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Yuval Noah Harari: «Los algoritmos lo elegirán todo»

El historiador israelí Yuval Noah Harari posa tras presentar su nuevo libro, 'Homo deus'. :: Elvira Megías
El historiador israelí Yuval Noah Harari posa tras presentar su nuevo libro, 'Homo deus'. :: Elvira Megías
  • Tras repasar el pasado del hombre en 'Sapiens', augura en 'Homo deus' un futuro en el que el ser humano vivirá pendiente de la inteligencia artificial

Yuval Noah Harari (Kyriat Atta, Israel, 1976) sonríe cuando se le pregunta por las películas de 'Terminator'. En ellas, el hombre debe luchar contra unas máquinas que desarrollan «conciencia y emociones», lo que considera un error de base. Pero en un futuro no muy lejano, como plantea en 'Homo deus' (Debate), la convivencia entre la inteligencia artificial y el hombre será lo más común.

-¿Hombres y robots van a convivir en igualdad?

-No. Se confunde inteligencia artificial con conciencia artificial. En los últimos cincuenta años ha habido un desarrollo extraordinario en la inteligencia de los ordenadores, pero desarrollo cero en su conciencia. No hay ninguna indicación de que vayan a desarrollar sentimientos. Se puede desarrollar una inteligencia basada en ordenadores sin pasar por la conciencia. Un ejemplo. Este mismo año, un software llamado AlphaGo derrotó al campeón del mundo de un juego chino llamado go. Cuando los expertos analizaron la partida de la máquina, concluyeron que ya no hay ninguna posibilidad de que los humanos puedan ganar al go. Los ordenadores son más inteligentes que los humanos en este juego. No obstante, este programa tiene cero conciencia. No sentía miedo ni alegría.

-¿Pasamos del siglo de los derechos al de los algoritmos?

-Estamos creando algoritmos que nos conocen mejor que nosotros mismos. Esos algoritmos van a tomar más decisiones en nuestro nombre. De hecho, ya están tomando decisiones. Si quieres ir de aquí a a la estación de trenes no te fías de tus sentimientos, sino de Google Maps. Dentro de veinte o treinta años te vas a fiar de Google para que te diga qué estudiar en la universidad, dónde trabajar, con quién te vas a casar o a quién debes votar. Todo con un índice mayor de acierto que si se dejara libertad. Los algoritmos lo van a decidir todo.

-¿No es una domesticación absoluta del hombre?

-Sí. De alguna manera se trata de saber en quién reposa la autoridad.

-¿Es posible evitar ese futuro?

-Es posible, pero la mayor parte de la gente no quiere evitar ese futuro porque no está siendo creado por un gobierno dictatorial sino por todos nosotros. En veinte años, si quieres contratar a alguien como periodista, publicas un anuncio y se te presentan diez personas. Hoy en día haces alguna prueba y eliges a cinco y les haces una entrevista personal. Intentas fiarte de tu intuición para saber si va a ser un buen periodista. Dentro de veinte años les vas a decir: 'No quiero vuestro currículo, enviadme vuestro DNI. No quiere que vengáis a la entrevista'. En su lugar quiero que mi algoritmo tenga acceso a vuestra cuenta de Facebook. Puede decirse en todas las profesiones. La parte buena es que se puede terminar con la discriminación porque no sabrás por qué ha elegido eso el algoritmo.

-¿Pueden aumentar las diferencias de clases?

-Sí, porque porque dejas mucho poder en manos de estos algoritmos y porque mucha gente perderá su trabajo. No necesitaremos taxistas porque tendremos coches autónomos o médicos porque tendremos médicos con inteligencia artificial.

-Bautiza este fenómeno como el 'homo deus', el hombre que quiere controlarlo todo. ¿Cuándo empezó?

-No hay una fecha concreta. Es un periodo continuado. La idea de 'homo deus' es que los humanos están adquiriendo destrezas que se aplicaban a las divinidades y en el siglo que viene vamos a poder ver que los hombres adquieren destrezas aún más increíbles.

-¿Cuándo veremos ese futuro?

-La gente joven de hoy va a ser testigo de grandes revoluciones, mucho más grandes que otras revoluciones de la historia. Pero nadie sabe cuál será el mercado laboral en 2040, ni qué se debe enseñar a los niños hoy en el colegio. ¿Qué les enseñamos? Lo más probable es que podemos invertir en inteligencia emocional para afrontar los cambios. ¿Cuándo serán? Nadie lo sabe, pero vendrán.