Paco y Manuela en First Dates

Hablaron de batallitas y compartieron carantoñas, casi todas ellas políticas

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

Manuela es madrileña, tiene 75 años, es abogada laboralista y jueza emérita y actualmente es alcaldesa de Madrid. Francisco es de Málaga, ingeniero agrónomo y tiene 76 años pero trabaja en un palacio enorme que parece una tarta porque es alcalde de su ciudad desde hace casi dos décadas, y es eso lo que le hace mayor.

Ambos están casados, es posible que incluso felizmente, pero eso no le ha echado atrás a ninguno para tener un encuentro más o menos íntimo en horario de máxima audiencia en una televisión nacional. Como en esos programas de citas a ciegas en un restaurante que, cuando los ve, la gran duda que le queda a uno es si los extras también están ligando, si ese ligue es más interesante que el que nos están poniendo o si en realidad toda la sala es un enorme plató de ligoteo a mil cámaras donde todas las historias amorosas son retransmitidas.

Pero aquello en realidad tenía poco de restaurante y muchísimo plató. No se vio ninguna comida, lo cual en realidad está bien, resulta más fino, como el consejo ese que me dieron una vez y veo incumplirse a pie de calle y que consiste en jamás pedir espaguetis en una primera cita. En este First Dates, no parece en cualquier caso que ninguno de los dos tuviera buen saque de otra cosa que no fuera de votos. Se ve que son personas de poco comer: una vez se dijo que Paco, que así le llaman a Francisco sus votantes, se jactaba en un tren de alta velocidad de haber aguantado una de sus enormes jornadas de trabajo almorzando sólo una chocolatina. Por lo visto eran las siete de la tarde. Paco tiene mucha energía y ganas para presentarse a una elección hasta el infinito. De Manuela no sabemos si tiene tanta agilidad y si resultará tan entregada. Es verdad que a Paco nunca se le ha visto con una brecha en la cabeza y hasta ahora sólo ha trascendido un percance en una BMX, que a ver qué compañero de su clase puede fardar de tener accidentes en BMX a estas alturas (y salir ileso).

Hablaron de batallitas y compartieron carantoñas, casi todas ellas políticas (las batallitas y las carantoñas) y hubo un detalle que ha sentado fatal a la izquierda de Manuela y fue cuando dijo que ella le votaría. A sus antiguos compañeros de partido, aunque ya no sabemos de qué partido estamos hablando, han dicho de ella que era una borde. Otros han dicho, no con falta de razón, que en realidad las políticas de Paco no se parecen mucho a las que está haciendo Manuela. En cualquier caso eso no quiere decir nada. Nunca es tarde para quererse ni para votarse, porque nunca es tarde para el amor.