Una cantera convertida en museo

El Museo de Sant Pitar se ubica en la antigua cantera de Valle Nizas. /
El Museo de Sant Pitar se ubica en la antigua cantera de Valle Nizas.

Sant Pitar, en Valle Niza, sirvió para abastecer de piedra a las obras de las catedral de Málaga en el siglo XVIII

AGUSTÍN PELÁEZ

Se encuentra ubicada en plena Costa del Sol, casi con un pie dentro del mar, tanto que llegó a ser atacada incluso por piratas. Vivió sus momentos de mayor esplendor allá por 1727, hasta que se dejó de explotar a partir de 1755. En ella trabajaron hasta un centenar de canteros y sus piedras sirvieron para construir, entre otros inmuebles y monumentos, la única torre de la Catedral de Málaga.

Se trata de la cantera de Sant Pitar, ubicaba en Valle Niza, en el término municipal de Vélez-Málaga, a espaldas del Castillo del Marqués, hoy convertido en Escuela de Hostelería. Tras ocho años de actuaciones, con intermedios de abandono casi absoluto, por fin la cantera está a punto de funcionar como Museo de la Piedra, un espacio temático dedicado a la historia del hombre y la piedra, mediante visitas guiadas.

El complejo de la antigua cantera cuenta con dos itinerarios o senderos peatonales que guían las visitas , de 1.168 y 970 metros de longitud, respectivamente, así como varios miradores desde los que se pueden contemplar las vistas que se divisan desde el macizo rocoso.

La cantera ha permanecido cerrada al público durante estos cuatros años. No obstante, la inversión contratada ahora permitirá la puesta en valor del complejo como recurso turístico visitable. La cantera cuenta con tres espacios diferenciados: la antigua portada de sillares y la capilla de los canteros, donde se ubicará el centro de interpretación de la cantera; el antiguo poblado y las cuevas rupestres que conformaron la iglesia mozárabe, y las canteras propiamente dichas y la zona de los paseros, que datan del siglo XIX. Las estancias rupestres se encuentran excavadas en la roca y conformaron una antigua iglesia eremítica de los siglos VIII y IX.

La cantera fue conocida por abastecer durante la primera mitad del siglo XVIII a las obras de la Catedral de Málaga. Vivió su mayor apogeo a partir de 1727, siendo José de Bada, maestro de obras de la Catedral, quien descubrió el lugar.

El Obispado sin embargo nunca se encargó de explotarla de manera directa, sino que la arrendó para el abastecimiento de piedras de la Basílica. La mayor parte del material procedente de Valle Niza se utilizó para la construcción de la única torre de la Catedral.

En la cantera llegaron a trabajar hasta un centenar de canteros seis a la semana. Problemas con la calidad de la piedra marcaron el declive del complejo. El macizo dejo de explotarse a partir de 1755. Su actividad duró sólo 30 años.

Según el historiador y arqueólogo municipal, Emilio Martín, además de para la catedral, las piedras de la cantera de Valle Niza fueron utilizadas también para construir el Castillo del Marqués del siglo XVIII, que se sitúa justo delante de la explotación.

Uno de los restos que mejor se conservan es la ermita en la que se proyecta un audiovisual sobre la historia de la cantera. Fue construida tras el ataque de unos piratas berberiscos que aprovecharon la ausencia de los canteros un domingo que habían acudido a oír misa para expoliar la cantera. También se levantó un pequeño muro defensivo en la parte sur.

La cantera se levanta a 15 metros sobre el nivel del mar, justo detrás del Castillo del Marqués. Las piedras eran cortadas a medida y trasladas con carros hasta un embarcaderos situado en la playa, desde donde eran transportadas en barcazas hasta los pies casi de la misma catedral. En el siglo XVII el puerto se encontraba casi a la altura del edificio de la Aduana.

La proximidad de la cantera a la costa fue un elemento clave a la hora de explotarla, ya que facilitaba el transporte de las piedras por barco. En el complejo se observan todavía los caminos abiertos por los canteros entre las vetas de piedra para poder trasladar con carros con las rocas hasta la playa.

Según Martín, tras decidir el Obispado abandonar la explotación, la cantera fue vendida a un particular que construyó en su interior 365 paseros, tanto como días tiene el año. De hecho funcionó como centro de producción de pasas hasta bien avanzada la segunda mitad del siglo XIX, ya que la plaga de la filoxera, que llegó a los campos malagueños en 1877, obligó a su cierre. La plaga arrasó los viñedos de la provincia, sobre todo los de la Axarquía, arrasando por completo con la producción de uva moscatel y la consiguiente producción de pasas.

Las visitas al museo son gratuitas y guiadas, aunque los interesados deben solicitarlo primero al área de Cultura (952 558 640) o por e-mail: patrimonio@velezmalaga.es.