Hola, qué pasa

Las negociaciones respecto al futuro de RTVE se están convirtiendo en carne de 'Sálvame'

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

Llevo la tira de años haciendo lo posible por escuchar a diario el programa de Tomás Fernando Flores en Radio 3. En general toda la parrilla matutina de la cadena, pero en especial 'Siglo 21' ha sido y sigue siendo una referencia. Todos los días desde 1996, su presentador empieza la emisión diciendo «Hola, qué pasa», mítico entre sus oyentes, y hay una sección amada y odiada que se llama 'Buzón de voz'. En efecto, es un contestador automático (de los de toda la vida) que graba mensajes de los oyentes para ser emitidos después. El contenido suele oscilar entre lo disparatado y lo brutal porque allí suele llamar gente que está muy loca, o que por lo menos lo finge, para situar la sección a medio camino entre un Twitter en pañales y las dedicatorias por teléfono de Radio Pino Mar.

Por este programa, Flores me cae bien y me alegré de que le nombraran director de Radio 3 aunque ahora se le escuche menos en su programa. Además, a este señor muchas veces me lo encuentro en festivales de música electrónica con un aspecto tan desfasado, unos zapatos sacados de otro siglo y un pelo fabuloso, codiciado por los hombres de su generación. No sé si esta envidia de media melena fue la detonante de la broma de ayer en el Congreso: en la votación que desaprobó su nombramiento como presidente de RTVE, había una papeleta nula que decía 'Lauren Postigo'. Su señoría se habrá quedado contenta.

El desorden en la gestión de RTVE se materializó con un derribo de los Estudios de Color por los típicos problemas de amianto que se materializó en nuestras emociones con la pérdida del traje de Espinete, los de La Bola de Cristal y los que llevaba la reina cuando presentaba el telediario. Los sindicatos denunciaron pérdidas de cuatro millones de euros, algo así como medio armario de Carmen Lomana, pero tampoco podemos saber lo que se perdió con exactitud porque también perdieron el inventario. Desde el ente, que es como si te hablara Dios, se dijo que los trajes se dieron por perdidos porque estaban contaminados por el amianto, y esto nos deja la incertidumbre de que quizás el amianto sea como una venérea y se transmite como la sarna.

Con Màxim el Breve aprendimos una lección y ahora a la gente se la destituye antes de su nombramiento. Si no fallan las cuentas, este es el tercer nombre propuesto después de la intentona de meter perfiles como el de Arsenio Escolar, que mi corrector mental es muy facha y siempre quiere llamar 'Arsénico Escolar'. Se echa de menos es la discreción; aunque nos dé morbo informativo y por más que resulte más transparente y más divertido, el hecho de que este baile de profesionales se esté dirimiendo en público resulta un poco bochornoso y da una imagen regulera de unos políticos que tienen la obligación de ponerse de acuerdo. Las negociaciones respecto al futuro de RTVE se están convirtiendo en carne de Sálvame. Mientras tanto, los periodistas del ente siguen de luto.

 

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