La evaluación extraordinaria permite aprobar sin examen a un centenar de universitarios malagueños

Escuela de Ingenierías, donde más alumnos tienen que solicitar el aprobado de gracia. /SUR
Escuela de Ingenierías, donde más alumnos tienen que solicitar el aprobado de gracia. / SUR

Es una medida de gracia contemplada por la Universidad para superar una asignatura si se dan determinados requisitos

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Hay ocasiones en que una asignatura se atraviesa al alumno, se van agotando convocatorias y se llega al final de la carrera con una materia que impide al alumno graduarse, después de años de trabajo y esfuerzo. Desde hace años, en concreto desde 2009, la Universidad de Málaga cuenta con una normativa propia que regula las denominadas evaluaciones extraordinarias, una medida de gracia, también conocida como compensación curricular, que permite a un alumno solicitar el aprobado para una determinada asignatura, siempre que se cumplan unas condiciones muy concretas.

Las normas reguladoras de la realización de las pruebas de evaluación del rendimiento académico de los estudiantes de enseñanzas oficiales de primer y segundo ciclo recogen esta evaluación extraordinaria. La regulación arranca en 2009, aunque luego ha tenido algunas modificaciones, la más reciente en 2016.

En cada curso hay tres convocatorias de evaluación extraordinaria: en marzo, en julio y en septiembre. En este curso, para la evaluación extraordinaria de marzo se han presentado 184 solicitudes. Algo más de un centenar de universitarios ha conseguido ese aprobado 'de gracia' o por compensación de su expediente.

La escuela o facultad en la que se han tramitado más solicitudes ha sido Ingenierías Industriales, 48 en total, de las que 44 han sido aprobadas. En la anterior convocatoria, septiembre del curso 2017/18, fueron 32 solicitudes, con 22 aprobados. Económicas y Derecho, por su volumen de alumnos matriculados (739 y 442 respectivamente) son facultades en las que hay un buen número de evaluaciones extraordinarias. En concreto, en Económicas han sido 31 solicitudes, y se han atendido 16, y en Derecho 21. En Económicas, en la convocatoria de septiembre pasado se alcanzó un máximo de 54 solicitudes, con 32 aprobados. En Informática y Telecomunicación en esta reciente convocatoria de marzo se han presentado 12 y 9 solicitudes, respectivamente.

Dificultad de las ingenierías

El director de la Escuela de Ingenierías Industriales, Alejandro Rodríguez, señala que el gran número de solicitudes de esta evaluación extraordinaria «da muestra de la dificultad de las ingenierías en general, donde en el caso particular de nuestra escuela también influye, evidentemente, el número de estudiantes matriculados», indica. Una dificultad que para su director es resultado «no solo de lo complejo en sí de las materias sino, además, de la intensidad y extensión de las mismas para preparar, con responsabilidad, a los futuros ingenieros». Para Rodríguez Gómez resulta evidente que «siempre se pueden establecer medidas que mejoren las tasas de rendimiento y éxito de aquellas materias que presenten unos peores resultados; siempre es posible mejorar las cosas, pero no solo desde la perspectiva docente, también es necesario trasladar a los estudiantes su responsabilidad en alcanzar unos estándares de calidad y unos mínimos de exigencia que deben ser alcanzados a base de esfuerzo y responsabilidad».

Según Ernesto Pimentel, director de la ETSI Informática, la evaluación extraordinaria supone regular y normalizar algo que ya hacen los docentes de una manera individual. «Igual que una asignatura puede aprobarse compensando fortalezas de una parte con debilidades en otra, en el caso del aprobado por compensación se trata de ver el desempeño global de un estudiante para poder titular». No obstante, apunta un riesgo: «El problema, como en otras medidas, es que el objetivo inicial se desvirtúa y en algunos casos se confunde con el hecho de que es una asignatura menos que hay que superar. Afortunadamente, el comportamiento general es que los estudiantes prefieren superar de forma ordinaria las asignaturas».

