Diario Sur

Una mujer limpia la lápida de un familiar.
Una mujer limpia la lápida de un familiar.

Presentes en el recuerdo

  • Miles de personas visitan los cementerios y mantienen viva la tradición de Todos los Santos

  • Intensa actividad en los columbarios de las cofradías malagueñas, que custodian las urnas cinerarias con cenizas de la cremación

mUn bebé gatea en el suelo, entre los nichos del cementerio de San Gabriel. A la sombra, un grupo de hombres y mujeres sentados en sillas de playa. La vida y la muerte se dan la mano con la mayor naturalidad en este día de Todos los Santos, que la tradición católica dedica a la memoria de los fallecidos. Protegidas por un cierre de aluminio, las esculturas a tamaño natural de Fernando y Pilar dan testimonio de que siguen presentes entre los suyos. Como lo debe estar el pequeño Kevin, con un corazón de claveles, globos de colores y juguetes sobre la lápida de su tumba.

Fieles a la tradición, los malagueños se dirigieron desde bien temprano al mayor cementerio de Málaga, el de San Gabriel o Parque Cementerio, pero también a los de San Antonio en Churriana, San Juan de El Palo o el de Olías. La mañana comenzó con las tradicionales colas para acceder al Parque Cementerio. Muy madrugadoras, mujeres de edad avanzada se afanaban en limpiar lápidas y cambiar las flores marchitas. Escenas de recogimiento y de oración. De lágrimas y abrazos por la ausencia del ser querido.

MarinaFlor, Florymar, Miguel y Ángeles son las cuatro floristerías ubicadas en Parcemasa. Su actividad fue frenética durante todo el día. Desde una sencilla rosa a complejos ramos y coronas salían de sus instalaciones, que se reforzaron con más personal y mercancía. En MarinaFlor había dos camiones frigoríficos de apoyo. Este día supone casi el 50 por ciento de las ventas anuales.

Entre olivos y naranjos

Desde principios de año Parcemasa cuenta con un espacio destinado a depositar las cenizas. Es lo que han denominado 'Bosque del recuerdo'. Bajo un gran olivo, unas flores frescas revelan el lugar donde hay cenizas enterradas. Josefa, de solo dos meses de edad, reposa bajo un limonero recién plantado. Cerca, Carmen María, de 25 años, bajo un naranjo. Los familiares de Encarna han plantado una encina. Y Francisco Gil bajo una higuera porque, como dice su epitafio, «se hace más dulce la espera/ a la sobra de una higuera».

En el Cementerio Histórico de San Miguel, en la barriada de Capuchinos, casi doscientas personas -entre ellas el alcalde- asistieron a la misa oficiada por el que fuera deán de la Catedral, Francisco García Mota.

Aunque clausurado en 1987, el Cementerio Histórico de San Miguel conserva el encanto de las necrópolis neoclásicas y es testimonio del desarrollo económico y social de la Málaga del siglo XIX, que tenía su continuidad tras la muerte con capillas y panteones firmados por prestigiosos arquitectos para las familias Larios, Heredia, Barceló, Mapelli o Crooke. El Ayuntamiento aprobó su reconversión en columbario, pero solo para los nichos y panteones de propiedad y perpetuidad.

También a perpetuidad son los columbarios que ofrecen diferentes hermandades de Semana Santa, ya sea en los templos o en las propias casas hermandad, generalmente en sótanos. Es el caso de la Hermandad del Sepulcro, con una zona de columbarios enla calle Alcazabilla.

Al bajar las escaleras, y pegado en la reja de acceso, un cartel avisa de la prohibición de dejar flores. Pero el de ayer fue un día muy especial y el propio responsable del columbario, Rafael Contreras, ofrece el fixo para que los familiares que acuden puedan dejar alguna flor. En un par de días irán a los pies de la Virgen de la Soledad, en la cercana Iglesia del Císter. Muchas personas pasaron ayer por esta sala, presidida por una Dolorosa donada por un hermano cofrade y un crucifijo. También hay un altar, pero no hay culto. Personas mayores y niños guardan un respetuoso silencio.

Hace 14 años que se abrió el columbario. De los 520 nichos disponibles ya se han ocupado 455. Pero hay una zona aledaña en la que se podrán habilitar otros 700 nichos. Las urnas cinerarias son cajas metálicas cuadradas modelo 'esperanza', porque fue la que se empezó a usar en la cofradía de la Esperanza y que han tomado como modelo otras hermandades. En cada nicho hay espacio para seis urnas y el precio es de 1.500 euros.

Pierna del Cristo de Mena

También dispone de columbario la Cofradía de Mena. Aquí la entrada sobrecoge, puesto que justo al bajar las escaleras se encuentra en una urna la imagen de una Dolorosa, escultura del siglo XVIII, y el trozo de la pierna del Cristo de Mena, el fragmento rescatado de las llamas por el escultor Francisco Palma durante el incendio de la Iglesia de Santo Domingo en mayo de 1931. Aquí hay unos 800 nichos, de dos tipos, con capacidad para dos y para seis urnas, que cuestan 1.500 y 3.000 euros, respectivamente. Otras cofradías disponen de columbarios en sus propias casas hermandad, como Salud, Rocío, Nueva Esperanza o la ya comentada del Sepulcro. En cambio, Estudiantes, Cautivo, Huerto, Pasión, Expiración, Mena, Penas, Paloma y Esperanza los tienen en sus respectivos templos o capillas. Algunas exigen ser hermano de la cofradía para poder adquirir un nicho en su columbario.