El Teatro Romano deberá modificar su graderío para tener uso escénico

Un informe de Bomberos rechaza las representaciones en el yacimiento hasta que no se adapte a la normativa actual de seguridad

ANTONIO JAVIER LÓPEZ ,MÁLAGA.
El informe se refiere a las escaleras de acceso. ::                             CARLOS MORET. ARCHIVO/
El informe se refiere a las escaleras de acceso. :: CARLOS MORET. ARCHIVO

La ley es la ley. Una perogrullada que a menudo ofrece situaciones un tanto paradójicas. Por ejemplo, que una construcción realizada hace veinte siglos deba cumplir la misma normativa que un edificio nuevo. Pero la exigencia es idéntica cuando ambos pretenden acoger representaciones escénicas. La seguridad de los usuarios no tiene vuelta de hoja.

Y dos hojas, dos folios, tiene el informe de Bomberos que rechaza el uso escénico del Teatro Romano de Málaga hasta que el recinto se adapte a la legislación vigente en materia de seguridad. El documento se centra, sobre todo, en las escaleras de acceso a las gradas. La irregularidad de los peldaños, la ausencia de barandillas y señalización lumínica, así como el pavimento deslizante de esa zona son algunas de las deficiencias que señala el texto y que deben subsanarse antes de que el yacimiento pueda servir de escenario para funciones de música y teatro.

En cuanto al posible riesgo de incendio y a la evacuación del lugar, el documento establece que ambos extremos no resultan demasiado preocupantes, toda vez que el Teatro Romano se presenta como un espacio abierto fácil de desalojar en poco tiempo.

En este punto conviene recordar que el visto bueno de Bomberos supone uno de los requisitos necesarios para obtener la licencia municipal de ocupación. Una autorización que no tendrá el Teatro Romano hasta que solvente las deficiencias observadas por los técnicos. Una solución que los responsables del yacimiento no ven ni mucho menos fácil.

«Se trata de una cuestión compleja. De modo inmediato, el Teatro Romano no podrá tener uso escénico. Ahora debemos buscar una resolución técnica y presupuestaria que resulte adecuada», sostiene el delegado provincial de la Consejería de Cultura, Manuel García, quien prefiere no adelantar plazos sobre las posibles medidas que se pueden adoptar para que el espacio cumpla la normativa vigente.

«Instalar una pasarela sobre las escaleras sin que el monumento sufra posibles daños no es ni mucho menos sencillo. Además, sería una estructura que habría que montar y desmontar cada vez que se celebrara una función. Debemos recordar que el Teatro Romano está realizado con un tipo de piedra muy porosa y arenisca, se trata de un material delicado y la primera exigencia es la conservación del yacimiento», prosigue García.

En ocasiones puntuales

En relación con lo anterior, el delegado provincial de Cultura recuerda que, en la actualidad, la normativa sobre la protección del patrimonio histórico es «por fortuna» mucho más exigente que hace tres décadas, cuando el Teatro Romano sí acogió representaciones. «Sea como fuere, tenemos muy claro que el uso escénico el Teatro Romano no será intensivo, sino reservado para iniciativas muy concretas», acota el delegado.

Como telón de fondo de este nuevo contratiempo en el añorado uso escénico del Teatro Romano hay que situar el conflicto que enfrenta al Ayuntamiento de Málaga y la Junta de Andalucía a cuento de la gestión del yacimiento. Un asunto que saltó a la palestra las pasadas navidades y que sigue sin ofrecer una solución clara.

A finales del año pasado, el gobierno local esgrimió un convenio de 1940 como argumento para reclamar la titularidad del Teatro Romano, mientras la Junta recordó que las competencias el materia arqueológica están transferidas a las autonomías. Unos y otros abogaron por llegar a un acuerdo que, por ahora, no llega.