país posiciona a Marbella entre las ciudades con mayor proyección. En Marbella, un tratamiento de fertilidad puede alcanzar los 7.000 euros.

Con este ánimo, nació hace más de 20 años el Hospital Ceram, una clínica distinguida por su labor en este tipo de tratamiento. Tatiana Benito, directora general del centro, explica que la clínica fue una de las pioneras en implantar una sección específica destinada al turista sanitario. «Lo primero que pide el paciente es que se le hable en su propio idioma. Eso le hace sentir protegido y aquí hablamos más de diez».

Inglaterra, Países Árabes, Italia y Alemania son los principales países exportadores de pacientes. «Aquí se pueden realizar tratamientos legales relacionados con la fertilidad que en otros países no se pueden hacer». La investigación previa a los tratamientos resulta fundamental. «El contacto está garantizado mucho antes de que el paciente pise Marbella, así se favorece el tú a tú». El Hospital Ceram tiene acuerdos con clínicas públicas holandesas y con el sistema sanitario británico tras los polémicos recortes en el sector. «El paciente rehuye de tratamientos que en su país de origen son mucho más caros y opta por venir aquí para tomarse unas vacaciones después de una cirugía».

No es la única demanda que hace el turista de salud. Dependiendo de la situación en la que se encuentren y del número de familiares que le acompañen, el paciente decide ‘a la carta’ su estancia en la ciudad. «Los hay que piden estar bien conectados con el aeropuerto, tener vistas al centro o alojarse en un hotel que tenga piscina para sus hijos», señala Benito. La demanda en la ciudad, argumenta la directora, no solo ha crecido si no que también está más repartida. «Hemos visto crecer la competencia sin que eso nos afecte, lo que nos lleva a pensar que el número de pacientes se ha multiplicado».

Para posicionarse frente al resto de centros médicos, el Hospital Ceram acude a congresos de reproducción asistida en el extranjero, en los que han detectado que Marbella «se queda atrás» al no tener «una marca común de destino en el que se trabaja con el turista sanitario». «Hay una falta de cooperación entre clínicas para exportar nuestro trabajo fuera. Nos falta respaldo institucional, aunque en la práctica cada centro mira por sus propios intereses».

Pese a que el turismo de salud que predomina en Marbella está relacionado con el lujo, los pacientes tantean precios antes de tomar una decisión en base a la oferta del sector. «Hay que tener en cuenta, además del coste total que engloban los vuelos, el tratamiento y la estancia; la garantía de efectividad que se ofrece aquí», explica la directora. La probabilidad de que el proceso surta efecto se dispara hasta un 60%. «Debemos ser capaces de unir y sacar pecho fuera. Una vez que el paciente está aquí ya percibe que tanto nuestros servicios como nuestro personal es único», concluye Benito.

El silencio rodea un lujoso monasterio con sábanas de seda. Un complejo cinco estrellas ubicado en Sierra Blanca, justo en la avenida que lleva el mismo nombre. La Clínica Buchinger Wilhelmi, leyenda de la Costa del Sol, ofrece desde hace más de 45 años una completa selección de tratamientos para perder peso y estrés. Para ello, el centro se nutre de ayunos terapéuticos demandados por muchas de las celebridades que cada año se pasean por la ciudad.

Vargas Llosa, Sean Connery o la empresaria Christina Onassis, a la que según cuentan sorprendieron interrumpiendo la dieta, son solo algunos de los rostros más conocidos. Su tratamiento clásico, el ayuno de 21 días, llega a superar los 30.900 euros. La terapia requiere una duración de cerca de un mes con un total de 16 días sin ingerir alimentos sólidos, según lo recomendado por el doctor Otto Buchinger, con el fin de disponer del tiempo necesario para acomodar la mente y experimentar plenamente los días de adaptación.

La estancia en Buchinger Wilhelmi no está orientada solamente a la salud física, sino también al espíritu y al alma, «cuyas auténticas necesidades», explican desde el centro, «vuelven a manifestarse durante el proceso de ayuno». Entre los servicios incluidos, actividades y una amplia oferta cultural, zumos recién exprimidos y caldos vegetales durante el ayuno, la dieta de readaptación e infusiones y agua mineral durante todo el proceso. La desconexión es una parte fundamental del proceso.

No se permite utilizar teléfonos móviles en todo el ámbito de la clínica, así como tampoco durante las excursiones o las caminatas. Tampoco está permitido pernoctar fuera de la clínica sin previo consentimiento del médico o de la enfermera jefe. Para mejorar la experiencia, los doctores de la clínica recomiendan un diario y libros «que el paciente desee leer desde hace tiempo».

Escaso apoyo institucional

Las clínicas privadas de Marbella reclaman una mayor presencia institucional que pelee por posicionar el sector más allá, incluso, de la Unión Europea. El objetivo es claro. Importar más pacientes. «Nos consta que cualquier interés por parte del gobierno andaluz sería recibido con agrado por países que ya han puesto el foco en la provincia. Para crecer, necesitamos apoyo político», reconoce Miguel Such. «La Junta de Andalucía aún no se ha interesado por este proyecto, aún falta mentalidad», concluye el doctor. En el futuro, el sector del turismo de salud en Marbella se fija como meta una mayor cooperación entre sí y un aumento considerable de las especialidades médicas que permita que el crecimiento de esta potencia turística siga imparable.

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