Diario Sur

La mirada de un siglo en ‘Estampas de Málaga 2’

El Parque y la Alameda aún no tenían continuidad. 1920
El Parque y la Alameda aún no tenían continuidad. 1920
  • SUR ofrece a partir del domingo 18 de septiembre una segunda edición del coleccionable con las imágenes de la transformación de la ciudad

  • La peripecia de un siglo de cambios sociales y urbanos en 350 imágenes que se asoman a la penuria, la guerra civil y el despegue desarrollista

Sin ellas la historia no habría sido distinta, pero sí los datos y matices que ofrecen las viejas fotografías y sin las que la mirada al pasado sería infinitamente más pobre. El nuevo coleccionable de SUR ‘Estampas de Málaga 2’ se asoma por segundo año al último siglo y lo hace a través de 350 fotografías que tratan de ofrecer a los lectores una visión desconocida para la gran mayoría.

El siglo XX, que también empezó sacando a los primeros fotógrafos del espacio alimenticio del estudio y de los salones burgueses, los convirtió en actores privilegiados para documentar la historia dando espacio y presencia a la gente corriente y al día a día de la ciudad. Lo hicieron con la premura del reportero, con el olfato de finos fotoperiodistas sin saberlo o con la visión personal de verdaderos artistas. A veces, con todos esos ingredientes reflejados en sus negativos. Su labor es la pieza clave y la materia prima que ha permitido la selección realizada por el fotohistoriador Javier Ramírez, exdirector del Centro de Tecnología de la Imagen (CTI) de la Universidad y que SUR ofrece a sus lectores gracias al apoyo de Cajamar y de Cervezas Victoria. La donación de material de los descendientes de estos pioneros de la fotografía local y el trabajo exhaustivo –también aliado con la suerte para salvar de la basura o los traperos auténticas joyas– sustentan el gran legado que gestiona el CTI, con medio millón de originales ya digitalizados. Como refleja Ramírez, el material de este coleccionable ha sido posible gracias a la «rocambolesca» historia de los fondos Thomas y Roisin recuperados por el Instituto de Estudios Fotográficos de Cataluña, el valioso resto de imágenes de Fotografía Artística Wandre, la colección Jamer, rescatada de un contenedor de basura en la plaza de la Merced y del que califica de «impresionante caudal icónico» de Foto Arenas, más de 75 años de historia y varios centenares de miles de imágenes, rescatadas cuando estaba a punto de ser repartido en fragmentos, por la Universidad de Málaga. Los fondos familiares cedidos por los descendientes de Juan Temboury, Rafael Díaz Pineda, Gonzalo de Castro, Emilio Morales Anaya, Michel Rennes o Jesús y Santiago Guerrero Strachan son el otro gran aporte documental de ‘Estampas de Málaga 2’.

El resultado son 84 fascículos de un coleccionable concebido para reconstruir la historia visual de un siglo a lo largo de cinco capítulos: ‘Málaga en los albores del siglo XX’, ‘República y Guerra Civil, ‘Los años 40 y 50’, ‘Vivir en Málaga años 40 y 50’ y ‘Nuevos tiempos: la Málaga del desarrollismo’. En las 340 páginas que conforman las entregas, el lector también podrá situarse en el contexto de las imágenes, gracias a los textos Málaga iniciaba el siglo con decenas de chimeneas en el horizonte y un tejido residencial abonado a la casamata.

Era una Málaga inundable en barrios como Trinidad y El Perchel, y donde el inmediato entorno del centro componía una postal bastante mejorable. Una calle como Mundo Nuevo no conducía a escenarios idílicos, sino a una Alcazaba que ofrecía techo precario a los más pobres en su perdido esplendor.

La ropa tendida en los huecos de las torres era otra bandera de rendición en un clima general de penuria que impuso una devastadora guerra civil y dos décadas de travesía hasta el inicio del desarrollismo. La Málaga que había hecho sus deberes de modernidad urbanística con la calle Larios como cirugía mayor para la ciudad histórica aún en 1920 no tenía resuelto el costurón para unir el Parque y la Alameda. La plaza de la Marina que emergía como islote degradado a la espera de la piqueta. Y de la arquitectura moderna que llegaría con el Hotel Málaga Palacio y La Equitativa, pero la modernidad tardaría en llegar a otros ámbitos. La Guerra Civil y la posguerra frenaron el siglo, como en el resto de España. Las condiciones de vida en la Málaga de los años 40 y 50 tienen en estas fotografías un mosaico impagable, reflejo de una ciudad deteriorada en sus zonas consolidadas y virgen en una periferia que se abríría al desarrollismo. La Prolongación de la Alameda actuaría de gran eje modernizador para la ciudad del siglo XX mientras se consumían otros arrabales para la causa urbanística con desigual fortuna.