Diario Sur

Una calle Larios insólita

Algunos de los locales más llamativos de la calle están vacíos.
Algunos de los locales más llamativos de la calle están vacíos. / Paula Hérvele
  • La principal vía comercial de la ciudad cuenta con seis locales vacíos, una cifra nunca vista en la última década. Antonio Parriego y la central del banco Santander, los últimos en cerrar

La calle más deseada de la ciudad, el principal escaparate de la Málaga comercial, muestras estos días una imagen insólita nunca vista en la última década. Si hasta hace unos años era el caramelo más importante de la ciudad, la calle en la que todos los empresarios querían estar, ahora cuenta seis locales vacíos en busca de inquilino. Y no se trata de espacios cualesquiera, sino que algunos de ellos se ubican en las entradas de la calle, en las zonas 'prime' más deseadas por todos los comerciantes.

Los recientes cierres de la zapatería Antonio Parriego -que el pasado 31 de octubre echó la persiana de forma definitiva- y de la sucursal del banco Santander -que acaba de trasladar sus oficinas a la Alameda Principal- han dejado huérfanos de inquilinos dos de los locales comerciales más golosos del Centro. A ellos hay que sumarles el que ocupaba hasta hace unos meses Violeta, la firma de la empresa Mango, y los tres que eran ocupados por la familia Bech.

Aunque eran más. Durante algunas semanas, la céntrica calle ha tenido otro local más cerrado: el ubicado junto a la farmacia Mata y que recientemente ha sido reabierto por la marca Tous, en donde ya ofrecen un servicio complementario al de la sede central en la cercana calle Puerta del Mar. Hasta entonces dicho local permanecía cerrado tras el adiós de la joyería Diamond Creations.

El motivo de la acumulación de cierres hay que buscarlo en el fin de los contratos de renta antigua y el interés de los propietarios por sacar aún más dinero por sus locales. Desde que el pasado 1 de enero de 2015 entrara en vigor la nueva Ley de Arrendamientos Urbanos, muchos inquilinos del Centro han estado luchando en los juzgados por continuar con sus negocios en las mismas condiciones que antaño. Es el caso, por ejemplo, de Antonio Parriego, que tras perder el juicio con la propiedad ha iniciado su traslado a un nuevo local ubicado en la calle Molina Lario, que casualmente fue el primero en el que se instaló esta empresa madrileña.

En otros casos, los ceses han estado propiciados por la bajada de ventas general en toda la ciudad desde que comenzó la crisis. Fue el caso de Pinsapo, Scarpe y Pinsapo Shoes, todos ellos propiedad de la familia Bech, que decidió dejar todos los negocios -también tenían Ceisa, que había cerrado anteriormente-, empujados por el descenso de la facturación y la necesidad de descansar tras toda una vida tras el mostrador. En el primero de ellos, el que ocupaba la histórica Ceisa, está ahora Mango Man, mientras que los otros tres permanecen vacíos desde principios de agosto.

La mayoría de los locales que ahora están cerrados pertenecen al grupo Salsa Patrimonio o se encuentran en manos de la consultora CBRE, empresas que no suelen dar pistas sobre quiénes serán sus futuros moradores. Aun así, entre las empresas que suenan en las quinielas para ocupar los espacios vacíos siempre salen las grandes franquicias y empresas con mayor crecimiento a nivel internacional. La más clara es la liderada por la empresa francesa textil Celio, que ya anunció hace varios meses su interés por la calle Larios malagueña. Según confirmó a finales de mayo el director de Celio España, Abel Núñez, «para las tiendas de gestión directa estamos barajando ubicaciones como Gran Vía en Madrid, Portal de l'Àngel en Barcelona o calle Larios en Málaga».

Otra que también quiere colarse a toda costa en el principal escaparate de la ciudad es Alma Bloom, empresa madrileña especializada en el diseño, producción y venta de moda íntima femenina. Aunque todo dependerá de las oportunidades de negocio que surjan y de cómo evolucionen los precios en las próximas semanas, o meses, lo cierto es que desde la compañía confirman su interés por colarse en una zona 'prime' de Málaga.

Para los empresarios que trabajan en el Centro, la proliferación de locales vacíos no augura nada bueno para la calle. Entienden que ofrecen una imagen muy negativa y creen que, como dice el refrán, «la avaricia rompe el saco». Aunque es lícito que los dueños de los locales quieran más dinero por los alquileres, dicen que la época actual no está para demasiados excesos. «Antes las franquicias querían estar a toda costa en la calle, aunque perdieran dinero, pero ya no es así», confiesan desde el sector.

Otros, sin embargo, alertan del riesgo que supone que la calle esté copada sólo por empresas multinacionales que destruyen cualquier seña de identidad de la ciudad. De los negocios históricos que ocupaban la calle Larios apenas quedan la Farmacia Mata, el quiosco y la joyería Aurelio Marcos. El resto se ha tornado en franquicias y negocios que lo mismo están en Málaga que podrían ubicarse en Tokio o París.