El estudio del Castillo aporta información inédita sobre el origen de Marbella

Miembros del equipo que ha llevado a cabo la investigación tomando fotografías del Castillo este pasado verano./
Miembros del equipo que ha llevado a cabo la investigación tomando fotografías del Castillo este pasado verano.

La investigación confirma la raíz preislámica de la construcción, aunque todavía hay que definir el periodo exacto al que pertenece

NIEVES CASTROMarbella

Una novedosa investigación llevada a cabo en el Castillo de Marbella sitúa por primera vez el momento de su construcción más allá de época musulmana. Una conclusión que es oro puro para los historiadores. El profesor del Máster de Arqueología de la Universidad de Málaga (UMA), José Suárez Padilla, especialista en mundo antiguo, resalta la importancia del estudio realizado por dos empresas del ramo, ya que, a su entender, justifica la ejecución de futuras excavaciones arqueológicas que permitan retrotraer los orígenes del pueblo a una primitiva ciudad romana, algo que hasta la fecha no habían sido más que suposiciones más o menos osadas.

Gracias a intervenciones recientes en la fortaleza se sabía de la existencia de un asentamiento romano en el sitio, pero hasta ahora no se podía asegurar que el Castillo como tal, es decir, como construcción con personalidad propia, fuese preislámico. El hallazgo es responsabilidad de un equipo multidisciplinar, integrado por arqueólogos, arquitectos, topógrafos e historiadores, que se ha sumergido durante cuatro largos meses por encargo del Ayuntamiento de Marbella en la búsqueda de pistas para reconstruir sobre el terreno la historia de la fortaleza.

La investigación prosigue ahora en los despachos, pero sus responsables ya están en condiciones de dar a conocer la primera y más importante de las conclusiones: la configuración de la planta del castillo es anterior a la dominación musulmana. Un hallazgo inesperado que plantea nuevas incógnitas para los especialistas: ¿Quién lo construyó? ¿En qué periodo exacto? ¿Y para qué?

Paradójicamente el objetivo del estudio realizado conjuntamente por ARQUEOSUR Estudio de Arqueología, S.L., y YAMUR, S.L, bajo la dirección de Pedro J. Sánchez Bandera, es despejar incógnitas sobre los orígenes y la evolución de la fortaleza a través de la identificación y datación cronológica de los diferentes sistemas constructivos del perímetro amurallado. Pero los especialistas, que continúan ahora analizando los datos recogidos, han abandonado la fortaleza con más preguntas que respuestas.

La prueba que falló

Sánchez Bandera explica que la muestra recogida para la datación de los muros no ha dado ningún resultado, así que resulta aventurado poner fecha concreta a la construcción. Sería necesario que los equipos de laboratorio volvieran a repetir la prueba, cuestión sujeta a criterios presupuestarios. El análisis fallido consistió en la extracción de un nódulo de mortero para someterlo a pruebas de radiocarbono. Mediante esta técnica podría datarse el momento en el que se produce el fraguado de la cal y por tanto, el momento de la construcción.

«El origen preislámico de la fortaleza es una cosa que de una manera u otra se sabía, y nosotros en este primer intento por ponerle fecha hemos fallado, porque la muestra parece que no reunía los requisitos necesarios. ¿Qué es lo que aportamos entonces de novedad? El hecho de que la configuración en planta de la fortaleza para estos momentos preislámicos ya es la misma. Es decir, no hablamos de la existencia de un murito que puede ser presilámico o romano, sino que ahora sabemos que buena parte de la planta de la fortaleza responde a la configuración que vemos en momentos muy antiguos y sabemos también que antes del periodo andalusí esa fortaleza tiene varias etapas», explica el director de la investigación. «La planta del castillo responde a una construcción preislámica apostilla. Esto quiere decir que el musulmán no levantó un castillo a partir de cuatro piedras, sino que el musulmán reformó una construcción que ya estaba trazada. Eso es un dato novedoso».

