La Formación Profesional en Andalucía, en busca de sus buenas prácticas

Alumnos de FP realizan prácticas en uno de los cursos que se imparten en centros andaluces. /SUR
Alumnos de FP realizan prácticas en uno de los cursos que se imparten en centros andaluces. / SUR

Las nuevas líneas de trabajo priman la enseñanza dual y pretenden la innovación, la internacionalización y adaptar las titulaciones a las apuestas políticas del Gobierno andaluz

Lalia González
LALIA GONZÁLEZ

En el enorme ecosistema de la educación pública andaluza, mayor que el Estado de México como se suele comparar, afloran planes, cifras, indicadores (en general deficientes) y conflictos. Pero pocas veces se puede llegar al hueso, al detalle de la tarea localizada, en la que grupos de docentes concretos, en centros concretos, innovan y logran resultados brillantes. Son muchos más de los que parecen, como son innumerables las experiencias que se llevan a cabo en los distintos segmentos, tanto dentro de las aulas como en relación con el entorno. En muchos casos ofrecen oportunidades insólitas, crean nuevas dinámicas y superan obstáculos. La consejera de Educación, Sonia Gaya, se propone abrir un portal de buenas prácticas, a fin de difundirlas, reconocerlas y ponerlas en común de manera directa, y la tarea ha empezado por el 'patito feo' del sistema, la Formación Profesional. La Consejería ha celebrado la I Jornada de Buenas Prácticas en FP, que durante dos días ha reflexionado sobre las novedades en estos estudios que este curso son impartidos por 1.100 centros y que cursan más de 145.857 alumnos, de los que 105.082 estudian en centros públicos.

Según Purificación Pérez, directora general de FP, la intención es «visualizar la FP y mostrar lo que estamos haciendo», porque reconoce que a pesar de que cada curso se esgrime el mismo lamento, sigue pareciendo que «este nivel es de segunda». Pero, asegura, es una formación «diferente y para quererla hay que creer en ella». A su juicio, «la gran pasión del profesorado posibilita su desarrollo».

El filósofo y catedrático Ángel Gabilondo proclamaba así, al inaugurar estas jornadas, que «la FP no es una enseñanza de segundo grado para los que no tiene capacidad. Es una educación integral que forma ciudadanos libres y críticos, una formación clave para un modelo económico sostenible, una educación en el corazón de la economía como ciencia humana, que cree espacios de igualdad y de oportunidad, que genere bienestar y beneficio».

Gabilondo ensalza la necesidad de la FP Dual, porque «hay saberes que no preceden a la práctica sino que solo se aprenden en el hacer. No se aprende a nadar leyendo libros de natación».

La formación se debe adaptar a las necesidades de la sociedad, agregó. «No es formar empleados dóciles y sumisos, no puede ser conservadora, está para transformar la realidad, para liberar al alumnado del limitado horizonte de sus expectativas».

La reflexión general sobre la FP andaluza, a la espera de una nueva ley que la desarrolle y que se encuentra aún pendiente en elaboración de anteproyecto, parte de cuatro grandes líneas de trabajo: colaboración con las empresas, innovación, internacionalización y adaptación a las apuestas políticas de la Junta de Andalucía.

La primera lleva aparejado el cambio profundo del mapa de titulaciones de la FP, de modo que se eliminan los perfiles profesionales con porcentajes de empleabilidad muy bajos y se primen los de más salidas. De esta manera, este curso se han implantado cuatro nuevos títulos de FP en oferta completa y se han producido 27 modificaciones de la oferta para adaptarla a los perfiles más solicitados por los entornos productivos.

Pero también alberga la joya de la corona, la FP Dual, es decir las enseñanzas combinadas con prácticas en empresas, que en colaboración con el mercado laboral, está consiguiendo un alto dato de inserción en Andalucía, del 80% del alumnado. Este año, la FP Dual ha aumentado su oferta, con cerca de 4.000 estudiantes matriculados y la implicación de más de 2.800 empresas. También ha aumentado la oferta de ciclos formativos que imparten en la modalidad de alternancia 321 proyectos en 168 centros, 127 más que en el curso pasado, según los datos facilitados por Educación.

El segundo reto es la innovación y pasa en especial por la didáctica. Los profesores han de adaptar constantemente sus conocimientos a los avances en sus disciplinas, para no quedar atrás. «Es esencial que la FP no se dé solo en el aula, que el profesor entienda el papel fundamental de conocer los avances para modificar los contenidos», dice la directora general.

Asimismo, Educación se plantea avanzar en internacionalizar la formación profesional, extendiendo las prácticas con becas Erasmus+ en países europeos, de tres meses como mínimo, para «aprender no solo con la práctica sino viviendo una experiencia». La convocatoria de 2918 ya se ha lanzado y cuenta con 9 millones movilizados.

Por último, la nueva FP se propone también adecuar la oferta a las apuestas políticas de la Junta de Andalucía. Así, se va a acoplar a la estrategia industrial andaluza, adaptar la oferta a los ciclos que se van a potenciar, en especial en el mundo digital, generador de empleo.

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