Tony King, el asesino que nadie olvida

El británico permanece en la prisión de máxima seguridad de Herrera de la Mancha, en Ciudad Real, donde sigue defendiendo su inocencia Se cumplen diez años de la muerte de Sonia Carabantes y de la investigación que dio un giro al 'caso Wanninkhof'

A. SALAZAR MÁLAGA.

Es posible que los lectores no recuerden a Anthony Bromwich, pero seguro que no olvidan a Tony Alexander King. Una década después de la muerte de Sonia Carabantes y de la investigación policial que acabó relacionando su crimen con el de Rocío Wanninkhof, el nombre del británico resuena aún en la memoria de los malagueños. King sigue cumpliendo condena por los asesinatos de las dos jóvenes y por el intento de violación de una mujer. Pero su macabra historia, más propia de una rocambolesca película de terror, forma ya parte de la crónica negra de la provincia.

La noticia de su detención y los posteriores juicios que protagonizó levantaron una expectación mediática sin precedentes hasta el momento, acaparando las primeras planas de la prensa nacional y del Reino Unido. Las pruebas de ADN que lo situaron en la escena del crimen de Rocío Wanninkhof también dieron un vuelco al caso de la joven mijeña, y sirvieron para exculpar a la que hasta entonces era la principal acusada y que ya había sido condenada por un jurado popular, Dolores Vázquez. Aunque esto no le sirvió para resarcirse del escarnio público al que fue sometida y de un calvario en los tribunales que la llevó a pasar 17 meses en la cárcel. Y todo, gracias a una serie de casualidades.

Sonia Carabantes (17 años) desaparece en la madrugada del día 14 de agosto después de acudir a la feria de Coín, hace ahora diez años. Sus padres la vieron por última vez a las diez de la noche del día anterior, mientras se peinaba para salir. Nunca volvió a casa. Al día siguiente, los padres dan la voz de alarma y se temen lo peor al encontrar a pocos metros de su casa un charco de sangre junto a su bolso, un zapato y su móvil.

Después de seis días de búsqueda, hallan el cuerpo sin vida de la joven desnudo y semienterrado por unas grandes piedras en un barranco entre Coín y Monda. Los restos de piel bajo las uñas de Sonia sirven para sacar la información genética del asesino.

La clave de la colilla

Cuando los investigadores pasan los rasgos de ADN por la base de datos policial se encuentran con la sorpresa más inesperada: Coincide con el de una colilla de la marca Royal Crown encontrada junto al cuerpo de Rocío Wanninkhof cuatro años atrás. Pero aún no tenían un nombre al que vincular las pistas. Las noticias de los hallazgos en el caso de Sonia ayudan a que la exmujer de Tony King confirme sus sospechas. Acude a la policía para contar que la noche en la que murió Rocío Wanninkhof volvió con la ropa manchada de sangre y cree que también podría estar relacionado con la muerte de la joven de Coín. En esos momentos, King vivía con una nueva pareja en Alhaurín el Grande, donde trabajaba de camarero, aunque ella nunca desconfió de él. Durante los últimos seis años en España había llevado una doble vida.

La Policía Nacional arresta a Tony King el 18 de septiembre y confiesa el crimen de Sonia. Días más tarde, al ser interrogado por la Guardia Civil, también se declara culpable de la muerte de Rocío Wanninkhof y asegura que actuó solo. En ambos casos, todo apunta a que el móvil fue sexual, aunque ninguna de las chicas fue violada. Empiezan a surgir datos de una personalidad psicopática y un pasado de violencia en el que fue a prisión en el Reino Unido por la muerte del hombre que violó a su hermana.

Durante los juicios posteriores -el de Sonia, en octubre de 2005 y el de Rocío, en noviembre de 2006- King se retracta de las confesiones y cambia de versión sobre su implicación en varias ocasiones. Incluso intenta inculpar a su amigo, Robert Graham, a quien contó que había matado a Rocío Wanninkhof, y de vincular de nuevo a Dolores Vázquez en los dos crímenes. Pero la Guardia Civil encuentra una nueva prueba de ADN de King en unos plásticos cerca del cadáver de la joven mijeña.

55 años por asesinato

King es condenado en total a 62 años de prisión, 36 por el asesinato de Sonia Carabantes, 19 por el asesinato de Rocío Wanninkhof (55 en total) -aunque la sentencia sostiene que no lo hizo solo- y 7 más por el intento de violación de otra joven en Benalmádena. Pese a la exculpación judicial de Dolores Vázquez, la madre de Rocío, Alicia Hornos, defiende que la que fuera su pareja sentimental está relacionada. Las cartas de King a Hornos desde la cárcel mantienen viva su hipótesis.

King lleva entre rejas desde que fue arrestado en septiembre de 2003. Tras pasar unos meses en la prisión de Alhaurín en el módulo de aislamiento para evitar posibles agresiones tras recibir amenazas, fue trasladado a la de Albolote (Granada) en julio de 2004. Allí recibe el mayor mazazo personal en estos años. Su hija menor de diez años, fruto de su primer matrimonio, fallece ahogada en una piscina en septiembre de 2007. Es la única ocasión en la que se le permite salir de la cárcel para acudir al funeral que tiene lugar en Parcemasa, en Málaga.

En julio de 2008 le trasladan a la cárcel de máxima seguridad de Herrera de la Mancha, en Ciudad Real. Su abogado, Javier Saavedra, asegura que lleva una vida normal en la prisión y que mantiene su inocencia. «Piensa que está allí por algo que no ha hecho», explica. En el caso de Rocío no entiende cómo en la sentencia se dice que no actuó solo y sin embargo es el único que está condenado; mientras que en el de Sonia, afirma que no recuerda nada, pero que piensa que no lo hizo. Lo que sí es cierto es que aún le queda por delante una larga estancia a la sombra.

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