¿Pero en qué se basan los autores del estudio para realizar esta afirmación? El equipo de especialistas ha rastreado la existencia de fábricas o sistemas constructivos propios de momentos preislámicos al menos en tres de los lados de la fortaleza, incluyendo algunas torres. Concretamente en la torre de calle Trinidad, la torre que flanquea el castillo en la plaza de la Iglesia y la torre del Homenaje en el cierre norte, mientras que los lados donde se han identificado esas técnicas constructivas corresponden con los paños sur, este y norte. Las pistas se pierden en el oeste porque la zona está muy colonizada por el caserío del centro histórico.

Una vez finalicen los trabajos de análisis, que se inspiran en los objetivos del Plan Director del monumento, las conclusiones del estudio serán remitidas tanto al Ayuntamiento de Marbella como a la Junta de Andalucía, pero cabe preguntarse ya por la trascendencia real del hallazgo.

Hipótesis para la Historia

A falta de fuentes documentales sobre el origen del casco urbano de Marbella, tanto para los autores del descubrimiento como para otros colegas, el estudio puede tener relevancia histórica. «Sabemos que en Marbella hubo un asentamiento con la importancia suficiente como para permitirse unos sistemas constructivos hasta cierto punto excepcionales. Esto nos sitúa ante un lugar también excepcional, pero no sabemos qué lugar es. No sabemos si es la Cilniana de la que hablan las fuentes u otro asentamiento. Es el momento de empezar a orientar la investigación haci preguntas mucho más concretas de las que podíamos hacernos hasta ahora», afirma el director de la investigación.

Especialistas ajenos a este estudio consultados por SUR consideran que se abre una puerta novedosa y sugerente para la Historia de Marbella. El profesor Suárez Padilla, colaborador del Instituto Arqueológico Alemán y conocedor de la investigación, indica que el siguiente paso es afinar el periodo de construcción de la fortaleza que, según sus propias hipótesis, podría remontarse a época romana-republicana, en el siglo I a.C.

El docente de la UMA afirma que de constatarse esta teoría sería novedoso para la ciudad porque remontaría el núcleo de la población varios siglos. Ahora bien, advierte de que para elevar esta última teoría a nivel de hallazgo histórico no es suficiente con el estudio de los aparejos de la construcción, sino que es necesario excavar para hallar objetos asociados a indicios de ocupación del sitio, no materiales sueltos, sino una secuencia estratigráfica que llaman los arqueólogos, donde existan evidencias de ocupación vinculadas a la fortaleza: cerámicas, monedas o inscripciones. Según el profesor, de esta manera no sólo se podría tener información del edificio, sino del contexto en el que se asienta y de los momentos de uso que ha tenido a lo largo del tiempo.

«Es muy probable que por algunos aparejos y elementos que han aparecido, el edifico se remonte a época romana-republicana y que fuese un castellum del siglo I a.C., al igual que el resto de materiales que han aparecido en el casco antiguo de Marbella; pero claro, habría que encontrar estratigrafía de rellenos asociados a ese edificio que confirmasen esa propuesta», dice Suárez Padilla.

Guerra y Paz

Este especialista en mundo antiguo añade que la teoría se sustenta también en datos históricos que ya se conocen. Recuerda que hubo un momento en el que por las guerras civiles que hay en época republicana, Roma fortifica sitios en la costa peninsular y posteriormente, con la Pax Augusta, surgen los asentamientos en primera línea de mar, donde Marbella tiene tres buenos ejemplos Villa Romana de Río Verde, Termas de Guadalmina y la Basílica de Vega del Mar, hasta que finalmente las prioridades defensivas de los Omeyas devuelven el protagonismo al castillo.

La historiadora Catalina Urbaneja, presidenta de Cilniana, la Asociación para la protección del patrimonio de la Costa del Sol, se muestra en sintonía con esta teoría. «Era lógico que la ensenada de Marbella tenía que estar ocupada antes de la llegada de los musulmanes, porque los documentos dicen que era un enclave natural que tenía protección por la propia geografía. Los fenicios no iban a construir en Río Real, los romanos en Río Verde, y a Marbella la iban a dejar de pasar», razona la historiadora. Para esta experta el estudio planteado por ARQUEOSUR Estudio de Arqueología y YAMUR, bajo la dirección de Sánchez Bandera, es esperanzador porque hasta ahora, aún teniendo constancia de presencia fenicia y romana, la historia de Marbella se ha topado con el muro infranqueable que era la dominación musulmana.

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