Un colegio suprime varias fiestas por la presión de un solo padre

Los profesores ceden ante el temor del progenitor a un posible atragantamiento por comida y a pesar de la oposición de otras familias

M. ÁNGELES GONZÁLEZMÁLAGA.
La primera fiesta que se ha suprimido es la de la castaña, que se celebraba desde hace años.:: Sur/
La primera fiesta que se ha suprimido es la de la castaña, que se celebraba desde hace años.:: Sur

Tras más de una década siendo una de las protagonistas del otoño, este año no habrá fiesta de la castaña en el colegio público Vicente Aleixandre de la capital. En su lugar se celebrará otro evento en el que los niños no tendrán acceso a ningún tipo de alimento. También desaparece el tradicional desayuno navideño, que se sustituye por unos talleres con las familias, y el Día de Andalucía no podrá mojarse el pan en aceite porque ni habrá pan ni aceite. Estas son algunas de las fiestas que la dirección del centro escolar ha decidido suprimir por la presión de un progenitor que trasladó a la escuela su temor a que su hija, de tres años, pudiera atragantarse por comida en alguno de estos eventos.

No solo lo comunicó verbalmente, sino que aportó diversa «documentación» referente a estudios médicos que alertan del riesgo de asfixia y le dio registro de entrada, según se explicó a este periódico desde la dirección del colegio. Ante esta advertencia, el claustro de profesores ha decidido por unanimidad no permitir la entrada de alimentos más allá de los que llevan los alumnos de su propia casa, argumentando que la Delegación de Educación no les respaldaría en el caso de que ocurriera algún desgraciado accidente.

De esta forma, se les ha hecho llegar un escrito a todas las familias, tanto de Educación Infantil como de Primaria, en el que se les informa de que la fiesta de la castaña «ha sido suspendida este año a requerimiento de algunas instancias que planteaban la posibilidad de que supusiera algún riesgo para la integridad física de nuestro alumnado». Asimismo, se explica que «al objeto de minimizar cualquier riesgo, por nimio que sea, ante la ingesta de alimentos, queremos hacer llegar a las familias nuestra decisión de no llevar a cabo actividades que se realizan habitualmente y que también pueden acarrear algún peligro para nuestro alumnado». De esta forma, el documento hace referencia al reparto de caramelos en Halloween, a la celebración de cumpleaños con golosinas y a las fiestas de clase de finales de trimestre.

Polémica

Esta medida ha suscitado una polémica en el centro, ya que son muchos los padres que no entienden que se haya adoptado esta decisión por la presión de una sola persona. En este sentido, desde el ampa han puesto en marcha una campaña de recogida de firmas para exigir al equipo directivo que dé marcha atrás «por el interés de todo el alumnado», según explica la presidenta de la asociación, Mayca Marín. Este malestar ha hecho que algunos profesores citen a las familias, aprovechando el final de trimestre, para informar con detalle de todo lo ocurrido.

En estas reuniones, algunos docentes han argumentado que el sentimiento de responsabilidad que les ha provocado la reclamación de este padre y el no sentirse respaldados por la Junta de Andalucía les está provocando tal angustia que en los cursos de los más pequeños llegan a prohibirles que compartan su desayuno con los compañeros por temor a que se atraganten con comida ajena. Además, este hecho ha obligado a algunas maestras a cambiar sus proyectos educativos y eliminar aquellos en los que se requería la utilización de alimentos, así como actividades que ya se habían previsto.

Ante todo esto, los padres están estudiando posibles alternativas entre las que se encuentra firmar autorizaciones para que sus hijos puedan ingerir alimentos que procedan del exterior, aunque hay quien se opone por considerar que eso supondría quitar a los profesores cualquier responsabilidad en caso de accidente.

Desde la dirección del centro explican que se ha llevado a cabo una decisión tomada en el claustro y que no han recibido quejas al respecto. Sobre el hecho de que se aplique la medida en todo el colegio y no solo en los primeros cursos, apuntan que aunque en un principio fueron los maestros de Infantil los que expusieron su temor, finalmente se sumó el resto. «Es cierto que todo el mundo conoce que puede ocurrir una desgracia por un atragantamiento, pero una cosa es que se sepa y otra que den registro de entrada a una documentación al respecto y a la advertencia de un padre», afirman. Desde la Delegación de Educación, por su parte, argumentan que estas decisiones son competencia de los centros.