Un 5,5 de media

La evaluación extraordinaria es una medida sujeta a una estricta normativa, que evita las interpretaciones subjetivas. Desde 2009 está regulado de manera expresa en la normativa propia de la UMA, aunque ha sufrido varias modificaciones desde entonces. Para participar de esta convocatoria por evaluación extraordinaria, al alumno le deben quedar un máximo de 18 créditos para finalizar los estudios (o dos asignaturas anuales según el antiguo plan de estudios). Debe tener también cuatro suspensos en la asignatura y haber superado en la UMA al menos el 60% de los créditos. Las secretarías de los centros son las encargadas de comprobar que se cumplen dos requisitos fijados por la UMA: que la nota media del expediente académico sea igual o superior a 5,5 y que la media aritmética de los porcentajes que el conjunto de 'suspensos' y 'no presentados' representan sobre el total de estudiantes matriculados en cada una de las convocatorias ordinarias donde el solicitante ha obtenido la calificación de 'suspenso' es superior al 40 por ciento. De darse todos estos requisitos, la asignatura se da por aprobada, sin necesidad de ninguna convocatoria de examen.

«Estaba desesperado, agotaba las convocatorias y me veía sin la carrera»

La evaluación extraordinaria viene a solucionar situaciones un tanto extremas y desesperadas que se producían para los alumnos, que veían peligrar su carrera por alguna asignatura que no tenían manera de aprobar. Es la situación por la que pasó un joven estudiante del grado de Ingeniería en Tecnología Industrial. Prefiere mantener el anonimato, pues aún está matriculado en la Escuela de Ingenierías Industriales, terminando el trabajo fin de grado, y está realizando prácticas en una empresa. En su caso, como en muchos otros, se tiene aún cierto reparo en que se conozca que tiene un aprobado en una asignatura mediante evaluación extraordinaria, que supone en definitiva aprobar sin haber superado el examen.

Conoció la posibilidad de solicitar esta evaluación extraordinaria «por casualidad», no sabía de su existencia. Compañeros de la asociación de estudiantes de su escuela, a los que acudió para pedir ayuda en relación a esa asignatura que le quedaba atrancada, le informaron de la posibilidad de solicitar esta evaluación extraordinaria. La asignatura en cuestión era Resistencia de materiales, una de las que tiene mayor índice de suspensos en la Escuela de Ingenierías Industriales. «Me había presentado ya cuatro veces, y en algunos exámenes con más de un 4. Hablé con el profesor, pero no me daba el aprobado», indica. Se agotaban pues las convocatorias de exámenes (hay un máximo de seis) y no llegaba el aprobado. «Estaba ya un poco desesperado, pasaban las convocatorias y no llegaba al cinco, me veía con la carrera colgada por una asignatura», relata. En febrero del curso pasado le quedaban dos asignaturas y el TFG para terminar. «Aprobé una en la convocatoria de febrero, pero de nuevo me quedaba Resistencia de materiales», indica.

Es así como conoce por los compañeros representantes de alumnos la posibilidad de solicitar la evaluación extraordinaria. En su caso se deban los requisitos exigidos por la Universidad: él tiene más de un 5,5 de media en su expediente y la asignatura en cuestión arroja más de un 40 por ciento entre 'suspensos' y 'no presentados' en las convocatorias en las que él había obtenido la calificación de 'suspenso'. Recibir la carta en la que le informaban de que le daban la asignatura por aprobada «fue un tremendo alivio».

Ahora está inmerso en su trabajo fin grado, sobre una materia algo compleja, por lo que no podrá presentarlo en septiembre, como era su deseo. Además, está realizando las prácticas, por lo que tiene menos tiempo para dedicar a este proyecto final. Se muestra aliviado, y el recuerdo de estos malos ratos solo queda reflejado en su expediente: 'Aprobado (5) por evaluación extraordinaria', es el único testimonio de las dificultades por las que ha pasado.